Archivos Mensuales: diciembre 2015

Balutíes por el mundo (II): la República de Salé

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Balutíes por el mundo (II): la República de Salé

Para celebrar estas fiestas y poco antes de finalizar el año, volvemos con una nueva entrada dedicada a la historia de los antiguos habitantes del territorio que bautizamos como Balutia, y en definitiva, dedicada a nuestra historia, a la historia de nuestros antepasados, historia olvidada o ignorada en la mayor parte de los casos.

Para poneros en situación, nos remontaremos al año 1610, en el que el rey de España, Felipe III, ordena la expulsión de todos los moriscos de la Corona de Castilla por Real Decreto; éste no era un hecho aislado, ya que también iba acompañado de la expulsión de todos los moriscos en la Corona de Aragón. En esa época, se llegaron a desterrar de su país a 300.000 personas aproximadamente, gentes que llevaban viviendo en España generación tras generación al menos durante 9 siglos y eran tan españoles como los castellanos, aragoneses y navarros o como los sefardíes, que también serían expulsados anteriormente en 1492 por los Reyes Católicos. Por otra parte, la expulsión de los moriscos venía precedida por numerosos intentos de conversiones forzosas o exilios y de aculturación propiciada por la Monarquía Hispánica, con sus consiguientes rebeliones, guerras y deportaciones hasta que finalmente llegaron los decretos de expulsión de España.

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Embarco de moriscos en Valencia tras su expulsión

La mayoría de esos moriscos expulsados, se exiliaron en la Berbería y en el Imperio Otomano aunque algunos lograron arribar a América durante la colonización, según las crónicas de la época, aunque lo tenían terminantemente prohibido también. Así fue como Argel, Orán, Tetuán, Fez, Tánger, Tlemecén, Xauen, Túnez, Salónica, Estambul, El Cairo o el Líbano, entre otros, fueron creciendo en población e integrando a la vez la cultura morisca en sus cimientos.

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Desembarco de moriscos en Orán (Argelia)

Pues bien, de esos 300.000 moriscos expulsados de toda España, nos centraremos en los 3.000 que fueron expulsados de Hornachos, localidad extremeña situada actualmente en la comarca de Tierra de Barros. Aunque Hornachos no formó parte de la cora de Fahs al-Ballut durante la época islámica, ya que pertenecía a la cora de Mérida, sí que formó parte de la Beturia Túrdula bajo el nombre de Fornacis; por ese motivo, tratamos el tema.

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Ubicación de Hornachos en la comarca de Tierra de Barros, en la Baja Extremadura

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Fornacis, Hornachos en la Beturia Túrdula

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Panorámica de Hornachos frente a su Sierra Grande

Los hornacheros, que habían embarcado en el puerto de Sevilla, se instalaron primeramente en la ciudad mediterránea de Tetuán, lo que fue aprovechado por Muley Zaidán para reclutarlos para la lucha por el poder contra su hermano Muley Xeque, ambos hijos del sultán Ahmad al-Mansur de Marruecos, que había fallecido en 1602. Aunque Muley Zaidán fue el vencedor, ninguneó a los moriscos que le habían ayudado a ganar la batalla haciendo que éstos maldijeran la Berbería y desertaran para finalmente establecerse en la desembocadura del río Bu Regreg, en la costa atlántica. Al llegar a esta desembocadura, se asentaron en el margen izquierdo del río, en la ciudad apodada como Salé la Nueva (actual Rabat, capital de Marruecos), ya que en la orilla de enfrente se situaba la ciudad de Salé, que aunque poblada también por moriscos, se trataba de andalusíes exiliados mucho tiempo atrás, por lo que rechazaron a los hornacheros recién llegados, que se distinguían de sus congéneres por los siglos de más de aculturación cristiana en la Península Ibérica que quedaba patente en aspectos como la vestimenta, la lengua castellana, nombres y apellidos o su islamización puesta en tela de juicio, llegando incluso a ser apodados como “los cristianos de Castilla”.

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Ubicación de las ciudades de Salé y Salé la Nueva (Rabat) en la costa atlántica de Marruecos

Las ciudades de Rabat y Salé eran utilizadas por el sultán marroquí como base de los corsarios o piratas para que atacaran la flota europea y cometieran incursiones en los países cristianos desde el tiempo de las Cruzadas y, sobre todo, a partir de la toma de Constantinopla (1453) por los turcos otomanos. Entre estos corsarios, se encontraban principalmente berberiscos y turcos otomanos pero también europeos renegados, sobre todo holandeses, ingleses y franceses. Sin embargo, los moriscos hornacheros fueron los que ejercieron mayor influencia y poder en estas ciudades costeras y en 1626, aprovechando la debilidad del sultanato marroquí y con el beneplácito del caid (gobernador), Sidi al-Ayachi (de etnia morabita), declararon la independencia de la República de Salé. Esta república corsaria atrajo a numerosos refugiados moriscos de la Península Ibérica, andalusíes de otras partes de Marruecos y de la Berbería, más renegados europeos, sefardíes pero también comerciantes cristianos. Se hicieron famosas sus incursiones en Ceuta y en las costas del Reino de Sevilla y del Reino de Granada, que pertenecían a la Corona de Castilla y, por ende, a la Monarquía Hispánica. Llegarían incluso a sitios tan lejanos como Islandia.

