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Columna literaria: “En el doblao”

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Columna literaria: “En el doblao”

La confusión de conceptos impera en nuestros días. La desvirtuación terminológica gobierna la sociedad. Ya muchos no sabemos ni lo que decimos o, mejor dicho, ni lo que queremos decir. Uno de los términos que se confunden es el de cultura. La mayoría entiende cultura como sinónimo de industria cultural. Relegan la verdadera cultura, inmaterial, a mero folklore. La desprestigian con el apelativo de “popular” que contraponen a élite. Cuando en realidad la cultura elitista es artificiosa per se y la cultura popular es intrínseca a la naturaleza humana. La cultura de una comunidad  es todo aquello que la hace existir y la diferencia de otras. La lengua o dialecto, la música y el baile, la gastronomía, las fiestas, tradiciones y costumbres, la vestimenta y la arquitectura. En España, tenemos una manía imperiosa de obviar los rasgos culturales; de asimilar las regiones culturales con los entes político-administrativos. Estos entes artificiales serían las élites y las zonas culturales, el pueblo. Pero la aculturación desde las élites absorbe al pueblo, olvidando su cultura matriz. La uniformidad autonómica gana adeptos a los que no les interesa nada más que controlar al rebaño. Da igual que sean churras o merinas. Lo importante es que estén bien aleccionadas desde pequeñas. Ovejas que llevo viendo desde que tengo uso de razón. Y no puntualmente de excursión a una granja escuela con el colegio. Provengo de un valle muy verde y ondulado que visualmente podría confundirse con alguno del norte peninsular. Pero solamente nos conformamos con ser el “doblao” de Andalucía. Es una dehesa infinita donde las encinas, y no los olivos, son la arboleda reinante. También hay cerdos pero ésos los hay por todo el país. Por allí no pasa el AVE aunque solamos usar esa muletilla al acabar las frases. Nuestra habla cantarina y desganada es idéntica a la de Extremadura pero según la Junta, todos hablamos andaluz y no se hable más, nunca mejor dicho. Quizás lo que falle sea que no tenemos otra lengua distinta al castellano y por eso sea más difícil reivindicar nuestras raíces. En esa tierra de la que hablo, se baila la jota; perdón, se bailaba, porque ya la sevillana se ha hecho emperatriz del baile y todos tan contentos con la sevillanización. Yo crecí escuchando palabras tan sonantes como “changar”, “engrillotar”, “chinato”, “chispenear” o “pitera”. Palabras que están en el acervo cultural de mi tierra y que no puedo utilizar bajando Sierra Morena porque simplemente no las entienden o se burlan. En mi tierra, no se sesea ni se cecea y se usa la “s” castellana, que no cordobesa ni sevillana. Pero no puedo expresar mi orgullo cultural plenamente y sin complejos porque en el DNI pone que nací en la provincia de Córdoba y en la comunidad autónoma de Andalucía. El capricho racionalista de un afrancesado llamado Javier de Burgos me lo impide. El Estado de las Autonomías construido sobre la artificialidad lo ampara. El sistema educativo perpetúa la supuesta cultura uniforme autonómica que nos ha tocado. La televisión pública ayuda a que nos sintamos andaluces sin darnos cuenta de nuestra particular idiosincrasia. Y sin espíritu crítico, por supuesto que pronto seremos los más andaluces de la región. Sustituiremos el “chacho” por el “illo”, el “ave” por el “ea”, dejaremos de comer “repápalos” y de decir chiquinino al minino.

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Paisaje del Valle del Guadiato, concretamente Belmez

 

FUENTE TEXTO E IMAGEN: FRAN GALLARDO

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Diasistema asturleonés

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Diasistema asturleonés

En esta ocasión, vamos a hablaros de lingüística, concretamente de dialectología, centrándonos en el diasistema asturleonés, pero comencemos por el principio.

