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El Estado Federal Mancomunado

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El Estado Federal Mancomunado

Me gustaría proponer una idea original e innovadora que hasta ahora no he leído en ningún otro sitio y es la supresión y disolución de las Comunidades Autónomas y de las Diputaciones Provinciales pero no para crear después de ello un Estado unitario centralizado, sino para crear un ESTADO FEDERAL MANCOMUNADO de abajo arriba pues las casas no se pueden comenzar por el tejado, sino por los pilares, y os explico por partes:

  • Las PROVINCIAS fueron creadas mediante una simple circular en noviembre de 1833 por el secretario de Estado de Fomento bajo la Regencia de María Cristina de Borbón, Javier de Burgos, que creó un Estado centralizado, dividido en 49 provincias (acabarían siendo 50 al dividir posteriormente Canarias en 2) y 15 regiones. Las provincias recibieron el nombre de sus capitales (excepto cuatro de ellas, que conservaron sus antiguas denominaciones: Navarra, con capital en Pamplona, Álava con Vitoria, Guipúzcoa con San Sebastián y Vizcaya con Bilbao). El proyecto de Javier de Burgos fue prácticamente el mismo que el proyecto de 1822, pero sin las provincias de Cartagena, Calatayud, El Bierzo y Játiva; además, otras provincias cambiaron de nombre al cambiar de capital. Además del proyecto de 1822, el modelo a seguir para Javier de Burgos fueron los departamentos franceses y si muchas de las decisiones de límites y adscripciones a provincias fueron arbitrarias y algunas se cambiaron en años posteriores, otras no.
  • Las COMUNIDADES AUTÓNOMAS fueron creadas tres años después del referéndum de la Constitución de 1978, el 31 de julio de 1981, por dos partidos políticos, UCD y PSOE, que aprueban los pactos autonómicos por los cuales España se vertebra en 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas (estas últimas lo serán oficialmente en 1995). Cada autonomía se divide en varias provincias (excepto las uniprovinciales) que son las mismas, salvo modificaciones menores, que las de la división de Javier de Burgos.
  • Por lo tanto, actualmente contamos en España con las provincias de tan sólo 181 años de antigüedad y con las comunidades autónomas de tan sólo 33 años de juventud y ahora os voy a señalar algunos MOTIVOS por los que me gustaría que en España se eliminaran las comunidades autónomas y las provincias actuales:
  1. Porque tanto comunidades autónomas como diputaciones provinciales son grandes focos donde se concentra mucho poder y por consiguiente, mucha corrupción.
  2. Porque gracias a las comunidades autónomas y a las provincias, se han creado nuevos centralismos y ahora todas las comarcas tenemos que depender de tres capitales, de la capital provincial, de la capital autonómica y de la capital estatal. Gracias a ellas, sufrimos no sólo un centralismo desde Madrid, sino 17 nuevos centralismos autonómicos y 50 nuevos centralismos provinciales.
  3. Porque las provincias fueron impuestas por un ministro y no por el pueblo y se basaron en los principios centralistas del Nuevo Régimen y por tanto se utilizó un criterio racional sin contar con la idiosincrasia propia de los pueblos y de sus comarcas vecinas con las que tenían un vínculo mayor que con las que fueron agrupadas, en el mayor de los casos.
  4. Porque las comunidades autónomas fueron impuestas por dos partidos políticos, anteriormente mencionados, sin contar con el sentir de los pueblos, que en muchos casos se sienten agraviados frente a sus capitales provinciales o capitales autonómicas, creándose en algunos casos autonomías que son engendros artificiales sin ningún sentido.
  5. Porque ha pasado el tiempo y la situación de las distintas zonas de España ha cambiado y también sus necesidades y su importancia demográfica o económica y es por eso que también algunas grandes ciudades españoles deberían ocupar un puesto importante en la nueva organización del país, ya que ahora mismo no son capitales autónomicas ni capitales provinciales ni siquiera como es el caso de Jerez de la Frontera, Talavera de la Reina, Vigo o Gijón, por citar algunas solamente.
  6. Y el motivo más importante es porque sólo debemos ser los pueblos los que decidamos como queremos organizarnos territorialmente y qué modelo de Estado queremos, con qué comarcas queremos caminar juntos para sentirnos propios y no extraños en algunas provincias o comunidades autónomas, como pasa ahora en muchos casos, pues a la vista está que crecen los regionalismos y provincionalismos que piden mayor autonomía para sus territorios como por ejemplo La Mancha, León (antigua región), Granada (antigua región), El Bierzo, Valle de Arán, Cartagena o Campo de Gibraltar por citar algunos de los movimientos más relevantes o con más tradición e historia.
  • Por último, éstos son los PASOS que yo llevaría a cabo para construir la nueva organización territorial de España:
  1. Referéndum modelo de Estado (Federación, Confederación, Estado unitario/centralizado, Estado de las Autonomías).
  2. Supresión de las comunidades autónomas y provincias/diputaciones provinciales.
  3. Referéndum para que todos los habitantes de todos los municipios de España pudieran decidir crear mancomunidades con las comarcas vecinas más afines, ya sea por vínculos históricos, culturales, lingüísticos, sociales, económicos, geográficos o de cualquier otro tipo.
  4. Esas Mancomunidades de comarcas, a efectos, se conformarían como la nueva entidad subnacional de España habiéndose creado el Estado desde abajo (municipios) y con la voz y voto del pueblo y no de un ministro borbónico (Javier de Burgos) ni de dos partidos de la transición (UCD, PSOE) evitando nuevos centralismos en capitales que gobiernen desde una sola ciudad territorios tan grandes como Castilla y León o Andalucía, impidiendo así también la gran corrupción.
  5. El Senado sería reconvertido en una especie de Cámara Regional, que serviría como plataforma de encuentro para todas las Mancomunidades de comarcas del nuevo Estado Federal.
  6. España quedaría conformada como una Federación (me gustaría también la unión con Portugal pero eso tendría que esperar un poco más) y en lugar de un Estado de las Autonomías, nacería el Estado Mancomunado, en el que estarían unidos los pueblos afines fomentándose un alto grado de cooperación entre ellos. Tampoco se negaría un nivel más alto si algunas mancomunidades de comarcas se quisieran agrupar en Estados pero correríamos el peligro de nuevo de darle vía verde a nuevos centralismos en mi opinión.

