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El “condado” de Belmez

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El “condado” de Belmez

Seguro que la mayoría habréis escuchado hablar alguna vez del Condado de Treviño o del Rincón de Ademuz aunque a lo mejor no sepáis ubicarlos exactamente en el mapa. Pues bien, se trata de los dos enclaves más significativos que aún perduran en la actualidad en nuestro país. No son los únicos pero quizás sean los más populares por su mayor dimensión aunque también merece especial mención el enclave de Llívia, por estar completamente rodeado no de otra provincia o región, sino de otro Estado. Por último, destacaremos el Rincón de Anchuras, que comparte la cualidad de extremeñidad con Balutia.

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Los enclaves que perviven actualmente en España. Fuente: ABC

El Condado de Treviño es un enclave burgalés dentro de la provincia vasca de Álava. Este pequeño territorio ha dejado patente en muchas ocasiones el sentir de su pueblo de integrarse políticamente en el País Vasco, ya que su capital, Vitoria-Gasteiz, les pilla mucho más cerca que Burgos, provincia a la que pertenecen, y se vuelve algo indispensable para realizar trámites y evitar negligencias como la de una niña que murió hace 2 años por un brote de varicela esperando la ambulancia desde Miranda de Ebro.

El Rincón de Ademuz pertenece a Valencia aunque se encuentra rodeado por las provincias de Cuenca y Teruel. En el pasado, era un territorio aragonés que Jaime I el Conquistador anexionó al Reino de Valencia.

El Rincón de Anchuras pertenece a la provincia de Ciudad Real aunque está rodeado por las de Toledo y Badajoz y realmente forma parte de la comarca de La Jara, dentro de las Tierras de Talavera, cuya cabecera comarcal sigue siendo su centro económico y sanitario.

Por último, Llívia forma parte de la comarca natural de la Alta Cerdaña, que fue cedida a Francia excepto este municipio que sigue formando parte de Cataluña.

Pero quizás todavía algunos de vosotros, os preguntaréis qué son exactamente los enclaves. Para dejar claro el concepto “enclave” antes de continuar hacia lo particular, lo definiremos como un territorio, por lo general pequeño, que se encuentra rodeado de otro mayor cuya administración es distinta. Tiene su origen en motivos históricos como conquistas territoriales o donaciones reales que originaban un cambio de fronteras.

Durante la Edad Media, tras la conquista cristiana de la Península Ibérica y su posterior señorialización, este fenómeno era mucho más común de lo que podríamos llegar a pensar, existiendo un ingente número de enclaves a lo largo y ancho de todo el territorio. Sin embargo, en 1833, con la instauración de las provincias, la mayoría fueron suprimidos e integrados en las nuevas provincias que se crearon para una mayor eficacia en la gestión administrativa.

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Transformación de los Reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada en las 8 provincias. Los límites de Beturia cambian constantemente durante todas las épocas de la historia

Uno de estos casos, sería el de la villa de Belmez y de sus, por aquel entonces, aldeas de Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible. El Alto Guadiato en su totalidad había estado bajo la tutela de la Orden de Calatrava que ejercía su poder desde el Reino de Toledo y tenía su sede comarcal en Fuente Obejuna. Sin embargo, cuando Fuente Obejuna pasó a depender otra vez de la jurisdicción del Concejo de Córdoba, la Encomienda de Belmez quedó vacante y fue asignada a la Encomienda o Partido de Martos, por lo que pasaría a convertirse en un enclave dentro del Reino de Córdoba, pero perteneciente al Reino de Jaén y limitando con el Condado de Belalcázar, que todavía era parte de Extremadura.

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Belmez (y Peñarroya-Pueblonuevo) formaron parte del Reino de Jaén hasta 1833 a través de la Encomienda de Martos

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Reseña histórica de Mariano Sáez Gámez sobre la villa de Belmez y su pertenencia al Partido de Martos en su obra “Hidalguías de Jaén”

En 1833, Belmez, Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible pasaron del Reino de Jaén a la recién creada provincia de Córdoba así como el Condado de Belalcázar (Belalcázar, Hinojosa del Duque, Villanueva del Duque y Fuente La Lancha) pasaría del Partido de Trujillo (Extremadura) a la provincia de Córdoba también.

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Transformación del Reino de Córdoba en la provincia de Córdoba en 1833 con las pertinentes modificaciones

Belmez nunca fue un condado, sino una villa y encomienda calatrava; únicamente he querido crear un símil respecto al Condado de Treviño en el título pero, ¿se imaginan por un instante que hubieran decidido mantener también el enclave de Belmez y que hubiera llegado hasta nuestros días?

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Etnogénesis de Balutia

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Etnogénesis de Balutia

Inauguramos este nuevo año 2016 con un artículo muy interesante a la par que complejo, en el que no debe caber duda del gran trabajo de investigación y documentación previo que hay detrás de su redacción pero tampoco cabe ninguna duda de que suscitará una gran controversia por el desconocimiento, ignorancia y desinformación que hay en España cuando se tratan temas etnográficos.

Dicho esto, y antes de entrar de lleno en materia, recordaremos que este artículo contiene información y no opinión, y que, por tanto, está sustentado sobre las bases científicas de la historia, de la arqueología, de la genética, de la lingüística y, en definitiva, dentro del campo de la antropología aunque esto no quiere decir que este artículo no esté sujeto a críticas o a revisiones mediante nuevas hipótesis.

Comenzaremos definiendo el concepto que da título al artículo, tomando prestada la definición tan completa de los autores Martín Almagro-Gorbea y Gonzalo Ruiz Zapatero en su obra “Paleoetnología de la Península Ibérica. Reflexiones y perspectivas de futuro”. Según ellos, “ETNOGÉNESIS” es el concepto que supone la crisis de identidad de unas comunidades con la disolución de agregaciones étnicas precedentes, el llamado substrato étnico, que da lugar a la formación de otras nuevas o, incluso, de una más amplia. Además, los procesos de etnogénesis traslucen cambios como consecuencia de distintas situaciones ambientales, socio-económicas y políticas, así como del grado de contacto de una entidades étnicas con otras, hecho particularmente evidente en la Península Ibérica […] El problema esencial es analizar los hallazgos de cultura material, las fuentes clásicas y los nuevos datos lingüísticos para poder explicar los procesos de formación étnica y definir las costumbres, ideología y organización social de los pueblos prerromanos en un cuadro que presenta amplias variaciones geográficas y continuas transformaciones estructurales. Es necesario adoptar una perspectiva histórica. Sólo así se podrá descubrir cómo se configuran las etnias, sobre qué bases, qué papel juega la auto-conciencia en la reproducción social y por qué se utilizó.

Tras esta definición, vamos a ir repasando los diferentes pueblos o culturas que se asentaron en el territorio al que denominamos Balutia, desde la Prehistoria hasta la Época Contemporánea.