Aunque la RAE todavía no recoja el término “diasistema”, quizás por ser un tecnicismo de la lingüística, podemos definirlo como “un conjunto más o menos complejo de dialectos, niveles y estilos de lenguaje”, según E. Coseriu en su obra “Lecciones de lingüística general”. Un diasistema no constituye un sistema lingüístico, sino varios sistemas relacionados entre sí que no forman una lengua unitaria, sino variable y en constante evolución. Por eso, un diasistema no es sinónimo de un idioma estándar, ya que éstos son formas artificiales creadas para unificar los rasgos orales y escritos para su enseñanza oficial.

Hay cinco tipos de parámetros para clasificar los dialectos:

  1. Diatópico o geolecto: según la ubicación geográfica
  2. Diafásico o contextual: según el contexto
  3. Diastrático o sociolecto: según el estrato social
  4. Diasexual: según el sexo
  5. Diageneracional: según la edad o la generación

Dicho esto, se puede decir que en la Península Ibérica existen 7 diasistemas principales:

  1. Diasistema gallego-portugués
  2. Diasistema astur-leonés
  3. Diasistema castellano
  4. Diasistema vasco
  5. Diasistema aragonés
  6. Diasistema catalán
  7. Diasistema occitano

Evolución lingüísticaEn Balutia, en la antigua Beturia, en el antiguo Fahs al-Ballut, formamos parte del diasistema lingüístico asturleonés. No hablamos andaluz, ya que ni siquiera existe porque las variedades dialectales de la actual comunidad autónoma de Andalucía no poseen ni un solo rasgo en común para que pueda ser considerado un dialecto diferenciado de otros pero lejos de desmitificar nuevamente la existencia del dialecto andaluz, que ya lo hicimos en otras entradas como https://regionbalutia.wordpress.com/2014/11/14/hablamos-castellano-meridional/, nos centraremos en nuestra base dialectal cuyo origen está en el tronco asturleonés a través del extremeño.

El diasistema asturleonés se compone de tres variedades principales muy parecidas entre sí, formando un continuum dialectal, que son el asturiano o bable, el leonés y el mirandés. Sin embargo, hay otras variedades que causan debate entre si considerarlas lenguas propias separadas del asturleonés, variedades del asturleonés de transición o variedades de otro diasistema con el que limitan; éstas son el eonaviego o gallegoasturiano, el cántabro o montañés, el extremeño o altoextremeño, la fala o jalimés y el barranqueño.

Asturleonés

Lenguas del tronco asturleonés: asturiano o bable, leonés, mirandés, cántabro o montañés y extremeño o altoextremeño

La antigua Beturia se enmarca dentro del diasistema lingüístico asturleonés, dentro del dialecto extremeño y se distinguen dos variedades habladas en nuestra región; el bajoextremeño en la Sierra de Aracena (la mal llamada Sierra de Huelva actualmente) y el Andévalo y el extremeño oriental en el Valle del Guadiato y Los Pedroches (la mal llamada Sierra de Córdoba en los últimos tiempos), mientras que la Sierra de Constantina (la mal llamada Sierra Norte de Sevilla actualmente) es la que delimita estas dos áreas dialectales, donde el influjo extremeño es menor y prácticamente se restringe al municipio de Guadalcanal.

Diasistema asturleonés

Diasistema lingüístico asturleonés con todas sus lenguas y dialectos. Nótese que faltan algunas zonas de gran influencia extremeña como son el Valle de Alcudia o las Tierras de Talavera

Dentro de toda esta complejidad de lenguas y dialectos, hay que aclarar que no estamos diciendo que en Balutia se hable una lengua propia, sino que estamos defendiendo que hablamos extremeño oriental, un dialecto que nos une culturalmente con las comarcas del sureste de Extremadura y nos aleja del seseo y el ceceo tan propios y característicos de la Baja Andalucía y de algunas partes de la Alta Andalucía.

