Archivo de la categoría: Editorial

La espinosa cuestión de las identidades

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La espinosa cuestión de las identidades

En primer lugar, queremos pedir disculpas a todos los fieles seguidores de esta comunidad por la tardanza en volver a publicar; nos gustaría publicar más asiduamente pero por motivos personales no hemos podido desde el mes de junio. Rogamos comprensión y paciencia, ya que eso no significa que el proyecto no siga dando sus pasos pero como toda gran empresa, necesita cocer a fuego lento. Dicho esto, hoy en nuestra sección “Editorial” hablaremos sobre la espinosa cuestión identitaria, porque no podemos ser ajenos a la actualidad de lo que está sucediendo en nuestro país.

En los últimos años y, sobre todo, en los últimos meses, estamos asistiendo atónitos al fervor de las masas ondeando unas u otras banderas para enfrentarse usando como arma arrojadiza el patriotismo o nacionalismo exacerbado, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo. Da igual que sea catalanismo o españolismo; ambos se utilizan para enfrentar al pueblo.

Pero no nos engañemos ni engañemos a la gente desde las instituciones o medios de comunicación. No se trata de un tema meramente económico o de poder. Estos movimientos tienen su origen desde hace siglos y poseen motivos históricos y culturales de peso. ¿Cuán diferente serían actualmente Las Españas si se hubiera respetado y reconocido la diversidad cultural de la Península Ibérica y Territorios de Ultramar? Quizás ni siquiera Portugal se hubiera independizado de la Corona de León, del que nació. Ni se hubiera independizado por segunda vez de la Monarquía Hispánica. Tampoco hubiera desaparecido la Región de León diluyéndose en la comunidad autónoma de Castilla y León.

Pero lamentablemente la realidad es muy distinta a lo que idealmente podría haber ocurrido y a partir de la dinastía francesa de los Borbones, se comenzó con la idea de una España uniforme centralizada adoptando la cultura castellana como la única cultura española sin admitir que España era un Estado donde convivían varias naciones con diferentes culturas. En esa idea de una sola España se basó también el franquismo, que manipuló enormemente la historia hasta nuestros días y reprimió otras culturas y lenguas reduciéndolas a la mínima expresión, muchas de ellas sin haberse recuperado todavía.

El problema reside en la ignorancia de las masas que actúan como si se trataran de hinchas del fútbol defendiendo símbolos en lugar de personas (y no olvidemos que los Derechos Culturales están contemplados como Derechos Humanos). No conocen la diferencia entre Estado y Nación pero tampoco se preocupan por aprenderlo, viviendo en la Era de la Información y teniendo casi todo el mundo acceso a Internet. Esto a la clase política le refuerza, ya que a algunos les viene muy bien utilizar como sinónimos los dos conceptos para así reforzar su idea de “Una, Grande y Libre”.

DIFERENCIA ENTRE NACIÓN Y ESTADO

Nación es la comunidad más amplia que existe y su finalidad es generar entre las personas un vínculo de unión. La nación, además, hace referencia a un conjunto de personas que se encuentran unidas por vínculos comunes como son la lengua o dialecto, la raza o etnia, la cultura o la religión. En una nación también se comparten las costumbres y las tradiciones que van conformando su historia.

Estado hace referencia a una agrupación humana que habita en un territorio común y que está asociada bajo una misma autoridad y bajo unas mismas normas que constituyen el gobierno.

De esta manera, un Estado puede contener varias naciones, como por ejemplo el Estado de Suiza, conformado por alemanes, franceses, italianos y romanches, al igual que algunas naciones carecen de Estado propio como sucede con los kurdos, que están repartidos entre los Estados de Turquía, Irán, Irak y Siria.