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Hablamos castellano meridional

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Muchas veces, el lugareño del Norte de Córdoba (Valle del Guadiato y Los Pedroches) se habrá encontrado en la tesitura de conocer a alguien y que cuando esta persona descubre su lugar de origen, le espete alguna de estas frases tan comunes: “tú no tienes mucho acento [cordobés]”, “no se te nota o no parece [que seas de Córdoba]”, “hablas muy fino”, etcétera.

Pues bien, la respuesta es que no tenemos ni mucho ni poco acento cordobés, que no se nos nota o no parece que seamos de Córdoba y que hablamos muy fino según con quiénes nos comparen porque en realidad lo que ocurre es que hablamos con otro acento.

800px-Andalucía_ceceante_y_seseante.svgEn España, la inmensa mayoría de la población tiene la certeza errónea de que las provincias constituyen una única zona cultural en la que todas las comarcas que engloba tienen el mismo folklore, acento o gastronomía cuando en realidad las provincias vigentes fueron creadas hace tan sólo 181 años para ser exactos y de una forma un tanto arbitraria basándose en los antiguos reinos históricos pero modificando algunos de sus límites siguiendo el patrón racionalista aplicado en Francia.

En nuestro caso concreto, Córdoba, la Ciudad Califal, hace de línea divisoria entre dos mundos, entre dos zonas culturales totalmente diferentes que confluyen en la capital provincial. Ni la gente del Norte suele conocer el Sur ni viceversa y suele pasar que cuando coinciden en la Universidad jóvenes de ambas zonas, es cuando surge el choque y la sorpresa.

C.A. ANDALUCÍAEl acento, el léxico, las costumbres, los bailes y música típicos, la gastronomía y hasta el paisaje del Norte de Córdoba no tienen nada que ver con los del Sur, más parecidos a los de sus provincias colindantes Sevilla, Málaga o Granada mientras que nosotros bebemos las aguas de Extremadura y Castilla.

