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Nacionalidades Históricas versus Naciones Culturales

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Nacionalidades Históricas versus Naciones Culturales

La organización territorial de la Península Ibérica ha suscitado desde siempre un gran debate entre los intelectuales a lo largo de la historia. Esta controversia ha llegado hasta nuestros días adaptándose a las nuevas formas de comunicación como son las redes sociales, los blogs o los canales de YouTube. Puede deberse en gran medida a la diversidad de pueblos que han pasado por nuestro territorio y a las diferentes regionalizaciones que impusieron, que han quedado en el imaginario colectivo. Pero también a la distinta herencia cultural que dejaron en cada zona y al decrecimiento de algunos lugares en pos de otros que han centralizado todo con los años. Por ejemplo, Cartagena (de herencia más cartaginesa y romana) frente a Murcia (de herencia más islámica).

En los principales debates en torno a la reorganización territorial de España, y dejando de lado a los conservadores contrarios a cualquier reforma, casi siempre despuntan dos corrientes que suelen chocar: la historicista y la antropológica. La primera defiende las regiones históricas y la segunda está más a favor de las regiones culturales. No obstante, en algunas partes ambos factores coinciden. Por si no fuera poco con esta dicotomía, la cosa se complica más aun cuando se confunden términos clásicos como corona y reino o cuando quieren encajar las regiones, ya sean históricas o culturales, sobre las provincias actuales, cuyos límites son meramente administrativos.

Comenzando por el primer movimiento, el historicista, muchos quieren volver al mapa preautonómico de las regiones históricas, llamadas a veces nacionalidades históricas. Sin embargo, como ya estaba basado en las provincias, ya se habían modificado los límites originales de las regiones históricas también. Otros, en cambio, prefieren volver a los límites de los antiguos reinos anteriores a 1833, año en que se crearon las provincias, basadas en los principios racionalistas de la Época Moderna.

Nacionalidades Históricas (entidades históricas peninsulares e insulares que componían la Monarquía Hispánica)

Reino de Castilla, Reino de Aragón, Reino de León, Reino de Navarra (Principado de Viana), Reino de Granada, Reino de Toledo, Reino de Valencia, Reino de Galicia, Reino de Mallorca, Reino de Menorca, Reino de Sevilla, Reino de Córdoba, Reino de Murcia, Reino de Jaén, Reino de Algarve, Reino de Portugal, Reino de Algeciras, Reino de Gibraltar, Reino de las Islas Canarias, Principado de Asturias, Principado de Cataluña (Principado de Gerona, Ducado de Montblanc, Condado de Barcelona, Condado del Rosellón, Condado de la Cerdaña, Condado de Cervera y Señorío de Balaguer), Principado de Andorra*, Señorío de Vizcaya, Señorío de Molina, Valle de Arán*

*Principado de Andorra: nunca ha formado parte de la Monarquía Hispánica directamente aunque uno de sus dos copríncipes es el Obispo de Urgell desde 1278

*Valle de Arán: aunque no aparezca entre los títulos heredados por la Monarquía Hispánica, desde 1313 tiene instituciones propias diferentes a las de Cataluña

Pero además, el relato de la (re)conquista lo basa todo en el eje Norte-Sur anulando con ello la entidad de algunas regiones meridionales, como si carecieran de historia propia antes de la conquista cristiana durante el Medievo.

Tipo de asimilación de los Reinos Musulmanes

  1. Nombre colonial: Extremadura Leonesa y Extremadura Castellana (Reino de Badajoz), Castilla La Nueva (Reino de Toledo)
  2. Desaparición: Reino de Zaragoza dentro del Reino de Aragón, Reino de Nájera dentro del Reino de Castilla
  3. Mantenimiento de la misma denominación: Reino de Valencia, Reino de Murcia
  4. Nueva denominación genérica: Reino de Sevilla, Reino de Jaén, Reino de Córdoba, Reino de Granada, Reino de Algeciras-Ronda, Reino de Gibraltar y Reino de Niebla dentro de Andalucía

Por otro lado, el segundo movimiento, fundamentado en la antropología, defiende que las entidades deben ser regiones culturales o etnográficas, ya que los límites históricos son más resultado de las élites gobernantes y de las guerras que de sus pueblos. Por eso se produce normalmente una distorsión entre los límites históricos y los culturales. La biogeografía, sin embargo, sí influye notablemente en la cultura de un pueblo y, a veces, incluso hasta en algunos límites históricos aunque no en todos. Otros rasgos que definen las regiones etnográficas son sus costumbres, tradiciones, fiestas, trajes típicos, bailes e instrumentos tradicionales, arquitectura popular o variedad lingüística propia, ya sea considerada lengua o dialecto. Buen ejemplo de ello sería La Mancha y Levante o Sureste.