Se ha comprobado que nuestra tierra ha tenido asentamientos humanos desde tiempos inmemoriales, debido probablemente a su emplazamiento entre dos cuencas hidrográficas tan importantes como la del Guadiana y la del Guadalquivir, sus recursos mineros y su profusa flora y fauna.

Durante la PREHISTORIA, en nuestra zona podemos encontrar restos de la Cultura Megalítica desde el V milenio a.C., cultura común a toda Europa Occidental y extendida en mayor medida por la Europa Atlántica, relacionada con el Hombre de Cromañón [aunque nuevos estudios constatan que se pudo haber mezclado con el Hombre de Neandertal], considerado como la primera especie humana moderna en entrar en Europa, de tal manera que los europeos de las costas atlánticas con mayor frecuencia de R1b (haplogrupo más común en Europa Occidental) conservarían el linaje de los primeros pobladores del Viejo Continente. También podemos encontrar restos de culturas cerámicas tan diferentes como la Cerámica Almagra, relacionada con la Cultura del Vaso Campaniforme de 2.900-2.500 a.C. (para algunos, cultura indoeuropea protocéltica, protoitálica o italocéltica), la Cerámica Boquique (1.550 a.C.), proveniente de la Cultura de Las Cogotas (antecesora de los vetones, pueblo prerromano de adscripción celta), que se desarrolló en la Meseta Central y especialmente en la zona centro-occidental de la Península Ibérica, tanto en el Alentejo como en Extremadura o la Cerámica Cardial del VI-V milenio a.C. procedente de la antigua Cultura de Biblos (posiblemente la predecesora de la cultura fenicia).

Más tarde, durante la época de transición conocida como PROTOHISTORIA, nuestra región sería conocida bajo el nombre genérico de Beturia, aunque este nombre no tenía connotaciones étnicas y englobaba dos grupos étnicos, cuya frontera natural estribaba en los ríos Bémbezar y Matachel: los célticos por una parte y los túrdulos por la otra. Balutia es la heredera de esa Beturia Túrdula, también llamada Turdulia. Se cree que los túrdulos eran uno de los dos grupos que heredaron la antiquísima cultura de Tartessos (cuyo origen todavía es dudoso y algunos los consideran preindoeuropeos como íberos o vascones, otros celtas o que llegaron con los enigmáticos Pueblos del Mar pero lo que sí está claro es su enorme influencia oriental debido al contacto con fenicios, griegos focenses [de Focea, ciudad griega de Asia Menor] y egipcios), junto a los turdetanos que se establecieron en el Valle del Guadalquivir o Depresión Bética [Baja Andalucía]. Algunos creen que los túrdulos se fueron distanciando de los turdetanos, aparte de por sus distintos modos de vida acordes a su zona geográfica, porque fueron fuertemente semitizados, por la ingente población libiofenicia o neopúnica [cartagineses de época tardía tras la caída de Cartago] instalada en Beturia, o celtizados, por su cercanía a las regiones de cultura celta por el norte, con la que estaban mejor comunicados que con los turdetanos por el sur, ya que Sierra Morena los separaba. Otros, en cambio, piensan que en realidad los túrdulos eran celtas, ya que existían otros pueblos prerromanos llamado túrdulos viejos y túrdulos oppidanos [de oppidum: castro], ubicados en la costa central de Portugal entre el río Tajo y el río Duero, y por lógica si eran los “viejos” y eran celtas, los nuestros eran los “nuevos” y provenían de aquellos. Aunque otros niegan que los túrdulos viejos fueran celtas y hablan de una colonización tartésica en esa zona, por lo que entonces ambos grupos de túrdulos serían descendientes de tartesios pero con influencias semíticas y celtas por ser áreas limítrofes y de contacto.

A los que se les podría considerar como los primeros conquistadores o colonizadores foráneos de Hispania, sería a los CARTAGINESES, ya que los griegos focenses y fenicios, e incluso tal vez también los egipcios, habían establecido contacto con los pueblos indígenas de la península a través de las relaciones comerciales con el único objetivo de obtener beneficios económicos y no de apoderarse de tierras lejanas. Los cartagineses fueron también denominados púnicos o libiofenicios, ya que en su origen se trataba de fenicios exiliados que arribaron a las costas norteafricanas tras caer su metrópoli Tiro en manos de los asirios, por lo que fundarían la ciudad de Cartago que con el tiempo se convirtió en una civilización autónoma, y estos mismos fenicios emparentarían con los pueblos líbicos oriundos del Norte de África, que se creen fueron los ancestros de los bereberes. Como anteriormente hemos expuesto, Beturia poseyó una ingente población cartaginesa, que se alzaría en armas junto a ciudades también de población semita como Bardo [ubicación desconocida], Malaka [actual Málaga] o Sexi [actual Almuñécar] contra la dominación romana siendo liderada la rebelión por los reyes Culchas (rey túrdulo) y Luxinio (rey bástulo) y aglutinando a túrdulos, bástulos y libiofenicios en un gesto de autoafirmación colectiva frente a Roma.

Ante la invasión de la Península Ibérica por parte del IMPERIO ROMANO, la antropología biológica nos transmite que los romanos o latinos, más que genéticamente, nos influyeron culturalmente [romanización], ya que la cantidad de población llegada era mucho menor que la indígena aunque sí que hubo en algunos casos una hibridación entre ambos elementos, tanto genética como cultural. Por ejemplo, en Beturia (tanto céltica como túrdula) hubo varios oppidum o castros con población mixta indígena y romana.

Más tarde, los llamados “PUEBLOS BÁRBAROS” por los romanos, invadieron las provincias del imperio. Los pueblos que se instalaron en la Península Ibérica fueron los visigodos, los suevos, los vándalos (asdingos y silingos), étnicamente germánicos, y los alanos, de origen iranio, todos ellos pertenecientes al tronco indoeuropeo. Los romanos les ofrecieron tierras en Hispania a cambio de federarse con su imperio y los vándalos silingos, que provenían de la región de Silesia, fueron los que se situaron en la Beturia, entre el río Gudiana y el río Guadalquivir durante un tiempo, aunque finalmente emigraron al Norte de África y a las islas mediterráneas donde fundaron su reino, arrebatándole el territorio al Imperio Romano. Pero los visigodos habían llegado con intención de gobernar el territorio y no para aceptar “limosna” de los romanos y así fue como la provincia romana de Hispania se convirtió en el Reino Visigodo de Toledo, heredero del Reino Visigodo de Tolosa. Los visigodos respetaron la organización territorial de los romanos, si bien añadieron nuevas regiones, y, por tanto, nuestra Beturia quedaría de nuevo integrada en la antigua provincia senatorial romana llamada Bética. La población hispánica era, por tanto, una mezcolanza de hispanogodos e hispanorromanos [llamados posteriormente mozárabes] sobre sustrato indígena, ya fuera tartesio, íbero, celta o celtíbero, según sobre el territorio que se asentaran; en nuestro caso particular, sería una mezcla de túrdulos [descendientes de tartesios] semitizados [a través de los cartagineses], celtizados [áreas de contacto con célticos, vetones, carpetanos u oretanos], latinizados [a través de los romanos o latinos] y finalmente germanizados [a través de vándalos silingos y, en mayor medida, visigodos].