En nuestro caso concreto, muchas gentes de toda la Beturia somos conscientes de que hablamos en mayor o menor medida igual o parecido a los extremeños y no como los bajoandaluces ni como los manchegos. También somos conscientes de que compartimos con ellos un mismo ecosistema como es la dehesa, muy diferente a las campiñas bajoandaluzas o a las llanuras manchegas. La minería de Sierra Morena también nos ha vinculado fuertemente. Las jotas, los trajes típicos, algunos platos gastronómicos y un sinfín de elementos culturales. Nuestro carácter es el mismo y diferente al bajoandaluz o manchego. Incluso nuestro clima es ineludiblemente mesetario. Sin embargo, y a pesar de todas las evidencias conocidas por la mayoría de betures y reconocidas por eruditos, ilógicamente se siguen llamando a sí mismos andaluces, un gentilicio basado en una autonomía de límites caprichosos que no tiene ningún elemento cultural que la unifique, por mucho que hagan uso de la cultura sevillana o gitana como base aculturizadora. Tenemos tan interiorizada la identidad que nos han impuesto desde arriba que arrasa nuestra verdadera identidad cultural como pueblo. Sin duda, la España uniforme de los Borbones sirvió de ejemplo a la Andalucía uniforme de Blas Infante, matando la identidad cultural betur-balutí y la granadina de las mentes de sus lugareños aunque jamás podrán hacer desaparecer el acento, el léxico, el paisaje o el carácter que nos identifica y diferencia ante la sorpresa de los forasteros que pensaban que allí exclamábamos “miarma” o que seseamos.

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Trajes típicos balutí (en este caso jotero belmezano), cordobés y sevillano. Como puede comprobarse, son totalmente diferentes, ya que pertenecen a culturas distintas.                    Fuente: elaboración propia

Lo que no se reconoce, no se conoce y, por tanto, no se preserva. Por eso desde aquí queremos resucitar la identidad betur y balutí. No se trata de poner más fronteras, sino de que las fronteras actuales se fijen en base a criterios científicos biogeográficos, históricos y culturales, y no políticos. Que podamos definirnos sin complejos, que no nos avergoncemos de ser diferentes y que podamos enorgullecernos de rescatar otra vez Balutia, Turdulia y Beturia del estado de coma que sufre tras haberse emborrachado de manipulación histórica, aculturación, centralismo, resignación y desidia. Estamos en unos tiempos en los que las antiguas estructuras ya se han quedado obsoletas y es necesario que los pueblos se constituyan por fin como las entidades autónomas que puedan decidir su propia gestión y destino a través de movimientos sociales como éste y sin un tutor paternalista por encima.

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Paisajes típicos de las regiones naturales de Beturia (de Sierra Morena al río Guadiana), Andalucía (o Baja Andalucía) y Granada (o Alta Andalucía). Pueden distinguirse claramente. Fuente: elaboración propia


Fuente:

Borja Gómez, J. (2016). Diferencia entre Estado y Nación | banrepcultural.org. Banrepcultural.org. Disponible en: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/politica/diferencia_estado_nacion

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Las regiones de Beturia y Granada comienzan a despertar del letargo

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Las regiones de Beturia y Granada comienzan a despertar del letargo

Beturia y el Reino de Granada están cansadas ya de ser siempre las últimas, de encontrarse a la cola de este Frankestein apodado Andalucía, con epicentro en Sevilla, que va devorando todo lo que está en sus dominios y arrinconando cada vez más a la periferia.

En los últimos meses, la histórica región del Reino de Granada se ha puesto en pie de guerra contra la supremacía sevillana. Parece que por fin ha despertado después de un largo letargo desde la creación del ente autonómico que aglutinaba a los antiguos reinos de Sevilla, Granada, Córdoba, Jaén y Algeciras. El detonante no ha sido otro que el anuncio de la Junta de su intención de fusionar los hospitales de la capital granadina, con el famoso médico Jesús Candel, más conocido como “Spiriman”, a la cabeza de esta movilización que se propagó también por Málaga y Huelva. A este hecho le siguió la reivindicación del AVE para Andalucía Oriental, que lleva mucho tiempo incomunicada del resto de España por la red ferroviaria, encabezada por plataformas como Granada en Marcha o Marea Amarilla.

