La provincia: esa identidad artificiosa y vacía

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La provincia: esa identidad artificiosa y vacía

Vivimos en un Estado en el que parece que todo debiera existir desde la génesis del Universo; un Estado en el que muchos no se han esforzado en estudiar, ni de manera académica ni de manera autodidacta (ambas igual de válidas), pero sí se permiten el lujo de hablar de todo sin saber y sin argumentar o simplemente utilizando sus propias creencias como si los hechos acaecidos fueran actos de fe de alguna religión. En este Estado, muchos creen que España existía desde la época de los dinosaurios, ya que confunden la geografía física con la geografía política pero ni siquiera son conscientes de ello aunque nunca cierran la boca para tapar su ignorancia y su atrevimiento. También parece que la Constitución sea una especie de Sagrada Escritura y esté grabada en piedra como las Tablas de la Ley, por lo que resulta intocable e impide con ello que la democracia se adapte a los nuevos tiempos. Pues bien, con la organización territorial de España, ocurre exactamente lo mismo. Algunos creen que las provincias las instituyó Dios y que son inamovibles. Pues aquí estamos para desmontar el mito de la provincia como identidad cultural colectiva.

Las provincias actuales datan concretamente de 1833, o lo que es lo mismo, de tan sólo 184 años exactamente, menos de 2 siglos. ¿Sabéis lo que son 2 siglos en la historia de un Estado? Absolutamente nada. ¿Y en la historia del mundo? Menos todavía. Y mucho menos para determinar la idiosincrasia de sus gentes.

1833

División provincial de Javier de Burgos en 1833

Si bien es verdad que hubo anteriores intentos de provincializar el Estado a imagen y semejanza de la centralista Francia, jamás habían tenido éxito, ya que en España estaban muy arraigados los territorios históricos y era una amalgama de enclaves con elementos históricos o culturales en común.

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Territorios históricos de España en 1787

Con esta reorganización territorial, algunas provincias de proyectos previos como Bierzo, Játiva, Calatayud, Alcañiz, Cartagena, Toro, La Mancha, Molina de Aragón, Trujillo, León de la Orden de Santiago, Écija, Guadix, Baza, Lorca, Sanlúcar de Barrameda, Talavera, Astorga, Santiago, Plasencia, Tuy o Urgell se quedaron en el olvido.

De hecho, las provincias no se basaron en parámetros geográficos, históricos ni culturales, sino en racionalizar el Estado y agregar territorios circundantes alrededor de la ciudad más boyante por aquella época, a modo de alfoz. Ése sería uno de los motivos por el que las zonas con menor población comenzaran a decaer con más rapidez y a perder entidad, ya que estas ciudades que se impusieron como capitales empezaron a absorber capital social del territorio anexado debido al éxodo rural.

Lo que en principio iba a ser una mera organización jurídica, fiscal o administrativa para agilizar trámites burocráticos, se impuso con el paso de los años como la base para crear las posteriores autonomías y como circunscripción para las elecciones.

MAPA POLITICO

Las provincias constituyeron la base mínima para crear las comunidades autónomas

Actualmente, la mayoría de las personas se sienten identificadas con su provincia, como si ésta reuniera unos mismos elementos geográficos, históricos, culturales o lingüísticos, cuando en realidad la mayoría de ellas están formadas por varios territorios históricos y/o geográficos y poseen dentro de ellas varias identidades culturales y/o varias lenguas o dialectos.

El problema se agrava cuando a la mayoría de las provincias se les denominó con el mismo nombre que a las ciudades que se eligieron como sus capitales, a diferencia de los departamentos franceses, lo que creó la confusión y la identificación de asimilar la identidad capitalina con la identidad global de la provincia. Eso no ocurrió por ejemplo con las provincias forales de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa que conservaron sus antiguas denominaciones sin confundirse con sus respectivas capitales Pamplona, Vitoria, Bilbao y San Sebastián.

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Territorio de Euskal Herria o Vasconia, donde podemos distinguir las 4 provincias forales y sus capitales

Posteriormente, en la década de los 80, debido a las autonomías, también algunas provincias como Logroño, Santander y Oviedo recuperaron sus nombres históricos La Rioja, Cantabria y Asturias, respectivamente, diferenciándolas así de sus capitales, aunque siguieron basándose en los límites provinciales impuestos en 1833, dejando fuera tierras afines o agregando comarcas ajenas a sus identidades culturales.