Pero sería en el año 711, cuando se produciría la INVASIÓN MUSULMANA orquestada desde el Norte de África con el pretexto de ayudar a una de las facciones visigodas que luchaban por el poder del Reino de Toledo. Finalmente, los musulmanes fundaron el Califato de Córdoba sobre el antiguo Reino de Toledo de los visigodos en la Península Ibérica, a la que ellos denominaron al-Andalus. Étnicamente, estos musulmanes, fueron principalmente árabes (baladíes [llamados así los conquistadores de Hispania y descendientes] y sirios) y bereberes, que se fueron mezclando en mayor o menor medida con la población receptora. Por otra parte, también es importante destacar que los musulmanes llevarían a cabo algunos pactos en los que se comprometían a respetar la soberanía visigoda sobre algunos reductos peninsulares a cambio de pagar tributos, como es nuestro caso del Reino de Ardabasto en la antigua Beturia; esto quiere decir que Beturia albergó una ingente población visigoda, incluso ya en época islámica. Más tarde, con la reorganización territorial de los omeyas [dinastía procedente de Damasco y de la antigua Siria], la península es dividida en coras [provincias]; en nuestro caso, se crea la cora de Fahs al-Ballut sobre el antiguo territorio de la Beturia Túrdula aproximadamente. Fahs al-Ballut fue poblada eminentemente por bereberes, ya que era una zona serrana que quizás les recordase a sus tierras en el Rif, para defender militarmente a  Qurtuba [Córdoba], capital del califato, de posibles amenazas por el norte. Por el contrario, en la ciudad califal predominaron los árabes que eran los que se situaban en el más alto escalafón de la sociedad, a pesar de ser minoría frente a los bereberes o a los mozárabes y muladíes [resultado de hispanorromanos e hispanogodos]. Por tanto, en Balutia convivieron, durante esta época tan importante y duradera en la historia de España, dos grupos étnicos principales que nuevamente formaron una cultura híbrida: los visigodos que sobrevivían en el llamado Reino de Ardabasto y los bereberes que poblaban la cora de Fahs al-Ballut que contenía este particular reino visigodo como un islote dentro del Califato Omeya de Córdoba. Fueron célebres las revueltas de nuestra cora contra el poder central cordobés e incluso se tiene constancia de que los balutíes hablaban otra lengua diferente a la de los cordobeses, quizás por el influjo visigodo [que tenían como lengua el romance] y bereber [que tenían como lengua el bereber], que contrarrestaba al árabe.

Llegó la época de la CONQUISTA CRISTIANA y la Corona de Castilla [no confundir con el Reino de Castilla] decidió poner las comarcas que forman Balutia en manos del poder de las diferentes órdenes militares a cambio de que éstas defendieran estas zonas fronterizas contra los musulmanes y también se encargaran de repoblarlas si hacía falta. En este periodo de la historia es cuando Balutia no seguirá conformando una sola entidad y se desgajará en varias demarcaciones hasta el día de hoy. La Orden de Alcántara se haría cargo de La Serena y del Condado de Belalcázar mientras que la Orden de Calatrava se haría cargo del Valle de Alcudia, de las Siete Villas de Los Pedroches, del Señorío de Santa Eufemia y del Valle del Guadiato, en pugna varias veces con la Orden de Alcántara; por otra parte, la Orden del Temple se encargaría de La Siberia aunque a partir de que esta orden fuera prohibida y perseguida, este territorio sería cedido también a la Orden de Alcántara; finalmente, la Orden de Santiago custodiaría la Comarca de Llerena (o Campiña Sur). En este contexto, la población de Balutia era o bien mozárabe [hispanorromanos e hispanovisigodos que mantuvieron la religión cristiana bajo dominio político musulmán] o bien muladí [hispanorromanos e hispanovisigodos que se convirtieron al islam y sus descendientes] o bien bereber. Al entrar en contacto los franceses de la Orden del Temple, los gallegos de la Orden de Santiago, los leoneses de la Orden de Alcántara y los castellanos de la Orden de Calatrava con los mozárabes, muladíes y bereberes, mantenemos la hipótesis de que los mozárabes se unieron a ellos en su lucha, ya que compartían la religión cristiana, mientras que entre los bereberes y muladíes, de religión islámica, habría diferentes posturas; los bereberes que quisieran arrebatar el poder a los árabes lucharían con los cristianos mientras que los bereberes en los que primara la religión, se unirían a los árabes y los muladíes en los que primara su origen étnico hispanorromano o hispanovisigodo, se pondrían del lado de los cristianos de las órdenes y de los mozárabes mientras que los muladíes entre los que prevaleciera la religión sobre el origen étnico, se unirían a los árabes; esto sin contar que habría muchos muladíes que anteriormente se habrían convertido al islam, ellos o sus antepasados, para intentar copar los altos cargos públicos, a los que solamente podía acceder la élite árabe. Con este maremágnum, se empezó a engendrar la población medieval de Balutia que se desarrolló a partir de una mezcla entre franceses de la Orden del Temple, gallegos de la Orden de Santiago, leoneses (y extremeños) de la Orden de Alcántara, castellanos nuevos (toledanos y manchegos) de la Orden de Calatrava y mozárabes, junto a  muladíes o a bereberes que se hubieran puesto del lado cristiano para no perder sus tierras. Además, tras finalizar la conquista cristiana, al principio, los cristianos permitieron a los musulmanes practicar su religión; a este grupo se le denominaría mudéjares y estaría formado probablemente por los muladíes y bereberes que aceptaron el poder político cristiano y no abandonaron la península tras la derrota musulmana.

