Archivo de la categoría: Antiandalucismo

Ni andalucismo ni españolismo

Estándar
Ni andalucismo ni españolismo

Ni Andalucía es una nacionalidad histórica ni España es una nación. Ni Andalucía es una nación ni España es la nación más antigua de Europa pero tampoco Andalucía lo es. Por mucho que se empeñen andalucistas y españolistas en afirmar las mismas falacias para una parte del todo o para el todo, la realidad fue y es otra muy distinta, si atendemos a criterios históricos o culturales y no ideológicos, claro está.

DIFERENCIA ENTRE NACIÓN Y ESTADO

Nación hace referencia a un conjunto de personas que se encuentran unidas por vínculos comunes como son la lengua, la raza, la cultura, la religión, las costumbres, las tradiciones o la historia.

Estado hace referencia a un conjunto de personas que habitan en un territorio común y que están asociadas bajo una misma autoridad y bajo unas mismas normas que constituyen el gobierno.

Jaime Humberto Borja Gómez, Historiador

Algunos dicen que España es un Estado plurinacional, es decir, un Estado compuesto por varias naciones distintas. Y no es que tengan razón, es que incluso fue un territorio pluriestatal, además de ser plurinacional, pluricultural, pluriétnico y plurirreligioso.

IDEAL

El estudio genético parte de investigaciones de las Universidades de Oxford y Santiago de Compostela. La genética coincide grosso modo con los reinos medievales, las repoblaciones y las lenguas ibéricas: galaicoportugués, asturleonés, castellano, euskera, aragonés y catalán

La Península Ibérica estuvo compuesta durante cientos de siglos por 6 Estados: Portugal, León, Castilla, Aragón, Navarra y Granada. La mayoría se unieron dinásticamente mediante casamientos de monarcas, como los Reyes Católicos, para así ampliar sus dominios territoriales (y no olvidemos que sin el consentimiento o aprobación de sus pueblos). Pero aunque se unieran bajo los mismos herederos, cada Estado seguía siendo independiente, manteniendo sus propias leyes o fueros, usos y costumbres, aduanas, moneda o lengua. De hecho, los Austrias, acostumbrados a la multiculturalidad del Imperio Austrohúngaro, respetaron la confederación que existía en el territorio ibérico. Sin embargo, los Borbones, provenientes de la centralista Francia, suprimieron en el siglo XVIII las peculiaridades de cada país para construir un único Estado unitario basado en Castilla y en su lengua y cultura. Y de aquellos polvos, vienen estos lodos…

LA CITA DESTACADA

“Frente a la España horizontal de los Austrias, de carácter confederal, entendida como una unión libre de entidades políticas y construida en un sentimiento plurinacional; triunfó la España vertical de los Borbones, de carácter centralista, con epicentro político en Castilla y edificada en un sentimiento nacional homogéneo”

Ricardo García Cárcel, Historiador

Escudo España

Los cinco Estados que formaron la confederación medieval llamada Monarquía Hispánica o Las Españas. Falta Portugal, que estuvo unido durante menos tiempo

Pero aunque existieran solamente 6 Estados o Coronas, éstos se componían a su vez de Reinos, Principados, Condados o Señoríos, que, por tanto, son las verdaderas nacionalidades históricas o naciones ibéricas. La Corona de León se componía del Reino de Galicia (incluido Portugal en un primer momento), el Pricipado de Asturias (incluida Cantabria), el Reino de León (incluida la Extremadura Leonesa) y el Reino de Sevilla (incluido más tarde en la Corona de Castilla). La Corona de Castilla se componía del Reino de Castilla (incluida la Extremadura Castellana), el Reino de Toledo, el Reino de Murcia, el Reino de Jaén, el Reino de Córdoba, el Reino de Algeciras, el Reino de Gibraltar, el Reino de las Islas Canarias, el Señorío de Vizcaya y el Señorío de Molina. La Corona de Aragón estaba compuesta por el Reino de Aragón, el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca y el Principado de Cataluña (Condados de Barcelona, Rosellón y Cerdaña). La Corona de Portugal estaba formada por el Reino de Portugal y por el Reino de Algarve o de los Algarves. Por su parte, los otros 2 Estados, Navarra y Granada, no estaban divididos en distintos reinos o naciones, sino en distritos administrativos llamados merindades, en el caso navarro, y tahas, en el caso granadino.