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La Rioja ocupa una región de mayor extensión que sus límites autonómicos actuales

Pero por si no estuviera todo más que enredado, algunas autonomías tomaron su nombre de la provincia y capital. Tal es el caso de la Región de Murcia y de la Comunidad Valenciana, que aunque su nombre oficial, que no histórico, sea actualmente éste, normalmente en la práctica se le llama Valencia a secas. Esto ha planteado problemas de identidad como por ejemplo Cartagena respecto a Murcia o Alicante respecto a Valencia.

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Región del Levante o Sureste, donde existen varios problemas de denominación e identificación

Pero también, por el lado contrario, ha creado una disolución de la identidad fagocitada por otra artificiosa; en este caso, tenemos los casos de las antiguas regiones de León y Granada, que al haberse incluido en Castilla La Vieja y en Andalucía respectivamente, actualmente la mayoría de la gente cree que León es simplemente una provincia de Castilla y que Granada es una única provincia de Andalucía, cuando en realidad ambas eran regiones tripartitas, al igual que el País Valenciano.

Andalucía y Granada hasta 1833

El Reino de Granada pervivió hasta la división provincial de 1833. El Reino de León hasta el Estado de las Autonomías

Debido al paso del tiempo, han aparecido nuevas realidades demográficas debido a las circunstancias socioeconómicas, que no se han visto reflejadas en una nueva realidad político-administrativa (excepto Chinchilla de Montearagón que fue sustituida por Albacete como capital de su provincia o Segorbe por Castellón), y algunas ciudades han crecido vertiginosamente convirtiéndose en ciudades más importantes que sus propias capitales de provincia o incluso que la capital de su comunidad autónoma. Esto ha creado desavenencias entre estas ciudades y sus capitales y nuevas reclamaciones de identidad. Ha pasado por ejemplo en Jerez o Algeciras respecto a Cádiz, en Gijón respecto a Oviedo, en Vigo respecto a Pontevedra, en Elche respecto a Alicante, en Talavera respecto a Toledo o incluso en Linares respecto a Jaén, que han reclamado incluso una provincia o la capitalidad. Algunas como Santiago de Compostela o Mérida al menos gozan de ser capitales de sus autonomías, a pesar de no contar con provincias. En el lado opuesto, también hay capitales de provincia que actualmente más bien son pueblos grandes pero por tradición desde la división territorial de Javier de Burgos, han permanecido como centros vertebradores.

Por el lado opuesto, hay zonas que han sido parasitadas por estas grandes urbes, capitalinas y no capitalinas, y han quedado despobladas debido a una gran emigración, produciéndose un exagerado envejecimiento demográfico, por lo que no pueden competir con las grandes ciudades, ya que les faltan colegios, institutos, universidades, hospitales, tribunales de justicia, servicios…y el modelo provincial ya tampoco les es útil. Deberíamos caminar hacia un modelo comarcalista para poder competir con las ciudades en igualdad de condiciones.

Está claro que las provincias y sus capitales se han quedado obsoletas como instituciones ya que no reflejan la realidad demográfica ni cultural vigente. Eso sin meternos con la corrupción existente en las diputaciones provinciales, con el gasto público excesivo debido a duplicidades administrativas ni con su condición de “cementerio de dinosaurios”, como el senado, para ofrecerle un puesto a políticos denostados.

Como paradigma, para desmitificar la provincia como sinónimo de territorio con una identidad común propia, hemos elegido la provincia de Córdoba:

Geográficamente, está formada por 5 territorios muy diferentes entre sí:

  1. Submeseta Sur (parte de la Meseta): se entremezclan las Cuencas del Guadalquivir y del Guadiana
  2. Sierra Morena
  3. Valle del Guadalquivir o Depresión Bética
  4. Campiña
  5. Sierra Subbética (parte de las Cordilleras Béticas)

Provincia_de_Córdoba_relieveHistóricamente, está integrada por:

  • Época prerromana:
    1. Región de Beturia (concretamente Beturia Túrdula o Turdulia): territorio entre los ríos Guadalquivir y Guadiana (norte de Córdoba junto a norte de Sevilla, norte de Huelva, sur de Badajoz y suroeste de Ciudad Real)
    2. Región de Turdetania: sur de Córdoba y todo el Valle del Guadalquivir

prerromana1

  • Época romana:
    1. Conventus Cordubensis: desde Córdoba hasta Mérida (sin incluirla)
    2. Conventus Astigitanus: sur de Córdoba, con capital en Écija