Durante la EDAD MODERNA de España, dos grandes hitos racistas marcarían la historia de nuestro país, y, por consiguiente, la historia de Balutia: la expulsión de los sefardíes en 1492 por los Reyes Católicos [que habían unificado España como un solo Estado] y la expulsión de los moriscos entre 1609-1614 por Felipe III. Los sefardíes eran los judíos que llevaban en Hispania desde la época romana, aunque otros creen que ya habían mantenido contacto con Tartessos al igual que los fenicios, mientras que los moriscos eran los mudéjares que habían sido obligados a convertirse al cristianismo por orden real. Ambos grupos causaron un gran vacío demográfico en muchos territorios, con las consecuencias económicas que ello conlleva. Balutia estaba llena de sefardíes y moriscos, ya que por el norte teníamos la ciudad de Toledo, por el sur la ciudad de Córdoba y por el oeste la ciudad de Mérida, que habían sido famosas durante la Edad Media por albergar pacíficamente las 3 culturas. Nuestra región se situaba en una zona de confluencia entre los reinos de León [a través de la mayor parte de la actual comunidad autónoma de Extremadura], Toledo [a través de la mayor parte de la actual comunidad autónoma de Castilla-La Mancha] y Córdoba [a través de la mayor parte de la actual provincia de Córdoba]. Si bien, la historia hasta el momento cuenta que la mayoría de sefardíes y moriscos fueron exiliados de España, también se sabe que se produjeron deportaciones de algunas regiones a otras además de conversiones forzosas o migraciones hasta el vecino Portugal, por lo que no es de extrañar, y los estudios de genética nos lo confirman, que muchos de los españoles, descendamos o tengamos algún que otro antepasado sefardí o morisco. En lo que a Balutia respecta, existe la creencia de que la comarca de Los Pedroches guarda un eminente pasado judío, debido a la fama de emprendedores y artesanos de sus habitantes además de la exigencia de “limpieza de sangre” para ingresar en sus cofradías antaño. Por ejemplo se cree que Pozoblanco fue colonizado por judíos expulsados de Córdoba, tras la conquista cristiana sobre los musulmanes de esta ciudad; también existen o existieron algunos lugares como la sinagoga de Torrecampo, la sinagoga de Belalcázar o la judería de Pedroche e incluso estos pueblos más El Viso fueron estudiados en los años 60 por algunos antropólogos que confirmaron su herencia judía a través de la genética, la fisionomía y la antroponimia. Por su parte, el legado morisco en Balutia también se cree importante, ya que la incorporación de este territorio al poder cristiano, sería determinado en gran medida mediante pactos o pleitesías, dejando a la población musulmana que permaneciera en sus tierras pero bajo el control militar de las Órdenes en sus fortalezas y lugares estratégicos. Es de destacar el ejemplo de Hornachos, cuya población era mayoritariamente morisca, y aunque fueron obligados a exiliarse de España, se cree que al menos una tercera parte permaneció en la localidad al amparo de cristianos viejos, ya que, a pesar del distinto origen étnico o religioso, se trataba de vecinos y paisanos con los que estaban acostumbrados a convivir pacíficamente.

Por último, pero no menos importante, desde el siglo XIX, se empezaron a instalar en las zonas mineras de Balutia, tanto colonos franceses como ingleses y alemanes (asquenazíes o judeoalemanes de la Casa Rothschild), debido al descubrimiento de la existencia de abundantes recursos naturales, que ya habían sido previamente descubiertos y explotados por los diferentes pueblos que pasaron por nuestra región desde la Antigüedad. La época de la REVOLUCIÓN INDUSTRIAL en España marcaría un antes y un después en nuestra zona debido a su auge minero e industrial que propiciaría la época de mayor esplendor de nuestra historia contemporánea durante la década de “los felices años 20” hasta la década de los años 60, en el que comenzó el declive. En este marco, se produciría una intensa relación socioeconómica entre las diferentes comarcas de Balutia, a pesar de que desde la conquista cristiana se había desintegrado como entidad única, ya que tenían en común la industria minera como principal sustento de economía durante esa época, por lo que el territorio fue vertebrado en base a dos líneas ferrocarriles principales: Córdoba-Belmez-Almorchón y Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano, que contribuyeron a cohesionar aún más nuestro territorio. A esta moderna relación socioeconómica, se le unía la tradicional relación agropecuaria y agroforestal, como resultado de compartir el espacio común de la dehesa, los lazos culturales, como resultado de tantos pueblos y culturas comunes en la zona, y la condición fronteriza de encrucijada entre los distintos reinos, regiones o provincias de las diferentes etapas de la historia. Pero la mezcolanza de pueblos no habría acabado porque gracias al auge minero de la zona en la historia reciente, se añadiría a nuestro “ADN cultural” el último ingrediente; por una parte, los colonos ingleses, alemanes y franceses dejaron su impronta en nuestras tierras mediante su cultura que influyó en la de la zona y a través de sus descendientes que fueron considerados como la alta sociedad de los lugares en los que vivían y que todavía hoy conservan, en algunos casos, sus apellidos extranjeros y por otra parte, los inmigrantes que venían buscando fortuna en esta zona tan próspera debido al resurgir de las explotaciones mineras y que, sobre todo, procedían de La Siberia y las llanuras de la Baja Extremadura [en la actual provincia de Badajoz], de toda Sierra Morena (desde la provincia de Jaén hasta la de Huelva), del Campo de Calatrava [en la actual provincia de Ciudad Real], del Levante o Sureste peninsular (Murcia, Almería y Alicante) y del Valle del Guadalquivir [Baja Andalucía]. Destacaron sin duda, las intensas y constantes relaciones entre las 4 ciudades mineras de Peñarroya-Pueblonuevo, Puertollano, Linares y Cartagena por sus vínculos industriales y empresariales que ayudaron al flujo de obreros. Principalmente entre los últimos grandes grupos de los que se puede decir que modificaron una vez más nuestra cultura y que han transformado en una identidad e idiosincrasia única son: los colonos [ingleses, alemanes y franceses], los bajoandaluces, los levantinos y los gitanos extremeños.

Así es como se produjo “a fuego lento” la “etnogénesis” de nuestra región, a la que actualmente llamamos Balutia. No es que seamos especiales porque seamos los únicos españoles que somos el resultado del mestizaje de diversos pueblos, ya que eso ha ido pasando en mayor o menor medida en toda la Península Ibérica y en el resto de Europa y del planeta, sino que lo que nos hace especiales, entendiéndose especial como único, singular o diferente, ha sido nuestro sustrato indígena y aportaciones étnicas, ya que en cada sitio ha sido originado o motivado por diferentes pueblos, etnias o culturas. Así, justificamos que Balutia, heredera de la Beturia Túrdula y de Fahs al-Ballut, se podría considerar una región etnográfica o etnocultural que bebe actualmente de las influencias extremeñas, castellanas y andaluzas pero que en sí misma alberga una cultura propia, fruto de la continua hibridación histórica que ha sufrido, y que el pueblo fruto de ese fenómeno es denominado betur o balutí [gentilicios sin connotaciones étnicas, sólo geográficas].