Síntesis extraída del «Manual de Folklore» de Luis de Hoyos Sainz y Nieves de Hoyos Sancho

Regiones antropológicas (regiones esenciales)

Regiones focales

Cantábrica (céltica, alpina o centroeuropea): con comarcas focales como Asturias de Santillana, Eo-Navia y Lugo, donde se dan la máxima exaltación de los rasgos

  • Extremeña (incluido el oeste de Toledo y Ciudad Real y el noroeste de Córdoba)

Levantina (mediterránea, ibérica, norteafricana, berberisca)

  • Aragonesa (sin Pirineos)

Vasca (Paleolítico Superior, mayor antigüedad)

Fuera de las regiones focales

Andalucía Occidental o Bética (Mediterráneo Oriental y Asia Menor): litoral de Huelva a Málaga

  • Cádiz (prefenicios)

Castilla la Vieja (hombres de Cromañón, germánicos, nórdicos, visigodos)

Contraste con las vecinas o complejidad de razas

Galicia

  • Galicia Litoral Atlántica y Orense (rompen la unidad con la Cantábrica)

Cataluña (propio valor geoclimático, multitud de estirpes raciales)

Andalucía Oriental, Penibética o Granadina (heterogeneidad antropológica, acogedora de todos los pueblos por la conquista cristiana)

La Mancha (raza neolítica)

Regiones de transición

Murcia (asimilados a los tipos valencianos o almeriense-granadinos)

La Rioja (raza del Ebro de época neolítica, disociada de Aragón, la Baja Navarra y Burgos y Soria)

Menos destacadas, admitidas por algunos autores, por su actividad económica o por su exaltación literaria o artística

La Montaña (no puede separarse de la región Cantábrica)

La Alcarria (no hay razón para desglosarla de la zona Serrana o Castellana)

El Bierzo

La Maragatería

Valle del Pas y Valle de Mena

Las Encartaciones

Ribagorza

Zonas (conjunción de raza y pueblo, unidad de lo antropológico con lo etnográfico)

Pirenaica (característica cultura protoibérica desde la Prehistoria, población vasca fue reduciéndose hasta la zona actual y la catalana es producto del mestizaje): desde el Ampurdán hasta Navarra y Guipúzcoa e incluso por algunos caracteres hasta Cantabria

Oeste (biogeografía, minería, ganadería): desde León hasta Extremadura y hasta el litoral de Huelva, entre el Guadiana y el Guadalquivir (que se correspondería con nuestra región de Beturia)

Serrana Central o Carpetana (prolongación de los elementos del Oeste, pastoreo): desde las Sierras de Gata, Francia y Gredos hasta Soria

Regiones seroantropológicas

Las que más se separan de la media española

Vasca y cántabro-asturiana (raciología atlanto-europea, predominio de 0, mínima representación de A y casi falta de B)

Bética (antípodas del norte pero también separada de casi todas las regiones)

Cifras y relaciones determinativas para valorizar carácter hemático

Aragón (raza del Ebro, corriente hemática desde desembocadura en Cataluña hasta nacimiento del río en Cantabria): gran diferencia entre la zona de los Pirineos o los Montes Universales con el Valle del Ebro

León (diferenciación por el porcentaje del grupo mixto AB, incluido Valladolid)

Más parecidas al promedio nacional debido a su historia

Extremadura

Castilla la Vieja

Andalucía Oriental o Granadina

Heterogeneidad racial

Galicia: continuidad con Norte de Portugal

Cataluña: no tanta continuidad con el Levante mediterráneo

Levante (corriente descendiente del grupo 0 como región vasco-cantábrica y aragonesa, no presenta analogía hemática con el litoral andaluz): Comunidad Valenciana y Murcia