CONVENTUS BÉTICA

  • Época visigoda:
    1. Reino de Ardabasto (uno de los cinco reductos del Reino Visigodo de Toledo que pervivieron en al-Ándalus): norte de Córdoba junto a La Serena (Badajoz) y Valle de Alcudia (Ciudad Real)
    2. Provincia bizantina de Spania y, posteriormente, Emirato de Córdoba: sur de Córdoba y resto de la Península Ibérica

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  • Época musulmana:
    1. Cora de Fahs al-Ballut: norte de Córdoba junto a La Serena (Badajoz) y Valle de Alcudia (Ciudad Real)
    2. Cora de Qurtuba o Kambania: sur de Córdoba
    3. Cora de Qabra: comarca de la Subbética

Fahs al-Ballut 4

  • Época cristiana:
    1. Reino de Córdoba: incluía Peñaflor (desde 1833 en la provincia de Sevilla), Chillón y Guadalmez (desde 1833 en la provincia de Ciudad Real) y excluía Miragenil (población sevillana que junto a la población cordobesa de Puente de Don Gonzalo formaron en 1833 Puente Genil)
      • Partido de Córdoba
      • Partido de El Carpio
      • Partido de Santa Eufemia
      • Partido de Los Pedroches
    2. Condado de Belalcázar: incluía Belalcázar, Hinojosa del Duque, Fuente La Lancha y Villanueva del Duque. Pertenecía a la Orden de Alcántara y junto al Vizcondado de La Puebla de Alcocer formaban la Tierra de Belalcázar, dentro de la provincia extremeña de Trujillo
    3. Encomienda Calatrava: incluía el Alto Guadiato y Villafranca de las Agujas. Pertenecía a la Orden de Calatrava cuya capital se encontraba en Almagro (La Mancha). La sede de esta encomienda se encontraba en Fuente Obejuna pero cuando ésta pasó al Partido de Córdoba, se trasladó a Martos, por lo que estos enclaves se adscribieron al Reino de Jaén
    4. Intendencia de Nuevas Poblaciones: incluía La Carlota, Fuente Palmera, San Sebastián de los Ballesteros, Fuente Carreteros y San Calixto. Formaba una intendencia que agrupaba a las nuevas poblaciones del desierto de La Parrilla y a las de Sierra Morena, colonizadas por centroeuropeos

Lingüísticamente, se divide grosso modo en:

  1. Zona Norte: distinción entre s/z, “s” apical o castellana, uso de “vosotros”, menor o nula abertura vocálica, léxico y entonación diferentes
  2. Zona Sur: seseo, “s” coronal plana o cordobesa, uso de “ustedes”, mayor abertura vocálica, léxico y entonación diferentes

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C.A. ANDALUCÍA

Pero si profundizamos más, se puede dividir en:

  1. Alto Guadiato y Condado de Belalcázar: influencia claramente extremeña
  2. Los Pedroches (Siete Villas de Los Pedroches y Señorío de Santa Eufemia): influencia claramente castellana (toledana y manchega)
  3. Sierra Morena: área de transición entre las influencias cordobesa, extremeña y castellana (toledana y manchega)
  4. Campiña Sur y Subbética: se corresponde geográficamente con el centro de la comunidad autónoma de Andalucía y culturalmente con la “Andalucía de la e”
  5. Límite Oeste (zona de Palma del Río): clara influencia sevillana (“s” predorsal o sevillana)
  6. Límite Este (zona de Priego): clara influencia andaluza oriental o altoandaluza (seseo y distinción s/z)
  7. Montalbán, Montemayor, Jauja, Cañada de Rabadán y algunos departamentos de La Carlota: única área ceceante de la provincia por influencia de la Campiña Sevillana

Fuentes: 

«Geografía política de la España constitucional. La división provincial» de J. Burgueño (1996) a través de SkyscraperCity 

«La Rioja, provincia y región de España» de Felipe Abad León (1980) a través del blog “Rioja Sí” 

«Mapa geográfico del Reyno y Obispado de Córdoba» (1797) por Don Tomás López a través de la Real Academia de la Historia

Atlas de la Historia del Territorio de Andalucía

Asociación Socio-Cultural Castilla

Blog “Un palomar lleno de cisnes”

L’aménagement linguistique dans le monde

Wikipedia

Blog “Lengua Castellana y Literatura Ramón Areces”

Blog “El Crisol”

Blog “Fresneros Viajeros”

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