TABLA RESUMEN ETNOGÉNESIS DE BALUTIA

  1. Prehistoria: influencias atlántica (Cultura Megalítica), centroeuropea (Cerámica Almagra y Cerámica Boquique) y mediterránea (Cerámica Cardial)
  2. Protohistoria (pueblos prerromanos y contactos comerciales):túrdulos [tartesios con influencias celta (célticos, vetones, carpetanos y oretanos) y oriental (fenicios, griegos focenses y egipcios)]
  3. Edad Antigua (conquista cartaginesa):libiofenicios o cartagineses [mestizaje de fenicios con pueblos líbicos (ancestros de los bereberes)]
  4. Edad Antigua (conquista romana):romanos o latinos e indígenas [túrdulos y libiofenicios]
  5. Edad Media (conquista germánica):vándalos silingos y visigodos e hispanorromanos [mestizaje de romanos con túrdulos y libiofenicios]
  6. Edad Media (conquista musulmana):bereberes, mozárabes [hispanorromanovisigodos cristianos] y muladíes [hispanorromanovisigodos musulmanes]
  7. Edad Media (conquista cristiana): templarios franceses, santiagueses gallegos, alcantarinos leoneses (y extremeños) y calatravos castellanos nuevos (toledanos y manchegos)
  8. Edad Media (repoblación):cristianos [repobladores franceses, gallegos, leoneses (y extremeños), castellanos nuevos (toledanos y manchegos) y mozárabes] y mudéjares [bereberes y muladíes]
  9. Edad Moderna: expulsión de la mayoría de sefardíes [judíos] y moriscos [mudéjares]
  10. Edad Contemporánea (Revolución Industrial): colonos franceses, ingleses y judeoalemanes [asquenazíes] e inmigrantes bajoextremeños (sobre todo de La Siberia), marianos [de Sierra Morena], calatraveños [del Campo de Calatrava], levantinos, bajoandaluces y gitanos extremeños. Importante intercambio cultural propiciado por el flujo migratorio entre las ciudades de Peñarroya-Pueblonuevo, Puertollano, Linares y Cartagena (y pueblos aledaños)
  • No se ha podido constatar hasta el momento el componente genético o cultural de otros pueblos foráneos peninsulares como los vikingos, eslavos, esclavos africanos, bizantinos o mercheros en Balutia aunque en el caso de los vikingos [pueblos nórdicos], compartirían el mismo haplogrupo que los pueblos germánicos (vándalos silingos y visigodos). Por otra parte, algunos mercheros han intentado ocultar su origen o integrarse más que los gitanos, lo que ha dificultado su estudio como pueblo autónomo aunque su zona tradicional de trashumancia fue desde Galicia al norte de Extremadura. En cuanto a eslavos, bizantinos y esclavos africanos se sabe que hubo importantes poblaciones en la Córdoba califal, aunque no sabemos si también en la Beturia, pero donde dejaron los eslavos y bizantinos una importante herencia fue en las costas mediterráneas de la Península Ibérica (sobre todo desde Almería a Tortosa incluyendo las Islas Baleares), mientras que los descendientes de esclavos negros predominan en el sur de Portugal (sobre todo en el Algarve) adentrándose en las provincias de Huelva y Sevilla (en Triana fue famosa la colonia de inmigrantes portugueses, entre los que se encontraban negros algarveños que se dedicaron a la alfarería). Por último, apuntar que durante las rebeliones contra el poder central califal, los eslavos se unieron a árabes y muladíes en la lucha mientras que los negros apoyarían a los bereberes así que, teniendo en cuenta que nuestra región fue eminentemente bereber, no sería de extrañar que debido a esta alianza, también atrayera a negros rebeldes para formar un frente común contra el otro bando.

FUENTES:

http://reinolvidado.blogspot.com.es/2006/05/etnognesis-de-los-pueblos-de-la.html

http://genealogiaegusquiza.blogspot.com.es/2012/07/un-poco-de-historia-genetica-espanola.html

http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com.es/2011/09/como-es-el-mapa-genetico-de-europa-y-de.html

http://www.taringa.net/post/ciencia-educacion/17172339/Segun-la-genetica-Espanoles-son-la-raza-mas-pura-de-Euro.html

http://cosmoecologos.blogspot.com.es/2014/05/mapa-genetico-de-espana.html

http://reinolvidado.blogspot.com.es/2009/02/estudio-genetico-de-los-pueblos-de-la.html

https://books.google.es/books?id=Dp5nlX8vvXwC&pg=PA77&lpg=PA77&dq=etnicidad+beturia&source=bl&ots=mm4iEpYMtq&sig=p_33vdTG4uyHbonbq_yuUJkMlvI&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjtgOTYw5jKAhWHwxQKHR8nDQIQ6AEIVTAJ#v=onepage&q=etnicidad%20beturia&f=false

https://books.google.es/books?id=xrfSCQAAQBAJ&pg=PA34&lpg=PA34&dq=etnicidad+beturia&source=bl&ots=d1jjO-Xzhx&sig=WCk03LgkEpbjmE9RAq4Uav1vWws&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjtgOTYw5jKAhWHwxQKHR8nDQIQ6AEIUzAI#v=onepage&q=etnicidad%20beturia&f=false

http://www.academia.edu/1480513/Cer%C3%A1mica_boquique_neol%C3%ADtica

http://revistaseug.ugr.es/index.php/cpag/article/viewFile/1245/1436

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Balutíes por el mundo (II): la República de Salé

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Balutíes por el mundo (II): la República de Salé

Para celebrar estas fiestas y poco antes de finalizar el año, volvemos con una nueva entrada dedicada a la historia de los antiguos habitantes del territorio que bautizamos como Balutia, y en definitiva, dedicada a nuestra historia, a la historia de nuestros antepasados, historia olvidada o ignorada en la mayor parte de los casos.

Para poneros en situación, nos remontaremos al año 1610, en el que el rey de España, Felipe III, ordena la expulsión de todos los moriscos de la Corona de Castilla por Real Decreto; éste no era un hecho aislado, ya que también iba acompañado de la expulsión de todos los moriscos en la Corona de Aragón. En esa época, se llegaron a desterrar de su país a 300.000 personas aproximadamente, gentes que llevaban viviendo en España generación tras generación al menos durante 9 siglos y eran tan españoles como los castellanos, aragoneses y navarros o como los sefardíes, que también serían expulsados anteriormente en 1492 por los Reyes Católicos. Por otra parte, la expulsión de los moriscos venía precedida por numerosos intentos de conversiones forzosas o exilios y de aculturación propiciada por la Monarquía Hispánica, con sus consiguientes rebeliones, guerras y deportaciones hasta que finalmente llegaron los decretos de expulsión de España.

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Embarco de moriscos en Valencia tras su expulsión

La mayoría de esos moriscos expulsados, se exiliaron en la Berbería y en el Imperio Otomano aunque algunos lograron arribar a América durante la colonización, según las crónicas de la época, aunque lo tenían terminantemente prohibido también. Así fue como Argel, Orán, Tetuán, Fez, Tánger, Tlemecén, Xauen, Túnez, Salónica, Estambul, El Cairo o el Líbano, entre otros, fueron creciendo en población e integrando a la vez la cultura morisca en sus cimientos.

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Desembarco de moriscos en Orán (Argelia)

Pues bien, de esos 300.000 moriscos expulsados de toda España, nos centraremos en los 3.000 que fueron expulsados de Hornachos, localidad extremeña situada actualmente en la comarca de Tierra de Barros. Aunque Hornachos no formó parte de la cora de Fahs al-Ballut durante la época islámica, ya que pertenecía a la cora de Mérida, sí que formó parte de la Beturia Túrdula bajo el nombre de Fornacis; por ese motivo, tratamos el tema.