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Jesús Candel, “Spiriman”, el revolucionario médico granadino

Pero como no tenían bastante los granadinos con el tema de los hospitales y trenes, ahora el Colegio de Abogados de Sevilla ha instado al Consejo Superior del Poder Judicial y al Ministerio de Justicia a traspasar competencias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que se encuentra en la Real Chancillería de Granada, a la capital hispalense. Esta propuesta está respaldada por los Colegios de Abogados de Cádiz, Huelva y Córdoba. Además, el Colegio de Abogados de Málaga lo ve con buenos ojos, ya que también reclama la creación de una sección penal para su ciudad.

Por parte de Granada, esta proposición se ve como un desmantelamiento de la capitalidad judicial de Andalucía que ostenta la ciudad y un nuevo abuso del centralismo sevillano mientras que para Sevilla y Málaga significaría una descentralización judicial y un equilibrio de fuerzas en el territorio de la comunidad autónoma. Ya que apelan a la descentralización judicial, también podrían apelar a la descentralización administrativa y comenzar a otorgar más poder a las diferentes zonas, no gestionando por ejemplo la Alhambra o Sierra Nevada desde Sevilla.

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Real Chancillería de Granada, actual sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía

Por nuestra parte, Beturia también se empieza a movilizar, y en especial Beturia Túrdula o Balutia, ya que se están creando diversas plataformas para reivindicar los Fondos Miner que deben a la comarca minera del Alto Guadiato y también para reclamar mejoras en peligrosas vías de comunicación, tales como la N-432 (futura autovía A-81) y la N-430 (futura autovía A-43).

Sin embargo, todavía queda muchísimo por hacer, ya que los betures y los balutíes somos un pueblo que llevamos hibernando muchos siglos, a merced de lo que quieran disponer los señores feudales, los caballeros de las órdenes militares o ahora los políticos autonómicos o provinciales. Hemos olvidado nuestro carácter guerrero celta (algunos historiadores sitúan en Beturia el origen de Viriato), visigodo (Reino de Ardabasto) y bereber (Emirato de Creta y República de Salé) y nos conformamos con ver pasar el tren; bueno…¿qué tren? si teníamos dos líneas de ferrocarril (Córdoba-Belmez-Almorchón y Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano) que vertebraban Balutia y ya sólo permanecen en nuestro recuerdo, sin ni siquiera luchar por exigirlas. Al menos los granadinos se están organizando y manifestando por sus trenes, al igual que asturianos, leoneses y extremeños con el Movimiento por el Tren de la Plata. Incluso Los Pedroches, después de estar al pie del cañón durante 25 años consiguieron su estación de AVE. Pero el Guadiato sigue plácidamente durmiendo en su valle encantado que pronto se convertirá en fantasmagórico si sigue sin luchar por nada.

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Antiguas líneas ferroviarias de Balutia: Córdoba-Belmez-Almorchón y Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano

Y lo peor de todo es que, pese a sufrir la marginación constante en la periferia, la mayoría de los betures y balutíes y los granadinos, levantiscos o suresteños siguen bailando al ritmo de sevillanas, taconeando en la Feria de Abril, olvidando su verdadera historia y cultura, sin defender su identidad propia, absorbidos por ese embrujo tan atrayente que ejerce la metrópoli del Valle del Guadalquivir.


Fuentes:

ABCdeSevilla

Blog Hoy Salgo en Moto

Wikipedia

El Español

Balutia: un nuevo nombre para una ancestral y marginada tierra

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Balutia: un nuevo nombre para una ancestral y marginada tierra

Tras un largo e intenso caluroso verano, en el que no hemos podido publicar por motivos personales y laborales, volvemos con el primer artículo sobre Balutia que hemos conseguido que aparezca en una publicación impresa, en este caso, en el Libro de Feria de Belmez 2016. Se trata de un resumen en el que hacemos un repaso cronológico por la historia de nuestra región además de exponer los argumentos que sustentan nuestras ideas y concepto.