La Mancha: más relacionada con Aragón que con Levante y más con Levante que con el Oeste, fácilmente distinguible de Extremadura

  • Madrid: aunque a veces se considera manchega, hemáticamente y anatómicamente es el resultado de la síntesis de las regiones del Norte y el Oeste y muy poco del Este y del Sur

IDEAL

Contrastes y dualidades: Regiones matrices

Convergencia o unidad de origen

Región Cantábrica

  • Extremadura

Región Valenciana

  • Aragón (sin Pirineos)

Divergencia de hombres y mujeres

Reino de Granada, Murcia y Albacete

  • Almería: homogeneidad racial

Contrastes

Zona Serrana Central o Carpetana

Indiferentes

Bética

Cataluña

Cuencas medias del Duero y del Tajo

Dualidad

La Mancha: tipos Quijote respiratoriocerebral y Sancho Panza musculardigestivo

Bética

  • Córdoba: tipo de formas, modos y gestos romanos y tipo cenceño y movible arabizado

Galicia costera

León montañoso

Sin dimorfismo masculino

Región Leonesa (sin montañas)

Castilla

Cantabria

Extremadura: como recoge la tradición literaria, el mendigo parece señor y el aldeano, hidalgo

Contrastes regionales

Cantabria con Castilla y con León

País Vasco y Navarra con Aragón

Valencia con La Mancha y con Murcia

Tarragona con sus aledaños

Almería con sus aledaños

Valladolid con sus aledaños, de forma más atenuada

Bética con Granadina

Color de ojos, cabello y piel

Aragón con Cataluña

La Mancha con Valencia

Tipos raciales análogos (incluidos grupos sanguíneos)

Extremeños de Extremadura y Portugal

Miñotos de Galicia y Portugal

Ribereños del Guadiana terminal y del Duero medio

FOLKLORELUISHOYOS

Pero con el paso del tiempo, la identificación en algunos casos se va perdiendo, bien porque hay algunos nombres históricos que coinciden para capital, provincia y región (Reino de Valencia, Reino de Murcia, Reino de León, Reino de Granada) o bien porque hay zonas culturales que han quedado partidas entre diferentes provincias o autonomías y ya no se reconocen entre sí y toman a la otra mitad como la otredad (Sierra del Segura). Además, también hay ciertas zonas híbridas o de transición (El Bierzo, Ribagorza, La Rioja, Los Pedroches…) difíciles a veces de adscribir a una o a otra región, ya que presentan influencias variadas y que incluso podrían conformar una nueva región propia como resultado de la síntesis de esta mezcolanza. Tampoco hay que olvidar que, antes de los reinos configurados hasta 1833, y en los que se basaron grosso modo las regiones y posteriores autonomías, también habían existido otras divisiones administrativas unidas por un sustrato que todavía permanece diluido en el tiempo y en el mapa.

Además, mención aparte deben tener los pueblos errantes que viven en España desde hace siglos y que algunos no se adscriben especialmente a ningún territorio en concreto, sino que tienden a la dispersión, dentro y hasta fuera de nuestras fronteras. Por eso yo propondría una nueva figura jurídica llamada “comunidad autónoma no territorial” para dotar de autogobierno a estas minorías, y que se sintieran representadas en igualdad de condiciones con el resto de comunidades autónomas (territoriales) a pesar de carecer de territorio propio. No incluimos en este caso a otros pueblos nómadas como pasiegos, maragatos, agotes o vaqueiros de alzada, entre otros muchos, ya que normalmente se asocian a territorios en concreto, aunque si no se sintieran representados o identificados dentro de sus territorios también podrían optar a esta especie de Consejo del Pueblo.