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Ubicación de Hornachos en la comarca de Tierra de Barros, en la Baja Extremadura

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Fornacis, Hornachos en la Beturia Túrdula

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Panorámica de Hornachos frente a su Sierra Grande

Los hornacheros, que habían embarcado en el puerto de Sevilla, se instalaron primeramente en la ciudad mediterránea de Tetuán, lo que fue aprovechado por Muley Zaidán para reclutarlos para la lucha por el poder contra su hermano Muley Xeque, ambos hijos del sultán Ahmad al-Mansur de Marruecos, que había fallecido en 1602. Aunque Muley Zaidán fue el vencedor, ninguneó a los moriscos que le habían ayudado a ganar la batalla haciendo que éstos maldijeran la Berbería y desertaran para finalmente establecerse en la desembocadura del río Bu Regreg, en la costa atlántica. Al llegar a esta desembocadura, se asentaron en el margen izquierdo del río, en la ciudad apodada como Salé la Nueva (actual Rabat, capital de Marruecos), ya que en la orilla de enfrente se situaba la ciudad de Salé, que aunque poblada también por moriscos, se trataba de andalusíes exiliados mucho tiempo atrás, por lo que rechazaron a los hornacheros recién llegados, que se distinguían de sus congéneres por los siglos de más de aculturación cristiana en la Península Ibérica que quedaba patente en aspectos como la vestimenta, la lengua castellana, nombres y apellidos o su islamización puesta en tela de juicio, llegando incluso a ser apodados como “los cristianos de Castilla”.

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Ubicación de las ciudades de Salé y Salé la Nueva (Rabat) en la costa atlántica de Marruecos

Las ciudades de Rabat y Salé eran utilizadas por el sultán marroquí como base de los corsarios o piratas para que atacaran la flota europea y cometieran incursiones en los países cristianos desde el tiempo de las Cruzadas y, sobre todo, a partir de la toma de Constantinopla (1453) por los turcos otomanos. Entre estos corsarios, se encontraban principalmente berberiscos y turcos otomanos pero también europeos renegados, sobre todo holandeses, ingleses y franceses. Sin embargo, los moriscos hornacheros fueron los que ejercieron mayor influencia y poder en estas ciudades costeras y en 1626, aprovechando la debilidad del sultanato marroquí y con el beneplácito del caid (gobernador), Sidi al-Ayachi (de etnia morabita), declararon la independencia de la República de Salé. Esta república corsaria atrajo a numerosos refugiados moriscos de la Península Ibérica, andalusíes de otras partes de Marruecos y de la Berbería, más renegados europeos, sefardíes pero también comerciantes cristianos. Se hicieron famosas sus incursiones en Ceuta y en las costas del Reino de Sevilla y del Reino de Granada, que pertenecían a la Corona de Castilla y, por ende, a la Monarquía Hispánica. Llegarían incluso a sitios tan lejanos como Islandia.

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Diferentes banderas de la República de Salé

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Mapa de la República de Salé (1627-1668)

La república estaba en todo su apogeo económico cuando se desataron las luchas internas por el poder entre los moriscos hornacheros y los antiguos andalusíes que llevaban allí mucho más tiempo. Finalmente, se resolvió todo con un acuerdo en el que se dividirían equitativamente los 16 puestos del gobierno, el beneficio de las mercancías y esclavos y los derechos de aduanas. Mientras todo esto se aclaraba, los hornacheros por su parte le propusieron un tratado de entrega de la República de Salé a la Monarquía Hispánica de Felipe IV en 1631 a cambio de algunas condiciones, entre las que se encontraban poder volver a su tierra de origen, Hornachos, algo que jamás conseguirían, ya que el acuerdo se interrumpió por nuevas luchas internas acaecidas en 1636, en las que intervendría el Reino de Inglaterra apoyando a los indígenas morabitos y en contra de los moriscos hornacheros. A partir de 1640, la república cayó en manos de los berberiscos del Valle del Muluya hasta que en 1668, fue reintegrada en el Sultanato de Marruecos, bajo la recién llegada dinastía alauí, procedente del Reino de Hedjaz (en la actual Arabia Saudí), que actualmente sigue gobernando el país. Sin embargo, mantendría su actividad corsaria hasta 1829.

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Puerta de la Casba (alcazaba o fortaleza) de los Udayas, centro de poder de los hornacheros

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Ciudadela de la República de Salé

CON NOMBRE PROPIO

A la República de Salé también se la conoce como República de Rabat-Salé, República del Bu Regreg o República de las Dos Orillas.

Los cuatros moriscos hornacheros firmantes del tratado para entregar la República de Salé a la Monarquía Hispánica fueron Mahamet ben Abdelkader, gobernador de la Casba (alcazaba), el caid (gobernador) Bexer Brahin de Bargas y los escribanos Mumamet Blanco y Musa Santiago.

Entre los piratas moriscos más célebres encontramos a Alonso de Aguilar “El Joraique”, Mami Arráez o Manuel de Guadiana.

También se tiene constancia de moriscos llegados a América durante la colonización como Alvaro González de Hornachos o María Ruiz de Albolote además de esclavos moriscos granadinos llevados por sus dueños.

Muchos de los habitantes de la Berbería (Marruecos, Argelia y Túnez) todavía conservan antropónimos que dejan patente su origen morisco: Carrasco, Palomino, Blanco, Pérez, Rodríguez, Medina, Toledano, Almodóvar, Piro (Pero o Pedro), Balafrej (Palafox), Bargash (Vargas), Mulina (Molina), Baes (Páez o Báez), Sordo, Moreno, Chiquito, Conde, Luis, Méndez, Morisco, Palau, etc.

 

Balutíes por el mundo (I): Fez, Alejandría y el Emirato de Creta

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En esta ocasión, y después de haberme documentado minuciosamente, os vuelvo a traer un capítulo enormemente desconocido de la historia de Balutia y, por qué no decirlo, también de la historia de España.

Seguro que muy pocos sabrán que los balutíes llegaron a conquistar la isla de Creta, arrebatándosela al poderoso Imperio Bizantino y habiendo hecho escala anteriormente en las importantísimas ciudades de Fez, en el Magreb, y de Alejandría, en Egipto. Pues bien, vamos a ir desgranando poco a poco los pasos que fueron dando estos conquistadores exiliados de al-Andalus hasta llegar a las costas cretenses y hacerse con el poder político y militar de la isla griega.

Sack_of_Thessalonica_by_Arabs,_904Corría el año 818, en el que se desarrollaba la Segunda Revuelta de Saqunda, arrabal situado en el lado opuesto a la Mezquita de Córdoba, tras pasar el puente sobre el río Guadalquivir. Anteriormente, en el año 805, había tenido lugar la Primera Revuelta de Saqunda, precedida de otras revueltas similares en Toledo o Mérida. Se barajan varias causas posibles como detonante de estas revueltas, tales como una gran sequía y la consiguiente necesidad de la población; la tiranía del por aquel entonces emir omeya al-Hakam I, tercer emir independiente de Córdoba, que según el cronista Ibn Hazm habría sido el más sanguinario y déspota de todos los emires de la dinastía Omeya, procedente de Siria, o la presión fiscal ejercida sobre los muladíes (hispanorromanos e hispanovisigodos que se convertían al islam para disfrutar de los mismos derechos que los musulmanes) que poblaban el arrabal de Saqunda. Lo que sí está claro es que la población de al- Andalus todavía no estaba totalmente islamizada y se caracterizaba por su heterogeneidad, lo que unido al abuso del poder del emir y a la discriminación hacia la población hispanorromana o hispanovisigoda, posiblemente se convertirían en las causas de las revueltas.

