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#ElNorteDelSur: la influencia norteña en Beturia

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#ElNorteDelSur: la influencia norteña en Beturia

Si hace unos días os hablábamos de las distintas unidades geográficas que conforman la región de Beturia, hoy vamos a centrarnos en su etnografía.

Aunque la región de Beturia se sitúe en la mitad sur de la Península Ibérica, siempre se ha caracterizado por una curiosa influencia norteña, debido al estrecho vínculo que en diferentes épocas de la historia ha tenido con el norte de España. A continuación, os explicamos los diferentes factores que han influido en esta especial conexión Norte-Sur:

Celtas: desde la Antigüedad, Beturia ha formado parte del área indoeuropea de la Península Ibérica, compartiendo cultura celta con todo el noroeste peninsular, al que estaba unida gracias al corredor de Tartessos, que más tarde se denominaría Vía de la Plata y que tomaría mayor renombre durante la época romana. Tanto célticos como túrdulos, que aparecen en el mapa bajo el nombre genérico de beturios, estuvieron dentro de la órbita celta.

Si quieres conocer la reminiscencia celta actual de Beturia, pincha aquí.

CELTAS E ÍBEROS

Repoblaciones: por todos y todas es sabido que las repoblaciones durante la conquista cristiana de la Península Ibérica influyeron notablemente en la cultura de los territorios conquistados y que éstas se produjeron de norte a sur. La mayoría de los repobladores de Beturia provenían de la Corona de León, y, por lo tanto, portaron su lengua asturleonesa y sus costumbres norteñas. Pero también la Orden de Calatrava, fundada por el Reino de Castilla y asentada en La Mancha, influyó notablemente en la parte más oriental de Beturia, mientras que las Órdenes de Alcántara y Santiago controlaron la parte occidental.

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Trashumancia: desde el siglo XIII comenzó a adquirir gran relevancia la práctica de la trashumancia gracias al Real Concejo de la Mesta. Pastores de lugares como Soria, Cuenca o Guadalajara, la llamada Serranía Celtibérica, se desplazaban durante los inviernos a través de vías pecuarias hasta los valles y penillanuras de Beturia para que su ganado pudiera pastar. Los habitantes de Sierra Morena los llamaron serranos, denominándose a sí mismos serreños para diferenciarse. Por supuesto, también dejaron su impronta en nuestra región.

CAÑADAS REALES

Colonos: Carlos III diseñó en el siglo XVIII un proyecto de repoblación de Sierra Morena para luchar contra el bandolerismo, pero esta vez no contaría con repobladores del norte de España, sino de más al norte todavía, de Centroeuropa. Colonos alemanes sobre todo, pero también flamencos, suizos, austriacos, franceses, italianos y hasta húngaros, fueron llegando para poblar la zona, a los que más tarde se sumarían también catalanes y valencianos. Ya en el siglo XIX, y atraídos por la riqueza minera de Sierra Morena, llegaron ingleses, franceses y alemanes. Todos ellos dejaron su arquitectura, costumbres o apellidos, y, por supuesto, también la genética.

NUEVAS POBLACIONES SIERRA MORENA

Minería: aunque la minería ha sido muy importante en nuestra región desde la época prerromana, pasando por las épocas romana e islámica, en el siglo XIX se produjo un nuevo auge minero en nuestras comarcas, provocado por la eclosión de la Revolución Industrial. Nuestra región absorbió numerosos inmigrantes de distintas zonas de España, especialmente de otras partes de Extremadura y de La Mancha.

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Comunicaciones: caminos ancestrales como la Vía de la Plata, el camino romano de Córdoba a Mérida (Iter Ab Corduba Emeritam), los caminos islámicos de Córdoba a Toledo (p.ej. Balat al-‘Arus durante la época califal), el Camino Mozárabe de Santiago o las Cañadas Reales facilitaron el contacto con las tierras del norte. Pero también las modernas líneas de ferrocarril originadas gracias al auge minero del siglo XIX.

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Orografía: el norte de la actual Comunidad Autónoma de Andalucía limita con las comunidades de Extremadura y Castilla-La Mancha y tradicionalmente ha estado mejor comunicado con ellas que con el resto de Andalucía, ya que la barrera natural de Sierra Morena siempre ha dificultado el contacto con la Baja Andalucía, por lo que Beturia ha recibido más influencias norteñas que sureñas.

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Mapas:

https://www.docsity.com/es/mapa-celtas-e-iberos-pueblos-prerromanos/3620423/

https://www.iventia.com/mapas-linguisticos-de-la-peninsula-iberica/

http://diccionariovirtualextremadura.blogspot.com/2019/01/la-trashumancia-en-extremadura-canadas.html

http://mineriaypaisaje.com/cartografia-1/

https://mrjaen.com/2016/05/22/8-apellidos-centroeuropeos/

http://semanariolacomarca.blogspot.com/2018/11/historias-de-trenes.html?m=0

http://maestrodesociales.blogspot.com/2013/09/2-bto-geo-tema-7-regiones.html

¿Todavía crees que somos cordobeses y andaluces?

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En esta ocasión, dedicaremos nuestro blog a desmontar el falso mito de la “uniformidad andaluza”, difundido por la Junta de Andalucía y su aparato mediático Canal Sur, mediante seis factores principales como son los geográficos, naturales, socioeconómicos, históricos, culturales y lingüísticos, referidos a Balutia.