Posibles Comunidades Autónomas No Territoriales

Comunidad Autónoma No Territorial de Al-Ándalus (moriscos)

Comunidad Autónoma No Territorial de Sefarad (sefardíes)

Comunidad Autónoma No Territorial de Sersé (gitanos y mercheros)

Pero quizás algunos os preguntaréis por qué tanta gente sigue debatiendo sobre este tema en la actualidad. Y la respuesta la tienen el sentimiento, la identidad, la aculturación o el centralismo. Si antes había un centralismo madrileño en toda España, ahora hay 17 nuevos centralismos, es decir, ciudades que gobiernan a otras ciudades y comarcas desde su perspectiva, normalmente invirtiendo más allí en detrimento del resto e imponiendo su cultura a toda su comunidad autónoma, invisibilizando otras identidades culturales que se van perdiendo con el tiempo y creando un falso sentimiento de pertenencia a esa cultura ajena. La marginación socioeconómica y la pérdida de identidad son el caldo de cultivo para que muchos sigamos alertando sobre la importancia de mantener vivo el debate sobre la reordenación territorial de nuestro Estado. Para nosotros, lo ideal sería conjugar los aspectos históricos con los culturales.

Algunos sectores de la población critican el autogobierno de cada región histórica o cultural o de cada pueblo acusando de cantonalistas o taifas pero lo que está claro es que si estos debates continúan vigentes es porque España es muy diversa y compleja y porque todavía no se ha solucionado el encaje territorial después de siglos. De hecho, no sería de extrañar que el cantonalismo moderno o los medievales reinos de taifas fueran sólo una evolución en las formas de los numerosos pueblos prerromanos que habitaban la Península Ibérica desde la Antigüedad. Por eso desde aquí decimos sí a la igualdad en derechos y deberes de todos los españoles pero no a la uniformidad.

Espana20

Mapa de la Península Ibérica e Islas Baleares con todas sus lenguas y dialectos

 

Configuración territorial de Balutia tras la conquista cristiana (S. XIII)

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Configuración territorial de Balutia tras la conquista cristiana (S. XIII)

Aunque antiguamente estas tierras se incluyeran bajo una misma demarcación (Beturia Túrdula, Soliense Romana, Reino Visigodo de Ardabasto o Fahs al-Ballut Andalusí), tras la conquista cristiana, la repoblación y la posterior señorialización que tuvieron lugar en España, estas tierras quedaron divididas administrativamente hasta el día de hoy. La siguiente es una síntesis de la configuración territorial de Balutia tras la conquista castellana por Fernando III el Santo en el siglo XIII:

1.-Creación del Señorío de Santa Eufemia (1293) y de las Siete Villas de Los Pedroches (1492), dependiente de la jurisdicción de Córdoba, excepto de 1660- 1747 que perteneció al Marquesado de El Carpio; las dos dentro del Reino de Córdoba.

2.-Creación del Condado de Belalcázar (1445), dependiente del Obispado de Córdoba y en lo civil y administrativo del partido de La Serena, que unido al Vizcondado de La Puebla de Alcocer, dependiente del Arzobispado de Toledo y en lo civil y administrativo al concejo de Toledo, que a partir de 1594 formaron la Tierra de Belalcázar, dentro de la provincia de Trujillo que se convertiría más tarde en la provincia de Extremadura, hasta 1833 que con la supresión de los reinos históricos, el Condado de Belalcázar pasa a formar parte de la provincia actual de Córdoba y el Vizcondado de La Puebla de Alcocer a la provincia actual de Badajoz.

3.-También dependientes de Toledo, estaban el Estado de Capilla y el Condado de Siruela que en 1594 pasaron a pertenecer también a la provincia de Trujillo, en la región de Extremadura y en 1833 a la actual provincia de Badajoz.

4.-Por otra parte, Llerena fue la capital de la extensa provincia de León de la Orden de Santiago, creada en 1255, dentro de la región de Extremadura aunque Azuaga y Reina, junto a Guadalcanal, que en 1833 pasó a la provincia de Sevilla, dependían del Arzobispado de Sevilla.

5.-En el siglo XIII, se configuró el partido de La Serena en torno al Priorato de Magacela, el Priorato de Zalamea y las Comunidades de Benquerencia y de Lares que formaron la Real Dehesa de La Serena, incorporándose a la corona de Castilla en 1734.

6.-Además se hicieron otros dos cambios más en este territorio; Belmez, y sus entonces aldeas de Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible, que eran un exclave del Reino de Jaén en el Reino de Córdoba, pasaron en 1833 a formar parte de la actual provincia de Córdoba mientras que Chillón, y su entonces aldea de Guadalmez, formaron parte del Reino de Córdoba hasta que en 1833 pasaron a formar parte de la actual provincia de Ciudad Real.

Señorialización España