1280px-Reinos_Antiguo_Régimen.svg

La Corona de León aparece dentro de la Corona de Castilla porque se unieron antes de confederarse con la Corona de Aragón. Falta el Señorío de Molina

Respecto a la Comunidad Autónoma de Andalucía, hasta el siglo XIX estuvo compuesta por cuatro grandes entidades: Reino de Sevilla, Reino de Córdoba, Reino de Jaén y Reino de Granada, además de otras entidades menores: Reino de Algeciras, Reino de Gibraltar, Intendencia de Calatrava e Intendencia de Nuevas Poblaciones, sin contar con que algunas zonas, hoy dentro de la comunidad autónoma, pertenecían a Extremadura, al Reino de Toledo o al Reino de Murcia. Pero no sería hasta la Transición cuando se dotaría de un órgano administrativo único para todo el territorio autonómico centralizado en Sevilla.

800px-Andalucia_1833_reinos-provincias

Reorganización de las diferentes entidades históricas en las provincias actuales en el territorio de la actual Comunidad Autónoma de Andalucía (1833)

Por lo tanto, Andalucía no es una nacionalidad histórica ni una nación. Tampoco es la heredera de al-Ándalus, ya que al-Ándalus es otra denominación más para referirse a toda la Península Ibérica, como Iberia, Hispania o Hesperia. Así que en base a criterios meramente históricos, en el Estatuto de Autonomía deberían eliminar que Andalucía es una nacionalidad histórica o bien corregirlo y reflejar que Andalucía es una Comunidad Autónoma que se compone de varias nacionalidades históricas o naciones y enumerarlas si acaso. De esta manera, por fin llamaríamos a las cosas por su nombre y admitiríamos que esta comunidad autónoma no es una región uniforme como se quiere hacer ver, sino una entidad meramente administrativa compuesta por varias regiones geográficas, históricas y culturales distintas, que deberían ser reconocidas y respetadas.

PicsArt_09-08-10.42.47

Y si en el Estatuto de Autonomía se debería hacer esa enmienda, la televisión pública, que pagamos todas y todos con nuestros impuestos, debería convertirse en un medio plural en el que convivieran las sevillanas, la copla y el flamenco con las jotas, los fandangos, los verdiales, las malagueñas, las rondeñas, los trovos, las seguidillas, la reja o el vito. También sería de justicia que en la televisión autonómica del Sur de España pudiéramos escuchar además del acento sevillano u occidental, el acento granadino u oriental pero también el acento extremeño, manchego o murciano que también se hablan en esta comunidad autónoma, pues es necesario proteger las minorías culturales.

Así que ante una Andalucía (Andalucía Occidental o Baja Andalucía) más andalucista y una Región de Granada (Andalucía Oriental o Alta Andalucía) más españolista, ofrecemos una tercera vía, la de la Región de Balutia, Turdulia y Beturia, en la que no nos sentimos andaluces pero sí españoles aunque reconocemos a España como Estado plurinacional. Y si España es plurinacional, la Comunidad Autónoma de Andalucía es pluricultural, señoras y señores. ¡A ver si nos enteramos ya!


Fuentes:

Periódico Ideal

Periódico Ileón

Abregancio de Asturia, editor de la página La Tribuna Leonesa

Wikipedia

Banrepcultural

Anuncios

“Yo soy betur y balutí”

Estándar
“Yo soy betur y balutí”

Este año queremos “celebrar” el Día de Andalucía de una manera diferente y particular. Como otras veces hemos publicado artículos o editoriales para desmitificar el andalucismo, en esta ocasión queremos compartir una poesía que recoge lo más significativo de nuestra diluida tierra que es Balutia y Beturia. Esta poesía saldrá publicada próximamente en el libro “Corcel Indomable. Romances de un Centauro” del autor Quirón bajo la editorial Círculo Rojo.