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Comenzando por los factores geográficos, nos encontramos en la Submeseta Sur que forma parte de la Meseta, a diferencia de la mayor parte de Andalucía que queda conformada por la Depresión Bética o Valle del Guadalquivir (Baja Andalucía) o por los Sistemas Béticos o Cordilleras Béticas (Alta Andalucía). También formamos parte de la Cuenca Media del Guadiana, cuenca puramente extremeña y castellano-manchega; solamente el río Guadiato es afluente aún de la Cuenca del Guadalquivir. Mientras que Sierra Morena por el sur hace de frontera natural y cultural frente al resto de Andalucía, los Montes de Toledo por el norte nos marcan el límite. No somos la mal llamada Sierra Cordobesa, sino el Valle del Guadiato y Los Pedroches, valle el primero y penillanura el segundo, pero en ningún caso sierra y tenemos nombre propio. Figura-1Siguiendo por los factores naturales, nuestro paisaje más típico es la dehesa, como en Extremadura; es por ello que, como ya explicamos anteriormente, pertenecemos a la provincia biogeográfica llamada Luso-Extremadurense, pues compartimos la misma flora y fauna. En cuanto al clima, poseemos un clima mediterráneo continentalizado, en su piso bioclimático mesomediterráneo, que también nos aleja nuevamente de la mayor parte de Andalucía y nos acerca a la Meseta. Entre los recursos, cabe destacar los recursos mineros, famosos desde los tiempos de la Beturia, que nos distinguían del carácter agrícola de la Turdetania (Valle del Guadalquivir).

cma_FotoDehesa-600x398En cuanto a los factores socioeconómicos, nos basamos tradicionalmente en cuatro pilares: la agricultura, la agroforestería o agrosilvicultura, la ganadería trashumante y la minería. La trashumancia es muy común en otras zonas del interior o del norte peninsular. El único sustento de muchos de los pueblos era la minería que al desaparecer, por su baja rentabilidad en este sistema capitalista y al no dotar de alternativas a la población, produjo una alta tasa de desempleo con la consiguiente emigración, despoblación, envejecimiento demográfico y ruralización, de las más altas de toda la comunidad autónoma andaluza. Otros pueblos, han apostado por la industria agroalimentaria (COVAP) o por el turismo rural.

Denominaciones-origen-ibericoLos factores históricos también demuestran la evolución diferente que se produjo en esta zona. Esta zona llamada Beturia estaba poblada por túrdulos y célticos mientras que la Turdetania estaba poblada por turdetanos. Más tarde, fue denominada Soliente por los romanos por la importancia de la ciudad de Solia, que tenía entidad suficiente frente a Corduba. Durante la época musulmana, pertenecimos a la cora (provincia) de Fahs al-Ballut (en el mapa Al-Belalta), de mayoría bereber y no árabe como en la de Qurtuba o Kambania. También fuimos unas de las pocas zonas en las que los visigodos mantuvieron su feudo tras la conquista musulmana de la península, concretamente el Reino de Ardabasto. Tras la conquista cristiana, fuimos gobernados por las diferentes órdenes militares de la época y nuestra mezcolanza surgió a raíz de ser una zona de encrucijada entre los caminos de Córdoba, Mérida y Toledo y de los continuos cambios fronterizos entre los reinos de León, Toledo, Córdoba y Jaén.

Fahs al-Ballut 2Los históricos están muy relacionados con los culturales que nos acercan más a Extremadura y Castilla la Nueva, ya que los repobladores de nuestra zona durante la Edad Media eran eminentemente extremeños, manchegos y toledanos pero no serían de procedencia muy distinta los inmigrantes llegados durante la Edad Moderna debido al auge minero. Eso, sumado a que estamos limitando con esas regiones y que históricamente hemos tenido mejores vías de comunicación (carreteras, líneas de ferrocarril) con ellas que con el resto de Andalucía, han influido en que nuestro folklore (tradiciones, fiestas, gastronomía, música popular) y nuestro arte (arquitectura popular, artesanía) sea más parecido al extremeño o al castellano que al andaluz. Por ejemplo, nuestra música popular son las jotas, y no las sevillanas ni el vito cordobés, y las tarantas y mineras en las zonas mineras. Por otra parte, también dejaron su impronta la colonia de franceses o alemanes que dirigían las minas.

Jota BelmezPor último, pero no menos importante, los factores lingüísticos (rasgos dialectales) son quizás los que más evidencien nuestros lazos con Extremadura y Castilla. Se trata de una zona distinguidora (entre “s” y “c” o “z”), en la que no existe el seseo ni el ceceo, ambos gozando de plena vitalidad en la mayor parte de Andalucía. También nos caracterizamos por el uso de la “s” apical, la llamada “s” castellana, que nos aleja de las eses andaluzas, ya sea la sevillana o la cordobesa. Utilizamos el pronombre “vosotros” en lugar de “ustedes” que es lo normal en Andalucía Occidental. Alternamos indistintamente tres sufijos para formar los diminutivos: el -ino extremeño, el -ito castellano y el -illo bajoandaluz. Pero lo que más llama la atención a la gente que no es de allí, es sin duda la entonación “cantarina” y a veces algo “desganada” que compartimos nuevamente con los extremeños. Nuestro léxico no se queda atrás y palabras como “pitera”, “changar”, “doblao”, “engrillotar” o la recurrente interjección “ave” o “chacho/acho”, demuestran al visitante que ya hemos dejado atrás Córdoba y Andalucía.

C.A. ANDALUCÍAEspero que les haya gustado este viaje por Balutia. Es sólo una síntesis de lo mucho que les queda por descubrir poco a poco en este blog, que irán saboreando si me acompañan fielmente. Gracias por seguir ahí.