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Diferentes banderas de la República de Salé

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Mapa de la República de Salé (1627-1668)

La república estaba en todo su apogeo económico cuando se desataron las luchas internas por el poder entre los moriscos hornacheros y los antiguos andalusíes que llevaban allí mucho más tiempo. Finalmente, se resolvió todo con un acuerdo en el que se dividirían equitativamente los 16 puestos del gobierno, el beneficio de las mercancías y esclavos y los derechos de aduanas. Mientras todo esto se aclaraba, los hornacheros por su parte le propusieron un tratado de entrega de la República de Salé a la Monarquía Hispánica de Felipe IV en 1631 a cambio de algunas condiciones, entre las que se encontraban poder volver a su tierra de origen, Hornachos, algo que jamás conseguirían, ya que el acuerdo se interrumpió por nuevas luchas internas acaecidas en 1636, en las que intervendría el Reino de Inglaterra apoyando a los indígenas morabitos y en contra de los moriscos hornacheros. A partir de 1640, la república cayó en manos de los berberiscos del Valle del Muluya hasta que en 1668, fue reintegrada en el Sultanato de Marruecos, bajo la recién llegada dinastía alauí, procedente del Reino de Hedjaz (en la actual Arabia Saudí), que actualmente sigue gobernando el país. Sin embargo, mantendría su actividad corsaria hasta 1829.

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Puerta de la Casba (alcazaba o fortaleza) de los Udayas, centro de poder de los hornacheros

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Ciudadela de la República de Salé

CON NOMBRE PROPIO

A la República de Salé también se la conoce como República de Rabat-Salé, República del Bu Regreg o República de las Dos Orillas.

Los cuatros moriscos hornacheros firmantes del tratado para entregar la República de Salé a la Monarquía Hispánica fueron Mahamet ben Abdelkader, gobernador de la Casba (alcazaba), el caid (gobernador) Bexer Brahin de Bargas y los escribanos Mumamet Blanco y Musa Santiago.

Entre los piratas moriscos más célebres encontramos a Alonso de Aguilar “El Joraique”, Mami Arráez o Manuel de Guadiana.

También se tiene constancia de moriscos llegados a América durante la colonización como Alvaro González de Hornachos o María Ruiz de Albolote además de esclavos moriscos granadinos llevados por sus dueños.

Muchos de los habitantes de la Berbería (Marruecos, Argelia y Túnez) todavía conservan antropónimos que dejan patente su origen morisco: Carrasco, Palomino, Blanco, Pérez, Rodríguez, Medina, Toledano, Almodóvar, Piro (Pero o Pedro), Balafrej (Palafox), Bargash (Vargas), Mulina (Molina), Baes (Páez o Báez), Sordo, Moreno, Chiquito, Conde, Luis, Méndez, Morisco, Palau, etc.

 

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La toponimia también nos une

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La toponimia también nos une

Hoy os traemos un artículo muy curioso sobre la toponimia común o similar de los pueblos y aldeas de las comarcas que forman este “sueño” llamado Balutia. Y es que en muchas ocasiones, las palabras gracias a su etimología o morfología, nos ayudan a atar cabos para seguir el rastro de la historia, de la cultura y en definitiva, de nuestras raíces que nos unen aunque estemos divididos administrativamente por separado entre 3 provincias y 3 comunidades autónomas diferentes en la actualidad.