BETUR Y BALUTÍ

No me llames a mí cordobés

Porque no tenemos na’ que ver

Yo soy betur y balutí

Porque en la tierra de las bellotas nací

Que de Sierra Morena p’arriba

Hay otro sentir

Que nos baña el Guadiana

Además del Guadalquivir

Que la dehesa nos cubre

Con su manto gris

Que soy de una tierra minera

Y de una tierra jotera

Suplantada por las sevillanas

Y el sombrero cordobés

De una zona de encrucijada

Y de influencias variadas

De la región de Beturia

Que poblaron túrdulos y celtas

De la provincia de Fahs al-Ballut

De visigodos y bereberes repleta

De gentes sencillas, llanas

Humildes y campechanas

Tierras de emigrantes y de guerras

Llenas de tragedias

De acento cantarín y desganado

En definitiva, mi destino más amado.

Si también quieres leer algunos de los artículos y editoriales más enfocados en la desmitificación de la ideología andalucista, aquí están:

28-F: nada que celebrar

El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

“Andalucía [no] sólo hay una”: contra la visión uniforme de su cultura

¿Todavía crees que somos cordobeses y andaluces?

Devolviendo la conciencia cultural a Balutia y Beturia: Lucas Mallada

Devolviendo la conciencia cultural a Balutia y Beturia: Manuel Alvar

La provincia: esa identidad artificiosa y vacía

 

28-F: nada que celebrar

Estándar
28-F: nada que celebrar

A tan sólo un día del 28-F, volvemos con un editorial que probablemente levante ampollas entre la clase andalucista que se ha instalado durante tantos años en el colectivo de esta artificial comunidad autónoma que se basa en el delirio islamista de Blas Infante de crear un Estado andaluz independiente de España basado en la gloria de al-Andalus y hermanado con Marruecos, y que hasta el presente, Susana Díaz, se ha encargado de seguir su obra financiando hospitales y colegios en ese país, obviando el genocidio saharaui, antes de solucionar los muchos problemas que hay en su querido “reino de taifas” que tanto se le llena la boca de ensalzar en los mítines antes de las elecciones.

Como la Junta de Andalucía ya tiene su potente aparato propagandístico para promover el andalucismo, que se ha convertido en un gran negocio, desde aquí nos postulamos como el contrapeso de esa perniciosa influencia que ningunea la real diversidad cultural e histórica de las comarcas que forman este ente político-administrativo.

Porque cada vez somos muchos más los abanderados del cambio y los que luchamos con el único poder de la palabra para desmontar el mito del andalucismo, motivar el espíritu crítico de la gente y denunciar las mentiras que reiteradamente se van convirtiendo en “verdad” debido a la manipulación, sobre todo para el público más joven.

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el neologismo de Andalucía proviene de al-Andalus que no era solamente esta comunidad autónoma, sino la inmensa mayoría de la Península Ibérica; en definitiva, así era como llamaban los musulmanes a la Iberia de los griegos, a la Hispania de los romanos o a la Sefarad de los judíos. Durante la Época Medieval y tras la conquista cristiana [reconquista ya es un término trasnochado], Andalucía se comenzó a utilizar como un término geográfico para designar la frontera entre los territorios cristianos y musulmanes, o lo que es lo mismo, para referirse a los últimos territorios peninsulares dominados por los musulmanes, que tampoco eran estrictamente los límites de la actual comunidad autónoma de Andalucía, sino los reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén, Murcia y, más tarde, Granada, sin contar los reinos nominales de Algeciras y Gibraltar (hay que recordar que los límites de estos antiguos reinos no se correspondían con los límites de las actuales provincias).