Agradecemos al Ayuntamiento de Belmez que nos haya dejado aportar nuestro granito de arena en esta publicación que llega a la mayor parte de la población aunque no hayan publicado el autor de tal artículo pero como nosotros no nos dejamos llevar por el ego personal, que es lo que acaba pudriendo casi todos los proyectos humanistas y culturales asociativos, estamos contentos y celebramos la difusión de nuestro argumentario y de este incipiente regionalismo balutí y betur.

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Fuente: artículo publicado por Fran Gallardo en el Libro de Feria de Belmez 2016 con imágenes de COVAP (Cooperativa Ganadera del Valle de Los Pedroches) y del libro Proyecto de una nueva división territorial de España de Lucas Mallada.

Columna literaria: “En el doblao”

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Columna literaria: “En el doblao”

La confusión de conceptos impera en nuestros días. La desvirtuación terminológica gobierna la sociedad. Ya muchos no sabemos ni lo que decimos o, mejor dicho, ni lo que queremos decir. Uno de los términos que se confunden es el de cultura. La mayoría entiende cultura como sinónimo de industria cultural. Relegan la verdadera cultura, inmaterial, a mero folklore. La desprestigian con el apelativo de “popular” que contraponen a élite. Cuando en realidad la cultura elitista es artificiosa per se y la cultura popular es intrínseca a la naturaleza humana. La cultura de una comunidad  es todo aquello que la hace existir y la diferencia de otras. La lengua o dialecto, la música y el baile, la gastronomía, las fiestas, tradiciones y costumbres, la vestimenta y la arquitectura. En España, tenemos una manía imperiosa de obviar los rasgos culturales; de asimilar las regiones culturales con los entes político-administrativos. Estos entes artificiales serían las élites y las zonas culturales, el pueblo. Pero la aculturación desde las élites absorbe al pueblo, olvidando su cultura matriz. La uniformidad autonómica gana adeptos a los que no les interesa nada más que controlar al rebaño. Da igual que sean churras o merinas. Lo importante es que estén bien aleccionadas desde pequeñas. Ovejas que llevo viendo desde que tengo uso de razón. Y no puntualmente de excursión a una granja escuela con el colegio. Provengo de un valle muy verde y ondulado que visualmente podría confundirse con alguno del norte peninsular. Pero solamente nos conformamos con ser el “doblao” de Andalucía. Es una dehesa infinita donde las encinas, y no los olivos, son la arboleda reinante. También hay cerdos pero ésos los hay por todo el país. Por allí no pasa el AVE aunque solamos usar esa muletilla al acabar las frases. Nuestra habla cantarina y desganada es idéntica a la de Extremadura pero según la Junta, todos hablamos andaluz y no se hable más, nunca mejor dicho. Quizás lo que falle sea que no tenemos otra lengua distinta al castellano y por eso sea más difícil reivindicar nuestras raíces. En esa tierra de la que hablo, se baila la jota; perdón, se bailaba, porque ya la sevillana se ha hecho emperatriz del baile y todos tan contentos con la sevillanización. Yo crecí escuchando palabras tan sonantes como “changar”, “engrillotar”, “chinato”, “chispenear” o “pitera”. Palabras que están en el acervo cultural de mi tierra y que no puedo utilizar bajando Sierra Morena porque simplemente no las entienden o se burlan. En mi tierra, no se sesea ni se cecea y se usa la “s” castellana, que no cordobesa ni sevillana. Pero no puedo expresar mi orgullo cultural plenamente y sin complejos porque en el DNI pone que nací en la provincia de Córdoba y en la comunidad autónoma de Andalucía. El capricho racionalista de un afrancesado llamado Javier de Burgos me lo impide. El Estado de las Autonomías construido sobre la artificialidad lo ampara. El sistema educativo perpetúa la supuesta cultura uniforme autonómica que nos ha tocado. La televisión pública ayuda a que nos sintamos andaluces sin darnos cuenta de nuestra particular idiosincrasia. Y sin espíritu crítico, por supuesto que pronto seremos los más andaluces de la región. Sustituiremos el “chacho” por el “illo”, el “ave” por el “ea”, dejaremos de comer “repápalos” y de decir chiquinino al minino.

