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Devolviendo la conciencia cultural a Balutia y Beturia: Manuel Alvar

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Devolviendo la conciencia cultural a Balutia y Beturia: Manuel Alvar

Si hace unos años intentábamos devolver la conciencia cultural a Balutia y Beturia a través del geógrafo Lucas Mallada, en este caso lo haremos con otro gran intelectual español como es Manuel Alvar. Quizás su nombre no os suene a algunos pero estamos hablando de uno de los más reconocidos dialectólogos europeos y del más importante en la Península Ibérica y en Hispanoamérica. Además de ser un precursor en el estudio profundo de las lenguas y dialectos hispánicos, fue miembro de la Real Academia Española ocupando el sillón T hasta su muerte en 2001, el mismo que actualmente ocupa Arturo Pérez-Reverte.

Entre la profusa obra con la que nos deleitó, destacaremos el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (ALEA), en colaboración con Gregorio Salvador y Antonio Llorente, ya que es el que concierne a Balutia y a Beturia. Se trata de una rigurosa obra de seis volúmenes en la que sus autores profundizan en la realidad lingüística y cultural de la actual Comunidad Autónoma de Andalucía, a través de 1900 mapas elaborados tras un exhaustivo trabajo y una minuciosa investigación con encuestas realizadas en 230 localidades. Publicado por la Universidad de Granada y el CSIC, fue una obra pionera en su ámbito ya que se convirtió en el atlas más extenso en materia de etnografía y utilizó metodologías nunca antes consideradas, como la de incluir por vez primera la fonología dentro de la cartografía lingüística.

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Localidades encuestadas en el ALEA (Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía).             Fuente: Cahli, usuario de Wikipedia

Resumen de las conclusiones que leyó su autor en la primera Reunión Latinoamericana de Lingüística y Filología, Viña del Mar, enero de 1964.

El problema lingüístico de Andalucía es muy complejo: se trata de una región de reconquista que, en principio, debería ordenarse de norte a sur: influencia occidental, influencia castellana, influencia catalano-aragonesa a través de Murcia. Sin embargo, este esquema simplista se ha enmarañado. Desde que los soldados de Castilla pisan el Norte de Córdoba, hasta que Fernando el Católico recibe las llaves del Reino de Granada van más de trescientos años. De los moriscos sumisos de Sevilla a los levantiscos de la Alpujarra hay un enorme abismo social, político y espiritual. De las Marismas de la Andalucía atlántica a la Mancha de Jaén hay todo un curso de geografía física. Un mundo de fitogeografía va desde las nieves perpetuas de Sierra Nevada, hasta el cultivo tropical de Motril (caña de azúcar, chirimoyo, caqui) y en línea recta apenas si se recorren 40 km. Estos datos me parecen suficientemente elocuentes para que, desde la lingüística, emprendamos nuestra «teoría de Andalucía». Esa doble Andalucía de la que es tópico hablar (serrana o de la campiña, Alta o Baja, Oriental u Occidental, de Lorca o de Alberti), tiene escasa validez para la lingüística. Muy pocas veces se cumple tan rigurosa dicotomía. Ni la fonética (abertura de vocales, “Andalucía de la e”, aspiración, seseo, ceceo) ni el léxico, ni la etnografía, aceptan resultados tan simples. La vida es mucho más cambiante y mucho más veteada, lo que no quiere decir que no existan dos Andalucías, como existen dos toreos (de Ronda o de Sevilla), como existen dos vírgenes niñas (de Murillo y de Cano), o como existen las peteneras o los verdiales. Pero la imagen es muchísimo más compleja.