Por lo tanto, bajo el nombre genérico de Andalucía teníamos una vasta zona geográfica, con muy variadas y distintas raíces históricas y culturales, con el único denominador común de haber sido el último territorio peninsular bajo dominio islámico y es ridículo que solamente ese motivo sea el justificante de la cohesión histórica y cultural de la comunidad autónoma que nos quieren vender, ya que incluso hay 2 siglos de diferencia entre la conquista cristiana de los reinos del Valle del Guadalquivir y del reino de Granada por ejemplo. Como símil podríamos comparar el norte peninsular, que poseen el denominador común de no haber sido conquistado por casi ninguno de los pueblos invasores de la Península Ibérica pero por el contrario no conforman un ente político-administrativo basado únicamente en ese parámetro, pues tienen raíces históricas y culturales de distinta índole, como sucede en el sur.

Andalucía, como región compuesta por 8 provincias nació de la mano del ministro Javier de Burgos que reorganizó España en provincias basadas en un principio racionalista que provenía de Francia, ya que los Borbones provienen de allí y trajeron con ello su idea de Estado centralizado. Como ente político-administrativo nació con el Estado de las Autonomías, aunque en algunas provincias y comarcas se opusieran al modelo de la Andalucía autonómica única durante varias etapas históricas.

Actualmente, la Junta y su aparato mediático, Canal Sur, nos bombardean con la supuesta cultura común de Andalucía y con el supuesto dialecto andaluz, que es una auténtica falacia. Según el andalucismo, las sevillanas y el flamenco son propios de Andalucía, cuando en realidad las sevillanas, como su propio nombre indica, son propias de Sevilla, y el flamenco tiene su origen en el pueblo gitano, por lo que es un estilo artístico transversal en toda España. Gracias a esta sobredimensión de las sevillanas y el flamenco, se obvian otras realidades culturales como por ejemplo las jotas del norte y este de la comunidad, comunes a las limítrofes Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia. En cuanto al presunto dialecto andaluz, es obvio que quien tenga un mínimo conocimiento real y empírico de esta vasta región, puede vislumbrar que existen varios dialectos dentro de ella. Pero eso no interesa promover, preservar, difundir y exportar; mejor seguir alimentando el “monstruo” de la Andalucía uniforme que tiene más tirón gracias a las sevillanas, al flamenco, a la feria de abril, a la Semana Santa y a la romería de El Rocío unido a la imagen cateta de una comunidad que no avanza porque sigue anclada en la pantomima de presumir de la incultura y de hacerse el gracioso a jornada completa.

Desde aquí, reivindicamos que somos betures y balutíes y que el día que nosotros queremos celebrar es el 8 de Septiembre que es el día de Extremadura, nuestra verdadera cultura, y no la de la “Andalusía” uniforme sevillanizada.

Aquí os dejo un artículo de opinión de Armando Robles muy en consonancia con mi editorial:

http://www.alertadigital.com/2014/02/28/blas-infante-el-absurdo-mito-andaluz/

 

¿Todavía crees que somos cordobeses y andaluces?

Estándar

En esta ocasión, dedicaremos nuestro blog a desmontar el falso mito de la “uniformidad andaluza”, difundido por la Junta de Andalucía y su aparato mediático Canal Sur, mediante seis factores principales como son los geográficos, naturales, socioeconómicos, históricos, culturales y lingüísticos, referidos a Balutia.

750px-Bandera_de_Andalucia.svg750px-Flag_of_Extremadura_(with_coat_of_arms).svg750px-Flag_of_Castile-La_Mancha.svg