Empezaremos el análisis con un municipio llamado Hinojosa del Duque (Los Pedroches), que comparte el topónimo con Hinojosas de Calatrava (Valle de Alcudia) y el apelativo “del Duque” con Villanueva del Duque (Los Pedroches) y con Herrera del Duque (La Siberia). El término “Hinojosa” o “Hinojosas” proviene de que en la zona abundaba el hinojo, una planta aromática. Por su parte, el apellido “del Duque” tiene su origen en Alonso Francisco de Zúñiga y Sotomayor, V Conde de Belalcázar y Vizconde de La Puebla de Alcocer, que al contraer nupcias con Teresa de Zúñiga y Manrique de Castro, que era III Duquesa de Béjar y Plasencia, II Marquesa de Ayamonte, II Marquesa de Gibraleón y IV Condesa de Bañares, adquirió el título de duque. Como Hinojosa del Duque y Herrera del Duque pertenecían al Señorío de la Tierra de Belalcázar, adquirieron ese apelativo por su gobernante, que lo había heredado gracias a que el rey Juan II de Castilla se lo había cedido a su abuelo Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara, en agradecimiento a su ayuda prestada en la primera Batalla de Olmedo contra los Infantes de Aragón. Por otra parte, no muy lejos, en la comarca extremeña de Tierra de Barros, también hay un municipio llamado Hinojosa del Valle. Además, parece que el topónimo “Hinojosa” se repite en muchas provincias de la Meseta (Guadalajara, Salamanca, Soria, Cuenca, Toledo, Segovia o incluso Teruel), por lo que deducimos que es un nombre muy recurrente en la toponimia castellana.

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Castillo de Belalcázar (Los Pedroches), símbolo del poder de los Duques de Zúñiga y Sotomayor

Seguimos nuestro particular periplo toponímico con dos pueblos que son homónimos; Higuera de la Serena (La Serena) e Higuera de Llerena (Campiña Sur o Comarca de Llerena). El correspondiente apelativo es el que distingue a estas dos localidades e indica a qué comarca pertenecen sus términos municipales. Lógicamente, este topónimo proviene de higuera, un árbol que posee la particularidad de producir dos cosechas cada año: los higos y las brevas.

También existen dos pueblos con el nombre de Esparragosa; uno con el apelativo “de la Serena” y otro con el apelativo “de Lares”. Históricamente, ambas villas pertenecieron a la Real Dehesa de La Serena; sin embargo, actualmente a Esparragosa de la Serena se la incluye en la comarca de La Serena, mientras que a Esparragosa de Lares se la incluye en la comarca vecina de La Siberia, aunque se encuentra geográficamente entre ambas. Además, en la comarca del Valle del Guadiato existía una población llamada Esparragosa, hoy deshabitada, que se unió a la población de Los Prados, hoy también deshabitada, y a las poblaciones de Los Blázquez, Valsequillo y La Granjuela para formar el municipio de las Cinco Aldeas (1817-1842), ya que compartían el origen común de haber sido aldeas de Fuente Obejuna. Nuevamente nos encontramos con un topónimo relacionado con el reino vegetal, en este caso con los espárragos.

Hay un pueblo en la Comarca de Llerena o Campiña Sur de Badajoz, que se llama Trasierra, idéntico topónimo que el de de Santa María de Trassierra, aldea que aunque pertenece administrativamente a la ciudad de Córdoba, se emplaza en pleno Valle del Guadiato. La única diferencia entre ambos topónimos es la doble “s”, que es simplemente un resquicio de las grafías que coexistían en el castellano medieval, y el antroponímico de “Santa María de” precediendo al topónimo principal, aunque normalmente se la conoce también como Trassierra. Su etimología proviene de que ambas poblaciones están enclavadas en sendas sierras; Trasierra sobre la Sierra de San Bernardo y muy cerca de las primeras estribaciones de Sierra Morena, ya en Extremadura, y Trassierra sobre la misma Sierra Morena. Como curiosidad, cabe destacar que mientras Trasierra es un municipio con entidad propia, Trassierra es una aldea dependiente de Córdoba, a pesar de que ninguna de las dos traspasen los 800 habitantes e incluso la aldea tenga unos pocos más que el municipio. Otra curiosidad es que en Santa María de Trassierra (Valle del Guadiato), nació Beatriz Enríquez de Arana, amante de Cristóbal Colón y madre de su hijo bastardo Hernando Colón.

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Santa María de Trassierra (Valle del Guadiato)

Siguiendo con aldeas, La Coronada es una aldea que pertenece a Fuente Obejuna (Valle del Guadiato) pero también hay un municipio de La Serena con el mismo nombre. Otra aldea de Fuente Obejuna, La Cardenchosa, también comparte idéntico nombre con una pedanía de Azuaga (Campiña Sur), encontrándose estas dos tan sólo a 30 minutos en coche. Además, Belmez (Valle del Guadiato) posee una aldea llamada El Entredicho, que comparte topónimo con un embalse y con uno de los complejos minero-metalúrgicos más importantes del Valle de Alcudia en el municipio de Almadenejos, y famoso por su gran producción de mercurio durante décadas. Junto a ese complejo, se encuentra la Fuente de Peñarroya, una histórica fuente del siglo XVIII, que es ahora utilizada como espacio de recreo para la población y cuyo nombre es idéntico al del municipio de Peñarroya en el Valle del Guadiato. Por otra parte, entre Belmez, Peñarroya-Pueblonuevo y Fuente Obejuna (Valle del Guadiato), a la altura de la pedanía de El Porvenir de la Industria, se encuentra el Cerro Masatrigo, donde se ubicó la importante ciudad romana de Mellaria; por su parte, la conocida como “montaña mágica”, ubicada en medio de las aguas del Embalse de La Serena y próxima a Esparragosa de Lares (La Siberia), también recibe el nombre de Cerro Masatrigo.