De esta manera, y tras una ardua investigación, Manuel Alvar, Gregorio Salvador y Antonio Llorente definieron ocho zonas lingüísticas (especialmente léxicas) y etnográficas principales:

  1. Provincia de Huelva y Aljarafe
  2. Sierra de Aracena, Andévalo y Sierra Norte
  3. Provincia de Sevilla
  4. Serranía de Ronda y Campo de Gibraltar
  5. Valle del Guadiato y Los Pedroches
  6. Centro de Andalucía
  7. Antiguo Reino de Granada (Málaga es un mundo aparte dentro de esta unidad)
  8. Oriente o Levante
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La enorme complejidad de las distintas zonas léxicas y etnográficas de la actual comunidad autónoma. Fuente: Cervantes Virtual

Nos centraremos solamente en profundizar en la zona del Valle del Guadiato-Los Pedroches (heredera de Beturia Túrdula/Turdulia y de Fahs al-Ballut/Balutia) y en la zona de Sierra de Aracena-Andévalo-Sierra Norte (heredera de Beturia Céltica y de Firrish), que son las dos mitades de nuestra verdadera región natural llamada Beturia.

VALLE DEL GUADIATO Y LOS PEDROCHES (BETURIA TÚRDULA)

En el Norte de Córdoba encontramos otra región lingüísticamente bien definida. Y esta definición está de acuerdo con la geografía, pues si lingüísticamente no pertenece a Andalucía, también lo está desgajada -a pesar de la administración- por la naturaleza del terreno. La reconquista anduvo pareja con la geografía: Los Pedroches y Fuenteovejuna fueron reconquistas de Alfonso VII, que cedió la región a la Orden de Calatrava y Alfonso VIII confirmó la entrega en 1189. Y he aquí, cómo la dialectología actual nos viene a ilustrar algunos problemas. El hallazgo en esta zona de názura por ‘requesón’ quita viabilidad al étimon vasco que se había dado para esta voz; creo que hay que pensar en el árabe nasora; y he aquí como desde la dialectología actual podemos confirmar el testimonio de nuestro venerable Covarrubias. En el Tesoro de la lengua castellana se lee: «naçulas es lo mismo que requesón. Este término se usa en el reino de Toledo». Y en efecto, reino de Toledo, a través de los calatravos, eran Los Pedroches. Pero hay más: hay un topónimo en el oeste de Córdoba inmortalizado en una de las creaciones más grandes del teatro español. Suele escribirse Fuenteovejuna. La etimología popular ha hecho que el pueblo sea ‘Fuente de las ovejas’, o cosa por el estilo. El propio Lope de Vega se hizo cargo del significado. El momento culminante de la tragedia está en la escena tercera del último acto. Laurencia, atropellada por el Maestre, irrumpe en la sala capitular del concejo de Fuenteovejuna e increpa con desgarrados acentos a los ediles reunidos, mientras les arroja al rostro el baldón de su vituperio: “ovejas sois, bien lo dice de Fuenteovejuna el nombre”. Sin embargo, la etimología debe remontarse a apicula. La ciudad se identifica con la antigua Mellaria, según el testimonio de Plinio. «La otra parte de la Beturia, que hemos dicho pertenecía a los turduli y al Conventus Cordubensis, tiene oppida no sin fama: Arsa, Mellaria, Mirobriga Regina, etc.». Localidades todas entre Mérida y Córdoba, Madoz dice que allí siempre se ha producido miel en abundancia y una de las fuentes del pueblo se llama hoy Abejera. Como armas, la villa tiene una fuente de cuatro caños coronada por un enjambre de abejas. Será, pues, Fuenteobejuna y no Fuenteovejuna. Por rara coincidencia: en esta región la ‘oveja’ se llama borrega y la ‘abeja’ oveja, Y aún más, las colmenas de las abejas se llaman allí corcho (en tanto el corcho es la corcha). Muchos siglos atrás, un tratadista de agricultura, Columela, daba sabios consejos sobre cosas del campo. Y entonces se llenaba de emoción recordando su tierra natal y escribía: «Aquella región es feraz de corcho, y por ello hacemos unas utilísimas vasijas de corteza, porque ni se hielan en invierno, ni arden en el verano». Y así todavía hoy.