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Paisaje del Valle del Guadiato, concretamente Belmez

 

FUENTE TEXTO E IMAGEN: FRAN GALLARDO

28-F: nada que celebrar

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28-F: nada que celebrar

A tan sólo un día del 28-F, volvemos con un editorial que probablemente levante ampollas entre la clase andalucista que se ha instalado durante tantos años en el colectivo de esta artificial comunidad autónoma que se basa en el delirio islamista de Blas Infante de crear un Estado andaluz independiente de España basado en la gloria de al-Andalus y hermanado con Marruecos, y que hasta el presente, Susana Díaz, se ha encargado de seguir su obra financiando hospitales y colegios en ese país, obviando el genocidio saharaui, antes de solucionar los muchos problemas que hay en su querido “reino de taifas” que tanto se le llena la boca de ensalzar en los mítines antes de las elecciones.

Como la Junta de Andalucía ya tiene su potente aparato propagandístico para promover el andalucismo, que se ha convertido en un gran negocio, desde aquí nos postulamos como el contrapeso de esa perniciosa influencia que ningunea la real diversidad cultural e histórica de las comarcas que forman este ente político-administrativo.

Porque cada vez somos muchos más los abanderados del cambio y los que luchamos con el único poder de la palabra para desmontar el mito del andalucismo, motivar el espíritu crítico de la gente y denunciar las mentiras que reiteradamente se van convirtiendo en “verdad” debido a la manipulación, sobre todo para el público más joven.

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el neologismo de Andalucía proviene de al-Andalus que no era solamente esta comunidad autónoma, sino la inmensa mayoría de la Península Ibérica; en definitiva, así era como llamaban los musulmanes a la Iberia de los griegos, a la Hispania de los romanos o a la Sefarad de los judíos. Durante la Época Medieval y tras la conquista cristiana [reconquista ya es un término trasnochado], Andalucía se comenzó a utilizar como un término geográfico para designar la frontera entre los territorios cristianos y musulmanes, o lo que es lo mismo, para referirse a los últimos territorios peninsulares dominados por los musulmanes, que tampoco eran estrictamente los límites de la actual comunidad autónoma de Andalucía, sino los reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén, Murcia y, más tarde, Granada, sin contar los reinos nominales de Algeciras y Gibraltar (hay que recordar que los límites de estos antiguos reinos no se correspondían con los límites de las actuales provincias).

Por lo tanto, bajo el nombre genérico de Andalucía teníamos una vasta zona geográfica, con muy variadas y distintas raíces históricas y culturales, con el único denominador común de haber sido el último territorio peninsular bajo dominio islámico y es ridículo que solamente ese motivo sea el justificante de la cohesión histórica y cultural de la comunidad autónoma que nos quieren vender, ya que incluso hay 2 siglos de diferencia entre la conquista cristiana de los reinos del Valle del Guadalquivir y del reino de Granada por ejemplo. Como símil podríamos comparar el norte peninsular, que poseen el denominador común de no haber sido conquistado por casi ninguno de los pueblos invasores de la Península Ibérica pero por el contrario no conforman un ente político-administrativo basado únicamente en ese parámetro, pues tienen raíces históricas y culturales de distinta índole, como sucede en el sur.