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Cerro Masatrigo, popularmente conocido como “la montaña mágica” (Embalse de La Serena, Esparragosa de Lares)

En cuanto a rasgos comunes en nombres de pueblos y aldeas de Balutia, tenemos la palabra “torre”, con alusiones a castillos, alcázares, fortalezas o iglesias, que podemos encontrarla explícitamente en nombres como Dos Torres o Torrecampo (Los Pedroches), Granja de Torrehermosa, Valencia de las Torres o Villagarcía de la Torre (Campiña Sur) o en alusiones como en el municipio de Belalcázar (Valle del Guadiato), Campanario, Capilla o Zarza Capilla (La Serena), Castilblanco (La Siberia); la palabra “fuente” como en Fuente la Lancha (Los Pedroches), Fuente Obejuna (Valle del Guadiato), Fuencaliente (Valle de Alcudia), Fuenlabrada de los Montes (La Siberia) o Fuente del Arco (Campiña Sur); alusiones  a “granja” como en el caso de La Granjuela (Valle del Guadiato) o Granja de Torrehermosa (Campiña Sur); menciones al “ganado” como en Fuente Obejuna (Valle del Guadiato), aunque en este caso no se sabe seguro si su origen está en oveja o en abeja, Obejo (Valle del Guadiato), Cabeza del Buey (La Serena); evocaciones al “campo” y a sus labores como en la Cañada del Gamo (Valle del Guadiato), Añora [ de noria] o Torrecampo (Los Pedroches), Cabezarados o Almodóvar del Campo (Valle de Alcudia), Campillo de Llerena (Campiña Sur); alusiones a la “orografía” como en El Guijo, El Viso, Fuente La Lancha o Pedroche (Los Pedroches), Cuenca, El Hoyo, La Raña [El Porvenir], Peñarroya, Trassierra o Valsequillo (Valle del Guadiato), Cabezarrubias del Puerto, Guadalmez, Puertollano, Solana del Pino o Valdemanco del Esteras (Valle de Alcudia), Monterrubio de la Serena, Peñalsordo o Valle de la Serena (La Serena), Fuenlabrada de los Montes, Helechosa de los Montes, Risco, Valdecaballeros o Villarta de los Montes (La Siberia), Guadalcanal [desde 1833 Sierra Norte de Sevilla], Trasierra, Valverde de Llerena (Campiña Sur); menciones al color de cabello “rubio” como en Cabezarrubias del Puerto (Valle de Alcudia), Monterrubio de la Serena (La Serena), Talarrubias (La Siberia), Los Rubios (Valle del Guadiato), Los Rubios (Campiña Sur); alusiones a otras especies “vegetales” abundantes en la zona como puede comprobarse en Doña Rama, El Alcornocal, Hinojosa del Duque (Los Pedroches), Alamillo, Hinojosas de Calatrava o Solana del Pino (Valle de Alcudia), Esparragosa de la Serena, Higuera de la Serena, La Haba o Zarza Capilla (La Serena), Esparragosa de Lares o Helechosa de los Montes (La Siberia), Higuera de Llerena, Peraleda del Zaucejo, Retamal de Llerena (Campiña Sur); “advocaciones marianas” como Santa Eufemia (Los Pedroches), San Lorenzo de Calatrava (Valle de Alcudia), Sancti-Spíritus (La Siberia) o numerosos pueblos que con sus denominaciones indican su “relativa reciente creación” o la “concesión del título de villa”, como Villaralto, Villanueva de Córdoba o Villanueva del Duque (Los Pedroches), Pueblonuevo del Terrible, Villaharta, Villanueva del Rey o Villaviciosa de Córdoba (Valle del Guadiato), Villamayor de Calatrava (Valle de Alcudia), Villanueva de la Serena (La Serena), Navalvillar de Pela, Puebla de Alcocer o Villarta de los Montes (La Siberia), Puebla del Maestre o Villagarcía de la Torre (Campiña Sur).

Hasta aquí mi arduo trabajo de investigación, documentación y elaboración de este nuevo artículo para demostrar que las palabras no están vacías y, a veces, pueden llevarnos al origen de nuestras raíces. Espero que os haya gustado a todos los que os sintáis betures y balutíes, ya que lo he hecho con todo el amor, dedicación, motivación y tiempo del mundo, como siempre.