La ciudad de Córdoba, que se había convertido en la capital del emirato independiente de al-Andalus, crecía a ritmo vertiginoso y eso atraía a las gentes que poblaban las zonas rurales y las poblaciones más pequeñas, en busca de riqueza y de una vida más próspera. En este contexto, muchos inmigrantes de Fahs al-Ballut, y de otras zonas de al-Andalus, llegaron a la capital del emirato y se instalaron en el arrabal de Saqunda, que se acabaría caracterizando por su población de mayoría cristiana y su rebeldía hacia el poder musulmán.

Fahs al-Ballut 4Pues bien, la Segunda Revuelta de Saqunda acabaría con el arrabal arrasado por la guardia real, con la crucifixión de 300 notables según la crónica de la época y con la expulsión de hasta 20.000 saqundinos de al-Andalus que, desterrados, marcharon hacia el puerto de Pechina o Cartagena y se embarcarían en un largo viaje que culminaría finalmente con la conquista de Creta pero vayamos paso a paso.

Algunos de los saqundinos exiliados, acudieron a la llamada de Idris II, cuyo padre había huido de una matanza en Bagdad, al igual que Abderramán I en Damasco, y se instalaron en el Magreb, concretamente en la ciudad de Fez, donde crearon el arrabal de Madinat al-Andalusiyyin (Fez el-Bali), que se convertiría en uno de los barrios más populosos y ricos de la ciudad y que aún en la actualidad es conocido como El Andalous, “El Barrio de los Andalusíes”, y conserva la mezquita original.

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Pero la mayoría de muladíes exiliados, liderados por Abu Hafs Umar al-Balluti (o Umar Ben Shuayb al-Bitrawshi), oriundo de Bitrawsh, capital de Fahs al-Ballut y actual Pedroche, siguieron la ruta hasta desembarcar en la ciudad egipcia de Alejandría y, aprovechando una época política convulsa, se hicieron en poco tiempo con el poder político y militar. Según el historiador egipcio al-Nuwairi, el califa abasí Al-Mamun ibn al-Rashid presionó a Abd Allah ibn Tahir al-Khurasani, gobernador de Egipto, para que volviera a conquistar la ciudad. Finalmente lo consiguió y expulsó nuevamente a este grupo, prohibiéndoles previamente que se volvieran a instalar en otro puerto bajo control del Califato Abasí.

Turismo-Egipto1Los saqundinos arribaron finalmente en Creta, despojando al Imperio Bizantino de este territorio. Allí destruyeron Gortina, la capital romana y bizantina de la isla y fundaron Rabdh al-Khandaq (traducido como “La Fortaleza del Foso” o “El Arrabal del Foso” evocando así el arrabal de Saqunda, del que habían sido expulsados), actual Heraklion, que sigue siendo capital de Creta. Allí se dedicaron a la piratería y a la trata de esclavos pero también a la agricultura introduciendo alimentos como la caña de azúcar, el algodón o la morera e intensificando la producción de aceite, del que eran conocedores por proceder de otra tierra en la que abundaba el olivo. El Balluti fundó un emirato independiente tanto de al-Andalus como del Califato Abasí, que fue temido por el Imperio Bizantino, ya que se dedicaron a saquear numerosos puertos e islas del Egeo. Incluso el emperador bizantino Teófilo tuvo que pedirle explicaciones al emir omeya Abderramán II porque creía que la conquista de Creta por los saqundinos era una forma subrepticia de conquistar territorios ajenos en nombre de al-Andalus. No sería hasta el año 961 cuando el general Nicéforo Focas consiguió recuperar el dominio bizantino sobre Creta, derrotando a Abd el Aziz ben Shuayb, último emir cretense de la dinastía de al-Balluti, que, según algunas crónicas, fue apresado y deportado con su familia a Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino, mientras que los demás andalusíes según algunas fuentes, fueron vendidos como esclavos y según otras, siguieron viviendo en Creta pero a partir de ese momento, bajo poder bizantino.

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Fuentes:

La gran aventura del Reino de Asturias: Así comenzó la Reconquista – José Javier Esparza

17 Pueblos – Actualidad e información de Los Pedroches: http://www.17pueblos.es/

Historify: http://www.historify.net/

Museo Imaginado de Córdoba: http://museoimaginadodecordoba.es/

Blog Historia desde la Jara: http://sibulquez.blogspot.com.es/

Blog Supersticiones: http://manuelharazem.blogspot.com.es/

Blog Instituto Almenara: http://institutoalmenara.blogspot.com.es/

El Reino Visigodo de Ardabasto

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Hoy queremos hablaros de un acontecimiento histórico poco conocido que tuvo lugar durante la época musulmana de la Península Ibérica, que se dio como una especie de transición entre la España visigoda y la España islamizada.

Durante la primera etapa de la conquista del Reino Visigodo de Toledo por los musulmanes, estos le concedieron cierto grado de autonomía a cinco reductos visigodos de la península, a cambio de lealtad al nuevo poder. Estos pequeños territorios se convertirían en el último bastión visigodo tras haber sido los gobernantes de la Península Ibérica durante tres siglos aproximadamente. Serían los reinos de Todmir, Olmundo, Ardabasto, Ajuan y Aquila.

El Reino de Todmir sería el embrión del posterior Reino de Murcia, ocupando partes de las actuales provincias de Murcia, Albacete, Alicante y Almería. El Reino de Olmundo se situaría en la Sierra de Aracena y en la Sierra de Constantina, al norte de las provincias de Huelva y Sevilla y se correspondería con la antigua Beturia Céltica o con la cora de Firrish. El Reino de Ardabasto tendría su lugar en la antigua Fahs al-Ballut o Beturia Túrdula. El Reino de Ajuan se emplazaría en el norte de Portugal. El Reino de Aquila se ubicaría en la antigua cora de Harkal-Suli, alrededor de la ciudad de Huesca.

Fahs al-Ballut 2Una vez hecho este preámbulo para poneros en situación, nos centraremos en el Reino de Ardabasto, pues es el que se situó en la Beturia Túrdula y Fahs al-Ballut, lo que llamamos actualmente Balutia.