Andalucía, como región compuesta por 8 provincias nació de la mano del ministro Javier de Burgos que reorganizó España en provincias basadas en un principio racionalista que provenía de Francia, ya que los Borbones provienen de allí y trajeron con ello su idea de Estado centralizado. Como ente político-administrativo nació con el Estado de las Autonomías, aunque en algunas provincias y comarcas se opusieran al modelo de la Andalucía autonómica única durante varias etapas históricas.

Actualmente, la Junta y su aparato mediático, Canal Sur, nos bombardean con la supuesta cultura común de Andalucía y con el supuesto dialecto andaluz, que es una auténtica falacia. Según el andalucismo, las sevillanas y el flamenco son propios de Andalucía, cuando en realidad las sevillanas, como su propio nombre indica, son propias de Sevilla, y el flamenco tiene su origen en el pueblo gitano, por lo que es un estilo artístico transversal en toda España. Gracias a esta sobredimensión de las sevillanas y el flamenco, se obvian otras realidades culturales como por ejemplo las jotas del norte y este de la comunidad, comunes a las limítrofes Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia. En cuanto al presunto dialecto andaluz, es obvio que quien tenga un mínimo conocimiento real y empírico de esta vasta región, puede vislumbrar que existen varios dialectos dentro de ella. Pero eso no interesa promover, preservar, difundir y exportar; mejor seguir alimentando el “monstruo” de la Andalucía uniforme que tiene más tirón gracias a las sevillanas, al flamenco, a la feria de abril, a la Semana Santa y a la romería de El Rocío unido a la imagen cateta de una comunidad que no avanza porque sigue anclada en la pantomima de presumir de la incultura y de hacerse el gracioso a jornada completa.

Desde aquí, reivindicamos que somos betures y balutíes y que el día que nosotros queremos celebrar es el 8 de Septiembre que es el día de Extremadura, nuestra verdadera cultura, y no la de la “Andalusía” uniforme sevillanizada.

Aquí os dejo un artículo de opinión de Armando Robles muy en consonancia con mi editorial:

http://www.alertadigital.com/2014/02/28/blas-infante-el-absurdo-mito-andaluz/

 

Reflexión sobre el romanticismo en política

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Reflexión sobre el romanticismo en política

Últimamente, en estos tiempos que corren enmarcados en un mundo cada vez más globalizado, paradójicamente están surgiendo muchos movimientos regionalistas o nacionalistas o tomando mayor vigor los que ya existían desde épocas anteriores pero hasta ahora habían estado latentes o solapados.

Quizás te preguntarás cómo en un mundo cada vez más globalizado en el que aspiramos a la unión y no a la separación, toman fuerza estos movimientos que ya se creían del siglo pasado. Pues bien, la respuesta quizás haya que buscarla en que el mundo está globalizado a nivel económico y mediático pero no a nivel cultural y ante la hegemonía de algunos estados o culturas preponderantes, otras que son minoritarias se rebelan contra la mayoría reclamando su sitio en esta aldea global llamada mundo.

De esta manera, surgen nacionalismos y regionalismos por doquier que provocan reacciones radicales desde ambos lados pasando desde el patriotismo a la xenofobia y desde el no diálogo hasta las guerras civiles o limpiezas étnicas sin contar la fricción que se produce en la sociedad en esos territorios.

Pues bien, ni los nacionalismos o regionalismos son una bestia negra que haya que combatir por encima de derechos sociales básicos ni tampoco hay que dejarlos en el olvido como si no pasara nada pues eso recrudece todavía más el ambiente y radicaliza más aún ambas posturas.

El nacionalismo y el regionalismo surgieron, o mejor dicho, tomaron mayor trascendencia, en la época del Romanticismo en el siglo XIX donde emergieron principios como la valoración de la etnicidad (folklore), de lo exótico, de lo autóctono y del sentimiento en lo que a política se refiere. ¿Y quién tiene potestad para decirnos que en política no hay que hablar de sentimientos? Absolutamente nadie. La política es un vehículo que se creó para servir al pueblo y el pueblo somos personas y esas personas, como seres humanos que somos, tenemos sentimientos que es realmente al fin y al cabo lo que nos mueve y lo que mueve el mundo, ya sean buenos o malos.