Comenzando por los factores geográficos, nos encontramos en la Submeseta Sur que forma parte de la Meseta, a diferencia de la mayor parte de Andalucía que queda conformada por la Depresión Bética o Valle del Guadalquivir (Baja Andalucía) o por los Sistemas Béticos o Cordilleras Béticas (Alta Andalucía). También formamos parte de la Cuenca Media del Guadiana, cuenca puramente extremeña y castellano-manchega; solamente el río Guadiato es afluente aún de la Cuenca del Guadalquivir. Mientras que Sierra Morena por el sur hace de frontera natural y cultural frente al resto de Andalucía, los Montes de Toledo por el norte nos marcan el límite. No somos la mal llamada Sierra Cordobesa, sino el Valle del Guadiato y Los Pedroches, valle el primero y penillanura el segundo, pero en ningún caso sierra y tenemos nombre propio. Figura-1Siguiendo por los factores naturales, nuestro paisaje más típico es la dehesa, como en Extremadura; es por ello que, como ya explicamos anteriormente, pertenecemos a la provincia biogeográfica llamada Luso-Extremadurense, pues compartimos la misma flora y fauna. En cuanto al clima, poseemos un clima mediterráneo continentalizado, en su piso bioclimático mesomediterráneo, que también nos aleja nuevamente de la mayor parte de Andalucía y nos acerca a la Meseta. Entre los recursos, cabe destacar los recursos mineros, famosos desde los tiempos de la Beturia, que nos distinguían del carácter agrícola de la Turdetania (Valle del Guadalquivir).

cma_FotoDehesa-600x398En cuanto a los factores socioeconómicos, nos basamos tradicionalmente en cuatro pilares: la agricultura, la agroforestería o agrosilvicultura, la ganadería trashumante y la minería. La trashumancia es muy común en otras zonas del interior o del norte peninsular. El único sustento de muchos de los pueblos era la minería que al desaparecer, por su baja rentabilidad en este sistema capitalista y al no dotar de alternativas a la población, produjo una alta tasa de desempleo con la consiguiente emigración, despoblación, envejecimiento demográfico y ruralización, de las más altas de toda la comunidad autónoma andaluza. Otros pueblos, han apostado por la industria agroalimentaria (COVAP) o por el turismo rural.

Denominaciones-origen-ibericoLos factores históricos también demuestran la evolución diferente que se produjo en esta zona. Esta zona llamada Beturia estaba poblada por túrdulos y célticos mientras que la Turdetania estaba poblada por turdetanos. Más tarde, fue denominada Soliente por los romanos por la importancia de la ciudad de Solia, que tenía entidad suficiente frente a Corduba. Durante la época musulmana, pertenecimos a la cora (provincia) de Fahs al-Ballut (en el mapa Al-Belalta), de mayoría bereber y no árabe como en la de Qurtuba o Kambania. También fuimos unas de las pocas zonas en las que los visigodos mantuvieron su feudo tras la conquista musulmana de la península, concretamente el Reino de Ardabasto. Tras la conquista cristiana, fuimos gobernados por las diferentes órdenes militares de la época y nuestra mezcolanza surgió a raíz de ser una zona de encrucijada entre los caminos de Córdoba, Mérida y Toledo y de los continuos cambios fronterizos entre los reinos de León, Toledo, Córdoba y Jaén.

Fahs al-Ballut 2Los históricos están muy relacionados con los culturales que nos acercan más a Extremadura y Castilla la Nueva, ya que los repobladores de nuestra zona durante la Edad Media eran eminentemente extremeños, manchegos y toledanos pero no serían de procedencia muy distinta los inmigrantes llegados durante la Edad Moderna debido al auge minero. Eso, sumado a que estamos limitando con esas regiones y que históricamente hemos tenido mejores vías de comunicación (carreteras, líneas de ferrocarril) con ellas que con el resto de Andalucía, han influido en que nuestro folklore (tradiciones, fiestas, gastronomía, música popular) y nuestro arte (arquitectura popular, artesanía) sea más parecido al extremeño o al castellano que al andaluz. Por ejemplo, nuestra música popular son las jotas, y no las sevillanas ni el vito cordobés, y las tarantas y mineras en las zonas mineras. Por otra parte, también dejaron su impronta la colonia de franceses o alemanes que dirigían las minas.