Cuentan las crónicas que Ardabasto era hijo de Witiza, rey de los visigodos hasta el año 710 o 711, aunque algunos historiadores lo consideran su hermano. Según una crónica del siglo X de Abu Bakr Ibn Umar Ibn Al-Qutiyya, que se proclamaba su descendiente, Witiza tuvo tres hijos: Olmundo, Ardabasto (o Artobás) y Rómulo. Según el Cronicón de Alfonso III, Ardabasto procedía del Imperio Bizantino pero era un godo helenizado que había vivido durante mucho tiempo en Constantinopla hasta que se exilió en Hispania por conflictos con el emperador. Otros le atribuyen origen armenio, pues en esas fechas estaban siendo expulsados muchos rebeldes armenios del Imperio Bizantino. El rey visigodo Chindasvinto lo acogió en su corte debido a su gran cultura y a su admiración por el esplendor bizantino, emparentándolo con una de sus familiares, de cuyo fruto nació el rey Ervigio.

Dicen que el Reino de Ardabasto poseía un gran patrimonio además de una excelente reputación entre sus súbditos que causaba envidia al príncipe omeya Abderramán I, que no era querido, por lo que el emir se dispuso a expropiarle todas las riquezas con el único pretexto de que un cristiano y súbdito no podía poseer tanta fortuna. Con estos hechos, Abderramán I violó el tratado que había acordado el conquistador Tariq con los hijos de Witiza y que sería ratificado por el Califa de Oriente. Sumido en la miseria, Ardabasto se vio obligado a acudir a Qurtuba (Córdoba) para reunirse con el emir. Éste estaba encantado de verlo empobrecido y se asombró porque le hubiera pedido una audiencia.

Ardabasto le dijo: “Tú me has despojado de mis heredades y has violado los tratados concluidos por mí con tus abuelos, sin que yo haya hecho nada que justifique tal despojo”

Abderramán le espetó irónicamente: “¿Y para qué te despides de mí? ¿Por ventura quieres dirigirte a Roma?”

Ardabasto contestó: “No es tal mi intención pero nada tendría de extraño, pues tengo entendido que tú quieres volver a Siria”

El emir le dijo: “¿Y cómo puedo yo volver a Siria, de donde fui expulsado con la espada?”

El rey visigodo repuso: “Pues bien, me atrevo a preguntarle si aspiras a consolidar y transmitir a tu hijo el imperio que has fundado, o solamente poseerlo de presente”

Abderramán dijo: “No, por Dios, lo que yo ambiciono es un reino constituido para mi persona y para mi descendencia”

Ardabasto contestó: “Pues entonces, cambia de conducta”

Y como Ardabasto vio a Abderramán dispuesto a oír la razón, fue enumerando los muchos actos de tiranía de los que se quejaba el pueblo contra aquel déspota. La sagacidad y franqueza del rey visidogo agradaron tanto al emir que éste le concedió la donación irrevocable de veinte de sus antiguos predios, una vestidura de honor y el nombramiento de Conde de España (Comes Alandulus) o Gobernador General de los cristianos mozárabes, habiendo sido el primero que obtuvo este importante cargo, que luego heredó su descendencia. Aún así, su gran patrimonio anterior sería mermado.

Fuentes:

La España Bizantina – Francisco J. Presedo Velo

Historia de los Mozárabes – Francisco Javier Simonet

Crónica de Abu Bakr Ibn Umar Ibn Al-Qutiyya

Cronicón de Alfonso III

Las órdenes militares se reparten Balutia

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Durante la conquista cristiana y posterior repoblación a base de extremeños y castellanos nuevos (toledanos y manchegos), la Corona de Castilla puso estos territorios recién asimilados en manos de las diferentes órdenes militares para protegerlos contra los musulmanes; así quedaría la repartición grosso modo:

1.-Orden de Alcántara: La Serena y Condado de Belalcázar

Orden de Alcántara
2.-Orden de Calatrava: Valle de Alcudia, Los Pedroches (Siete Villas de Los Pedroches y Señorío de Santa Eufemia) y Valle del Guadiato

Orden de Calatrava
3.-Orden de Santiago: Comarca de Llerena (Campiña Sur)

Orden de Santiago
4.-Orden del Temple (cuando fue prohibida y perseguida, esta comarca fue cedida a la Orden de Alcántara): La Siberia

Orden del Temple

Configuración territorial de Balutia tras la conquista cristiana (S. XIII)

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Configuración territorial de Balutia tras la conquista cristiana (S. XIII)

Aunque antiguamente estas tierras se incluyeran bajo una misma demarcación (Beturia Túrdula, Soliense Romana, Reino Visigodo de Ardabasto o Fahs al-Ballut Andalusí), tras la conquista cristiana, la repoblación y la posterior señorialización que tuvieron lugar en España, estas tierras quedaron divididas administrativamente hasta el día de hoy. La siguiente es una síntesis de la configuración territorial de Balutia tras la conquista castellana por Fernando III el Santo en el siglo XIII:

1.-Creación del Señorío de Santa Eufemia (1293) y de las Siete Villas de Los Pedroches (1492), dependiente de la jurisdicción de Córdoba, excepto de 1660- 1747 que perteneció al Marquesado de El Carpio; las dos dentro del Reino de Córdoba.

2.-Creación del Condado de Belalcázar (1445), dependiente del Obispado de Córdoba y en lo civil y administrativo del partido de La Serena, que unido al Vizcondado de La Puebla de Alcocer, dependiente del Arzobispado de Toledo y en lo civil y administrativo al concejo de Toledo, que a partir de 1594 formaron la Tierra de Belalcázar, dentro de la provincia de Trujillo que se convertiría más tarde en la provincia de Extremadura, hasta 1833 que con la supresión de los reinos históricos, el Condado de Belalcázar pasa a formar parte de la provincia actual de Córdoba y el Vizcondado de La Puebla de Alcocer a la provincia actual de Badajoz.

3.-También dependientes de Toledo, estaban el Estado de Capilla y el Condado de Siruela que en 1594 pasaron a pertenecer también a la provincia de Trujillo, en la región de Extremadura y en 1833 a la actual provincia de Badajoz.

4.-Por otra parte, Llerena fue la capital de la extensa provincia de León de la Orden de Santiago, creada en 1255, dentro de la región de Extremadura aunque Azuaga y Reina, junto a Guadalcanal, que en 1833 pasó a la provincia de Sevilla, dependían del Arzobispado de Sevilla.

5.-En el siglo XIII, se configuró el partido de La Serena en torno al Priorato de Magacela, el Priorato de Zalamea y las Comunidades de Benquerencia y de Lares que formaron la Real Dehesa de La Serena, incorporándose a la corona de Castilla en 1734.

6.-Además se hicieron otros dos cambios más en este territorio; Belmez, y sus entonces aldeas de Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible, que eran un exclave del Reino de Jaén en el Reino de Córdoba, pasaron en 1833 a formar parte de la actual provincia de Córdoba mientras que Chillón, y su entonces aldea de Guadalmez, formaron parte del Reino de Córdoba hasta que en 1833 pasaron a formar parte de la actual provincia de Ciudad Real.

Señorialización España