Una política fría, autoritaria, sin órganos vitales, lejana al pueblo y desprovista de sentimentalismos es justamente lo que se viene dando en el mundo y es lo que provoca apatía, decepción, frustración, impotencia o ira entre el pueblo. La política necesita emocionar y transmitir, ser creíble y servir de herramienta al pueblo para ceder a su voluntad, pues nosotros somos los que los ponemos en el poder, en las democracias claro está.

Por eso, desde la Región de Balutia defendemos un nuevo regionalismo sano, cuyo crecimiento incipiente demuestra la necesidad del individuo de reafirmar su cultura dentro de un grupo afín y no dentro de una estructura administrativa artificial con la que no se siente identificado y en la que ha sido aleccionado desde que tiene uso de razón para carecer de espíritu crítico y no replantearse las cosas. Un regionalismo en el que no defendemos que seamos mejores ni peores que otras zonas de España, pero sí diferentes. Un regionalismo que no promulga estar por encima de otras zonas, sino que reclama tener la visibilidad cultural que hasta ahora no ha tenido. Un regionalismo que está en contra del patriotismo y del nacionalismo exaltado pero también de la uniformidad u homogeneización que nos quieren vender desde las diputaciones provinciales o desde los gobiernos autonómicos.

Y para terminar, nos quedaremos con una de las frases del célebre Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los principales rostros del Romanticismo en España: “El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo”.

ROMANTICISMO

Seguimos con el proyecto “Región de Balutia”

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Seguimos con el proyecto “Región de Balutia”

Sí, han leído bien; este post se titula “Seguimos…” y no “Bienvenidos…” como sería lo normal, ya que este blog no es más que la continuidad de aquel proyecto que empezó como un sueño el día 6 de Abril de 2014 como cuenta de Twitter y le siguió dos meses más tarde una página de Facebook.

“Dicen que los sueños, sueños son” pero también dicen que “si deseas algo realmente con todas tus fuerzas, el Universo conspira para que se acabe realizando” y así ha sido como poco a poco esta utopía que salía de mi mente fue calando entre la gente y se está convirtiendo en un proyecto común de muchas personas con el fin último de acabar siendo una asociación cultural y un movimiento cívico respetable y sólido en esta zona que llamamos Balutia.

Nos amparan las cifras: en tan sólo seis meses 945 seguidores en Twitter y en escasos cuatro meses 132 me gusta en Facebook hasta el momento; también nos amparan las ganas e ilusión que le ponemos los que creemos en este proyecto y por supuesto el esfuerzo y el tiempo empleados para esta tarea por amor al arte además de la educación y el respeto para lidiar con las críticas destructivas de grupos radicales.

También dicen por ahí “que hablen bien o mal pero que hablen” que si hablan es que eres importante y quizás lo estemos siendo ya o lo vayamos a ser en un futuro porque ya hemos recibido insultos y mofas nada más nacer este proyecto. ¿Nos tendrán miedo quizás?

Desde ya, me voy a reiterar en las dos líneas en las que se basa nuestro proyecto:

  1. En reivindicar nuestra cultura propia y particular idiosincrasia, amenazada por la falsa idea de considerar a las provincias o autonomías como regiones culturalmente uniformes.
  2. En reivindicar la marginación socioeconómica que llevamos sufriendo por parte de las administraciones públicas desde hace décadas, mucho antes de la crisis generalizada que azota al país entero.

¿Queréis seguir conociendo Balutia, antigua Beturia Túrdula y Fahs al-Ballut, Llano de las Bellotas?

Seguidnos a partir de ahora porque no os arrepentiréis.