Jota BelmezPor último, pero no menos importante, los factores lingüísticos (rasgos dialectales) son quizás los que más evidencien nuestros lazos con Extremadura y Castilla. Se trata de una zona distinguidora (entre “s” y “c” o “z”), en la que no existe el seseo ni el ceceo, ambos gozando de plena vitalidad en la mayor parte de Andalucía. También nos caracterizamos por el uso de la “s” apical, la llamada “s” castellana, que nos aleja de las eses andaluzas, ya sea la sevillana o la cordobesa. Utilizamos el pronombre “vosotros” en lugar de “ustedes” que es lo normal en Andalucía Occidental. Alternamos indistintamente tres sufijos para formar los diminutivos: el -ino extremeño, el -ito castellano y el -illo bajoandaluz. Pero lo que más llama la atención a la gente que no es de allí, es sin duda la entonación “cantarina” y a veces algo “desganada” que compartimos nuevamente con los extremeños. Nuestro léxico no se queda atrás y palabras como “pitera”, “changar”, “doblao”, “engrillotar” o la recurrente interjección “ave” o “chacho/acho”, demuestran al visitante que ya hemos dejado atrás Córdoba y Andalucía.

C.A. ANDALUCÍAEspero que les haya gustado este viaje por Balutia. Es sólo una síntesis de lo mucho que les queda por descubrir poco a poco en este blog, que irán saboreando si me acompañan fielmente. Gracias por seguir ahí.

“Andalucía [no] sólo hay una”: contra la visión uniforme de su cultura

Estándar
“Andalucía [no] sólo hay una”: contra la visión uniforme de su cultura

Hoy quiero compartir con todos los balutíes y betures un original mapa del actual territorio que conforma la comunidad autónoma de Andalucía con banderas integradas en él, que está cargado de paralelismos y sin duda, no dejará indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal. Lo ha confeccionado exclusivamente para la Región de Balutia un regionalista granadino que desea que vuelva la antigua región de Granada formada por Granada, Almería, Málaga y quizás también Jaén.
Os explico a continuación todas las comparaciones que se dan en el curioso mapa:

1.-En primer lugar, comenzamos con nuestra amada Balutia, representada la parte actualmente cordobesa con la bandera de Euskadi, la parte actualmente castellana con la bandera de Navarra y la parte actualmente extremeña con la bandera del departamento francés de los Pirineos Atlánticos, donde se incluye el Iparralde o País Vasco Francés y simbolizando que esta región con vínculos culturales comunes está dividida entre 3 provincias y 3 comunidades autónomas diferentes, algo similar a lo que le pasa a Euskal Herria, dividida en 3 entidades distintas y entre 2 países diferentes. También elegí la ikurriña para Los Pedroches y el Valle del Guadiato porque somos el punto más alto de la comunidad autónoma y por ello somos “los vascos de Andalucía” aunque históricamente hayamos estado vinculados al Reino de Córdoba, igual que las Vascongadas a la Corona de Castilla.

2.-Córdoba capital con el Valle del Guadalquivir (excepto Palma del Río que culturalmente es sevillana claramente), la Campiña y la Subbética simbolizaría el Reino de Castilla, ya que fue uno de los primeros reinos históricos de la actual Andalucía en ser cristianizado y castellanizado. Además de que la ciudad de Córdoba es la capital andaluza que más al norte se encuentra y todavía posee un carácter regio que recuerda su pasado señorial y es la única ciudad andaluza con una plaza mayor cuadrada de estilo castellano.

3.-Sevilla sin la Sierra Norte y con Palma del Río incluido, aparece bajo la bandera de la moderna Comunidad de Madrid, simbolizando el gran centralismo que ejerce Sevilla sobre el resto de la actual comunidad autónoma de Andalucía y también vinculada a la “castellana” Córdoba, ya que Madrid fue parte de Castilla la Nueva y Sevilla fue otro de los reinos históricos más prontamente cristianizado y castellanizado además de convertirse durante la Conquista de América en una ciudad tan importante como Madrid a nivel estatal.

4.-Huelva más la Sierra Norte aparecen bajo la bandera de Extremadura, ya que mantienen fuertes vínculos con esa región, sobre todo la Sierra Norte de Sevilla y la Sierra de Aracena además de que en 1931 con la Segunda República, Huelva quiso unirse a Extremadura y no a Sevilla ni a la Andalucía actual de las 8 provincias. Además como Extremadura formó parte de la Corona de Castilla, también simbolizaría que Huelva formó parte del Reino de Sevilla.