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Los diferentes tipos de “s” en la actual comunidad autónoma: la predorsal o sevillana, la coronal o cordobesa y la apical o castellana. Esta última predomina en el Norte y en el Este. Fuente: EHA

SIERRA DE ARACENA, ANDÉVALO Y SIERRA NORTE (BETURIA CÉLTICA)

Dentro de esta superficie, el norte de Huelva tiene fisonomía propia. El límite meridional de esta subzona está en las sierras de Andévalo, Aracena y San Cristóbal. En ella la influencia extremeño-leonesa es muy potente y la geografía condiciona la vida de estos pueblos: apenas pueden relacionarse con su capital y vierten sus comunicaciones hacia Sevilla. Esta imposición geográfica hizo que la historia tuviera allí, también, su propio carácter: Aracena fue conquistada por Alfonso III de Portugal, que acabó vendiendo sus conquistas a San Fernando. Incluso la repoblación debió ser distinta del reino de Sevilla, según acreditan la toponimia (cinco pueblos aún se llaman de León, alguno debe su nombre a la santa de Mérida, Santa Olalla) y ciertos rasgos dialectales. Me fijaré especialmente en uno solo: el latín sabucus aparece un par de veces como nombre de lugar en Jabugo, Jabuguillo, y hoy, en el habla viva, el «saúco» es denominado habugo, coincidiendo con una palatalización de la s- inicial que sólo se cumple en el centro-oriente de Asturias. No es aventurado suponer que sea una región repoblada por asturianos. Teniendo estos hechos en cuenta (geografía, repoblación), se comprende la personalidad independiente de la región y sus nexos con otras geográficamente más afines. Aquí he encontrado un vocabulario distinto al del resto de Andalucía: repión ‘perinola’, repiar ‘bailar el trompo’, mazaroca ‘mazorca’, panizo ‘carozo’, zurrapas ‘requesón’, soterraña ‘avispaterrera’.

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Las regiones que sesean, cecean y distinguen entre “s” y “c”/”z”. Podemos comprobar como la mayor parte de Beturia y Andalucía Oriental son regiones distinguidoras. Fuente: EHA


Fuentes:

https://honoris.unizar.es/hc/manuel-alvar-lopez

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/estructura-del-lxico-andaluz-0/html/00f002ec-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/acercamiento-al-lxico-andaluz-alea-0/html/00ebe98c-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_

http://grupo.us.es/ehandalucia/que_es_el_andaluz/03_la_pronunciacion_andaluza_ext.html

http://www.rae.es/academicos/manuel-alvar-lopez-0

http://mwenpakonnen.blogspot.com.es/2013/05/atlas-linguistico-y-etnografico-de.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Atlas_lingüístico_y_etnográfico_de_Andalucía

https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Alvar#Biograf.C3.ADa

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¡Ave, claro!

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¡Ave, claro!

La famosa expresión “ave” que usamos habitualmente en el Valle del Guadiato, en la Comarca de Almadén o Montes Sur y en parte de Los Pedroches (antiguo Condado de Belalcázar) y del Valle de Alcudia es extremeña, como muchas otras palabras o expresiones del léxico de nuestra región de Balutia. Queremos compartir con nuestros seguidores esta información publicada en el blog amigo “Palra Estremeñu”.

Palra estremeñu

Esti golpi vamus a enseñal-vus angunas delas palabras más sentías ena conversa estremeña. Estas palabrinas velaquí son precisas pa poel palral en un estremeñu natural i arrigau, i son de conocencia común mesmu palos estremeñus que namás habran en castellanu.

En esta ocasión vamos a enseñaros algunas de las palabras más escuchadas en la conversación extremeña. Estas palabras son necesarias para poder hablar un extremeño natural y fluido, y son de común conocimiento hasta para los extremeños que solo hablan en castellano.

á.Esta partícula sustituye a la locución a vel al principio de la frase, y a menudo va acompañada de la preposición si. Sirve para sugerir o expresar un propósito (a menudo sin mucho afán de cumplirlo).

Á si mos vemus.
A ver si nos vemos.