Fuentes:

E. Coseriu: ‘Lecciones de lingüística general,’ Madrid, Gredos, 1981, p. 306

Rodríguez Iglesias, Í. (2013): “Generalización diastrática y restricción diafásica en variación diatópica”, en A. Cabedo Nebot et al. (eds.), Estudios de lingüística: investigación, propuestas y aplicaciones, Valencia: Universitat de València. ISBN: 84-695-7663-1

Xavier Frías Conde, profesor de Dialectología sincrónica y geografía lingüística del español: ttp://uned.academia.edu/xavierfrias

Organización PROEL (Promotora Española de Lingüística): http://www.proel.org/index.php?pagina=presentacion

Hablamos castellano meridional

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Muchas veces, el lugareño del Norte de Córdoba (Valle del Guadiato y Los Pedroches) se habrá encontrado en la tesitura de conocer a alguien y que cuando esta persona descubre su lugar de origen, le espete alguna de estas frases tan comunes: “tú no tienes mucho acento [cordobés]”, “no se te nota o no parece [que seas de Córdoba]”, “hablas muy fino”, etcétera.

Pues bien, la respuesta es que no tenemos ni mucho ni poco acento cordobés, que no se nos nota o no parece que seamos de Córdoba y que hablamos muy fino según con quiénes nos comparen porque en realidad lo que ocurre es que hablamos con otro acento.

800px-Andalucía_ceceante_y_seseante.svgEn España, la inmensa mayoría de la población tiene la certeza errónea de que las provincias constituyen una única zona cultural en la que todas las comarcas que engloba tienen el mismo folklore, acento o gastronomía cuando en realidad las provincias vigentes fueron creadas hace tan sólo 181 años para ser exactos y de una forma un tanto arbitraria basándose en los antiguos reinos históricos pero modificando algunos de sus límites siguiendo el patrón racionalista aplicado en Francia.

En nuestro caso concreto, Córdoba, la Ciudad Califal, hace de línea divisoria entre dos mundos, entre dos zonas culturales totalmente diferentes que confluyen en la capital provincial. Ni la gente del Norte suele conocer el Sur ni viceversa y suele pasar que cuando coinciden en la Universidad jóvenes de ambas zonas, es cuando surge el choque y la sorpresa.

C.A. ANDALUCÍAEl acento, el léxico, las costumbres, los bailes y música típicos, la gastronomía y hasta el paisaje del Norte de Córdoba no tienen nada que ver con los del Sur, más parecidos a los de sus provincias colindantes Sevilla, Málaga o Granada mientras que nosotros bebemos las aguas de Extremadura y Castilla.

Entonces, quizás os preguntaréis cuál es el acento del Norte de Córdoba o cómo denominarlo y la respuesta es que teniendo en cuenta que el dialecto andaluz no existe, ya que no hay elementos unificadores en todas las comarcas que actualmente forman parte de la comunidad autónoma llamada Andalucía, y teniendo en cuenta también que los repobladores cristianos de nuestra zona fueron eminentemente extremeños y castellanos nuevos (toledanos y manchegos) a los que se sumaron las modernas oleadas de extremeños y castellanos nuevos en los siglos XIX y XX debido al auge de la minería además de la cercanía y mejores comunicaciones que posibilitaron una mayor predisposición a una natural relación con las tierras de la Baja Extremadura y Castilla la Nueva, con las que compartimos geográficamente la Meseta y parte de la Cuenca del Guadiana, la respuesta sería que hablamos una mezcla de extremeño, toledano, manchego y cordobés, ya que nos encontramos en una zona de transición que es lo que ha conformado nuestra particular idiosincrasia, aunque lo más correcto e inequívoco sería decir que hablamos castellano meridional, término preferido por la lingüística actual.

DIALECTOS Y ACENTOS DEL ESPAÑOLDIALECTOS DE TRANSICIÓN DEL CASTELLANO MERIDIONAL