5.-Cádiz es representado por la bandera de la Región de Murcia mientras que el Campo de Gibraltar está representado por la bandera de Cartagena, ya que tanto el Campo de Gibraltar como Cartagena han reclamado ser provincias distintas a las de Cádiz y Murcia respectivamente. Al igual que el Reino de Murcia formó parte de la Corona de Castilla, también Cádiz formó parte del Reino de Sevilla. Por otra parte Jerez, donde también existe un movimiento procapital o provincialista, y la Sierra de Cádiz, que son culturalmente distintos a los de la Bahía de Cádiz, aparecen representados bajo la bandera de Ceuta, ya que esta ciudad autónoma formó parte de Cádiz.

6.-Málaga, Granada y Almería aparecen bajo las banderas del Reino de Valencia, del Reino de Mallorca y la estrelada de Cataluña (ya que Almería es la que menos andaluza se siente y dijo no a la autonomía andaluza) respectivamente recordando a los reinos que estuvieron unidos bajo la Corona de Aragón como estas 3 provincias estuvieron unidas en el Reino de Granada. En la Serranía de Ronda, hay un movimiento provincialista también por lo que está representada con la bandera de Melilla, ya que esta ciudad autónoma dependió de Málaga, como actualmente depende Ronda. Por otra parte, la franja este de Jaén, Granada y Almería es una metáfora de la Franja de Aragón que es una zona de transición con Cataluña, siendo ésta una zona de transición con Murcia.

7.-Por último, Jaén está representado por la bandera del Reino de León, que estuvo bajo la Corona de Castilla pero era distinto al Reino de Castilla, algo similar a lo que pasó con el Reino de Jaén, que también fue cristianizado junto al de Córdoba y al de Sevilla y se les denominó a los tres genéricamente Andalucía diferenciándolos de la región de Granada, pero manteniéndose sus reinos separados hasta la nueva división provincial de 1833. Bajo la bandera de El Bierzo, comarca que reclama ser provincia distinta a la de León, se encuentra la Campiña Norte que reclama la provincia de Linares distinta a la de Jaén.

8.-Como detalle, señalar que Gibraltar aparece representado por la bandera de Andorra (aunque no se puede apreciar con claridad por su pequeña extensión) ya que son los dos únicos diminutos reductos de la Península Ibérica que no forman parte ni de España ni de Portugal actualmente.

ANDALUCÍA PLURAL

El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

Estándar
El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

Partimos de la base de que el término moderno Andalucía no es sinónimo del término histórico al-Andalus. También partimos de la base de que Andalucía no es una de las nacionalidades históricas, como nos han querido vender desde la Junta. También partimos de la base de que si no hubiera un centralismo tan fuerte en Sevilla y se potenciaran las diferentes culturas e idiosincrasias que se dan en este amplio territorio y no se exportara el tópico sevillano para toda Andalucía, no estaría escribiendo ésto ahora mismo posiblemente. Pues bien, después de partir, avancemos…

La región de Andalucía como tal apareció nada más y nada menos que en 1833 (siglo XIX), hace tan sólo 181 años exactamente, con la nueva división provincial y regional de Javier de Burgos, secretario de Estado de Fomento bajo la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, basándose en los principios racionalistas del Nuevo Régimen que ya habían convertido las históricas provincias francesas en departamentos según criterios geográficos, en los que se basó, ya que se trataba de un afrancesado.
Pues bien, este hombre mediante una simple circular, creó un Estado centralizado. Hasta ese momento, en la actual Andalucía, existían 6 reinos históricos: Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada, Algeciras y Gibraltar; aunque estos dos últimos más nominales que efectivos. A los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén se les conocía popularmente por el nombre genérico el Andalucía, que no era más que un término geográfico como lo pudiera ser el Levante, la Meseta o la Cornisa Cantábrica, distinguiéndolo de Granada que era otra región como lo pudiera ser Murcia.
Javier de Burgos ni corto ni perezoso dividió los reinos de Sevilla y Granada en 3 provincias cada uno, convirtió los reinos de Córdoba y Jaén en provincias, cambiando algunos de sus límites y denominó a las nuevas 8 provincias resultantes como la región de Andalucía.

Reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada hasta 1833 Andalucía y Granada hasta 1833Región de Andalucía por Javier de Burgos a partir de 1833Más tarde llegaría el “genial” Blas Infante por 1910 inventándose el andalucismo que promulgaba que Andalucía tenía cohesión cultural y era una nacionalidad histórica diferenciada en España. Hasta entonces había existido una débil autoconciencia de la existencia de Andalucía como pueblo, frente al fuerte sentimiento localista o provincialista, que en muchos casos sigue patente y en otros latente.
Por otra parte, durante la I República Española de 1873, se había elaborado un proyecto de Constitución Federal en la que aparecerían Andalucía Baja (Sevilla, Córdoba, Huelva y Cádiz) y Andalucía Alta (Jaén, Granada, Almería y Málaga) como dos Estados diferentes pero nunca llegaría a promulgarse debido a la caída del gobierno.
En 1924, la Diputación Provincial de Granada aprobó un proyecto de bases para la creación de una Mancomunidad de Andalucía Oriental, a la manera de la Mancomunidad de Cataluña, que no llegó a prosperar. En 1933 (tras 100 años justos de haber reunido Javier de Burgos los reinos históricos en la región de Andalucía), tuvo lugar la Asamblea de Córdoba para abordar la propuesta de la Diputación Provincial de Sevilla de elaborar un estatuto de autonomía para las 8 provincias durante la II República Española de 1931, con la asistencia del “padre de la patria andaluza” pero fue un fracaso ya que el andalucismo aún no había cuajado y se retiraron los representantes de 4 provincias que estaban en contra del proyecto de la Andalucía de las 8 provincias: Granada, Almería, Jaén y Huelva.
Estados de Andalucía Baja y Andalucía Alta durante la I República Federal en 1873Por último, cuando cuajó más el invento del andalucismo con marca sevillana sobre las 8 provincias y todas sus comarcas, fue en 1981 en el proceso autonómico liderado por dos partidos de la transición, como son el desaparecido UCD y el superviviente PSOE en el que UCD Granada apostó por dos autonomías: Andalucía Occidental (Sevilla, Córdoba, Cádiz y Huelva) y Andalucía Oriental (Granada, Almería, Málaga y Jaén), siguiendo la estela de la división tradicional histórica entre Andalucía y Granada o Baja Andalucía y Alta Andalucía pero encontró una fuerte oposición en el PSOE que desde Sevilla defendía una autonomía única para las 8 provincias y finalmente consiguieron lo que ni Javier de Burgos ni Blas Infante habían conseguido: crear el sentimiento andaluz y la unidad cultural andaluza con disfraz sevillano que es totalmente falsa, ya que omite la rica variedad cultural que existe en una vasta región de 87 268 km², que va desde el Algarve del Océano Atántico hasta la Murcia del Mar Menor y desde la Meseta y Sierra Morena hasta los Sistemas Béticos pasando por el Valle del Guadalquivir y la Cuenca del Guadiana.
De nada serviría que la provincia entera de Almería dijera NO al Estatuto de autonomía junto a las comarcas más orientales de las provincias de Granada y Jaén o que Huelva hubiera querido unirse durante la Segunda República a Extremadura como su tercera provincia y su salida al mar; la Andalucía sevillana se impuso y sus cánones con ella, anulando el resto de realidades culturales para siempre y sometiendo a esta región a dos fuertes centralismos: el de Madrid y el de Sevilla hasta el día de hoy.
Comunidad autónoma de Andalucía desde 1981

Fuentes Imágenes: Asociación Socio-Cultural Castilla (ASCCAS)Getty Images, Wikipedia