Á si t’avíu el achiperri essi.
A ver si te arreglo ese cacharro.

abe. Es una interjección procedente del…

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Diasistema asturleonés

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Diasistema asturleonés

En esta ocasión, vamos a hablaros de lingüística, concretamente de dialectología, centrándonos en el diasistema asturleonés, pero comencemos por el principio.

Aunque la RAE todavía no recoja el término “diasistema”, quizás por ser un tecnicismo de la lingüística, podemos definirlo como “un conjunto más o menos complejo de dialectos, niveles y estilos de lenguaje”, según E. Coseriu en su obra “Lecciones de lingüística general”. Un diasistema no constituye un sistema lingüístico, sino varios sistemas relacionados entre sí que no forman una lengua unitaria, sino variable y en constante evolución. Por eso, un diasistema no es sinónimo de un idioma estándar, ya que éstos son formas artificiales creadas para unificar los rasgos orales y escritos para su enseñanza oficial.

Hay cinco tipos de parámetros para clasificar los dialectos:

  1. Diatópico o geolecto: según la ubicación geográfica
  2. Diafásico o contextual: según el contexto
  3. Diastrático o sociolecto: según el estrato social
  4. Diasexual: según el sexo
  5. Diageneracional: según la edad o la generación

Dicho esto, se puede decir que en la Península Ibérica existen 7 diasistemas principales:

  1. Diasistema gallego-portugués
  2. Diasistema astur-leonés
  3. Diasistema castellano
  4. Diasistema vasco
  5. Diasistema aragonés
  6. Diasistema catalán
  7. Diasistema occitano

Evolución lingüísticaEn Balutia, en la antigua Beturia, en el antiguo Fahs al-Ballut, formamos parte del diasistema lingüístico asturleonés. No hablamos andaluz, ya que ni siquiera existe porque las variedades dialectales de la actual comunidad autónoma de Andalucía no poseen ni un solo rasgo en común para que pueda ser considerado un dialecto diferenciado de otros pero lejos de desmitificar nuevamente la existencia del dialecto andaluz, que ya lo hicimos en otras entradas como https://regionbalutia.wordpress.com/2014/11/14/hablamos-castellano-meridional/, nos centraremos en nuestra base dialectal cuyo origen está en el tronco asturleonés a través del extremeño.

El diasistema asturleonés se compone de tres variedades principales muy parecidas entre sí, formando un continuum dialectal, que son el asturiano o bable, el leonés y el mirandés. Sin embargo, hay otras variedades que causan debate entre si considerarlas lenguas propias separadas del asturleonés, variedades del asturleonés de transición o variedades de otro diasistema con el que limitan; éstas son el eonaviego o gallegoasturiano, el cántabro o montañés, el extremeño o altoextremeño, la fala o jalimés y el barranqueño.

Asturleonés

Lenguas del tronco asturleonés: asturiano o bable, leonés, mirandés, cántabro o montañés y extremeño o altoextremeño

La antigua Beturia se enmarca dentro del diasistema lingüístico asturleonés, dentro del dialecto extremeño y se distinguen dos variedades habladas en nuestra región; el bajoextremeño en la Sierra de Aracena (la mal llamada Sierra de Huelva actualmente) y el Andévalo y el extremeño oriental en el Valle del Guadiato y Los Pedroches (la mal llamada Sierra de Córdoba en los últimos tiempos), mientras que la Sierra de Constantina (la mal llamada Sierra Norte de Sevilla actualmente) es la que delimita estas dos áreas dialectales, donde el influjo extremeño es menor y prácticamente se restringe al municipio de Guadalcanal.

Diasistema asturleonés

Diasistema lingüístico asturleonés con todas sus lenguas y dialectos. Nótese que faltan algunas zonas de gran influencia extremeña como son el Valle de Alcudia o las Tierras de Talavera

Dentro de toda esta complejidad de lenguas y dialectos, hay que aclarar que no estamos diciendo que en Balutia se hable una lengua propia, sino que estamos defendiendo que hablamos extremeño oriental, un dialecto que nos une culturalmente con las comarcas del sureste de Extremadura y nos aleja del seseo y el ceceo tan propios y característicos de la Baja Andalucía y de algunas partes de la Alta Andalucía.

Fuentes:

E. Coseriu: ‘Lecciones de lingüística general,’ Madrid, Gredos, 1981, p. 306

Rodríguez Iglesias, Í. (2013): “Generalización diastrática y restricción diafásica en variación diatópica”, en A. Cabedo Nebot et al. (eds.), Estudios de lingüística: investigación, propuestas y aplicaciones, Valencia: Universitat de València. ISBN: 84-695-7663-1

Xavier Frías Conde, profesor de Dialectología sincrónica y geografía lingüística del español: ttp://uned.academia.edu/xavierfrias

Organización PROEL (Promotora Española de Lingüística): http://www.proel.org/index.php?pagina=presentacion

Hablamos castellano meridional

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Muchas veces, el lugareño del Norte de Córdoba (Valle del Guadiato y Los Pedroches) se habrá encontrado en la tesitura de conocer a alguien y que cuando esta persona descubre su lugar de origen, le espete alguna de estas frases tan comunes: “tú no tienes mucho acento [cordobés]”, “no se te nota o no parece [que seas de Córdoba]”, “hablas muy fino”, etcétera.

Pues bien, la respuesta es que no tenemos ni mucho ni poco acento cordobés, que no se nos nota o no parece que seamos de Córdoba y que hablamos muy fino según con quiénes nos comparen porque en realidad lo que ocurre es que hablamos con otro acento.

800px-Andalucía_ceceante_y_seseante.svgEn España, la inmensa mayoría de la población tiene la certeza errónea de que las provincias constituyen una única zona cultural en la que todas las comarcas que engloba tienen el mismo folklore, acento o gastronomía cuando en realidad las provincias vigentes fueron creadas hace tan sólo 181 años para ser exactos y de una forma un tanto arbitraria basándose en los antiguos reinos históricos pero modificando algunos de sus límites siguiendo el patrón racionalista aplicado en Francia.

En nuestro caso concreto, Córdoba, la Ciudad Califal, hace de línea divisoria entre dos mundos, entre dos zonas culturales totalmente diferentes que confluyen en la capital provincial. Ni la gente del Norte suele conocer el Sur ni viceversa y suele pasar que cuando coinciden en la Universidad jóvenes de ambas zonas, es cuando surge el choque y la sorpresa.

C.A. ANDALUCÍAEl acento, el léxico, las costumbres, los bailes y música típicos, la gastronomía y hasta el paisaje del Norte de Córdoba no tienen nada que ver con los del Sur, más parecidos a los de sus provincias colindantes Sevilla, Málaga o Granada mientras que nosotros bebemos las aguas de Extremadura y Castilla.

Entonces, quizás os preguntaréis cuál es el acento del Norte de Córdoba o cómo denominarlo y la respuesta es que teniendo en cuenta que el dialecto andaluz no existe, ya que no hay elementos unificadores en todas las comarcas que actualmente forman parte de la comunidad autónoma llamada Andalucía, y teniendo en cuenta también que los repobladores cristianos de nuestra zona fueron eminentemente extremeños y castellanos nuevos (toledanos y manchegos) a los que se sumaron las modernas oleadas de extremeños y castellanos nuevos en los siglos XIX y XX debido al auge de la minería además de la cercanía y mejores comunicaciones que posibilitaron una mayor predisposición a una natural relación con las tierras de la Baja Extremadura y Castilla la Nueva, con las que compartimos geográficamente la Meseta y parte de la Cuenca del Guadiana, la respuesta sería que hablamos una mezcla de extremeño, toledano, manchego y cordobés, ya que nos encontramos en una zona de transición que es lo que ha conformado nuestra particular idiosincrasia, aunque lo más correcto e inequívoco sería decir que hablamos castellano meridional, término preferido por la lingüística actual.

DIALECTOS Y ACENTOS DEL ESPAÑOLDIALECTOS DE TRANSICIÓN DEL CASTELLANO MERIDIONAL