Entonces, quizás os preguntaréis cuál es el acento del Norte de Córdoba o cómo denominarlo y la respuesta es que teniendo en cuenta que el dialecto andaluz no existe, ya que no hay elementos unificadores en todas las comarcas que actualmente forman parte de la comunidad autónoma llamada Andalucía, y teniendo en cuenta también que los repobladores cristianos de nuestra zona fueron eminentemente extremeños y castellanos nuevos (toledanos y manchegos) a los que se sumaron las modernas oleadas de extremeños y castellanos nuevos en los siglos XIX y XX debido al auge de la minería además de la cercanía y mejores comunicaciones que posibilitaron una mayor predisposición a una natural relación con las tierras de la Baja Extremadura y Castilla la Nueva, con las que compartimos geográficamente la Meseta y parte de la Cuenca del Guadiana, la respuesta sería que hablamos una mezcla de extremeño, toledano, manchego y cordobés, ya que nos encontramos en una zona de transición que es lo que ha conformado nuestra particular idiosincrasia, aunque lo más correcto e inequívoco sería decir que hablamos castellano meridional, término preferido por la lingüística actual.

DIALECTOS Y ACENTOS DEL ESPAÑOLDIALECTOS DE TRANSICIÓN DEL CASTELLANO MERIDIONAL

Extremalucía o Extrelucía

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Extremalucía o Extrelucía

Aunque el término Balutia sea un neologismo derivado de latinizar Fahs al-Ballut, antigua denominación árabe de esta zona, como lo es Andalucía de al-Andalus, existe un concepto conocido popularmente por los lugareños como Extremalucía (como podemos escuchar en este vídeo) o Extrelucía, que se refiere a las tierras que quedan a ambos lados y a lo largo de las actuales comunidades autónomas de Extremadura y Andalucía, que han estado modificando sus límites constantemente durante la historia y en las que se ha gestado una especie de eclecticismo entre ambas culturas.

Además, Balutia también recibe influencias toledanas y manchegas a través del Valle de Alcudia y de Los Pedroches que hacen que, unido a las influencias extremeñas y andaluzas, en este caso cordobesas, den lugar a una particular idiosincrasia que sintetiza las 3.

Balutia no es un caso aislado en lo que a la mezcolanza de culturas o folklore se refiere, ya que podemos señalar otros dos casos como ejemplos en nuestro país, uno de ellos muy conocido:
-La Raya (frontera entre Portugal y España)
http://es.wikipedia.org/wiki/La_Raya_%28frontera%29
http://www.laraya-araia.org/index.php
http://canalhistoria.es/especial/la-raya/
-La Raya (frontera entre las antiguas Coronas de Castilla y Aragón)
http://tierradeuceda.blogspot.com.es/2012/11/entre-castilla-y-aragon.html

Balutia como mancomunidad o agrupación de desarrollo interterritorial

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En Balutia, también podríamos rememorar nuestro pasado histórico como Beturia o como Fahs al-Ballut para reivindicar nuestra propia idiosincrasia y reimpulsar la economía de la zona, siguiendo los ejemplos de la Mancomunidad de Beturia en el Andévalo Sur (provincia de Huelva) o la Agrupación de Desarrollo Beturia, surgida en el marco de la cooperación interterritorial de las comarcas Zafra-Río Bodión, Sierra Grande-Tierra de Barros, Sierra Suroeste, Campiña Sur y Tentudía (provincia de Badajoz), para optimizar así el desarrollo conjunto de nuestras seis comarcas: Valle del Guadiato, Los Pedroches, La Serena, La Siberia, Campiña Sur y Valle de Alcudia.

Beturia ExtremaduraActualmente, hay que señalar que la Mancomunidad de Beturia en el Andévalo Sur sigue en marcha con proyectos muy interesantes mientras que la Agrupación de Desarrollo Beturia de la Baja Extremadura se encuentra en estado de hibernación por desgracia, siendo muy difícil su recuperación según palabras del Centro de Desarrollo Rural (CEDER) Zafra-Río Bodión a nuestra página de Facebook.

Beturia HuelvaEs una pena que no haya habido todavía ningún proyecto a nivel supracomarcal, supraprovincial y supraautonómico para aglutinar todas las zonas de la antigua Beturia y trabajar juntos con el objetivo de paliar la problemática común de la ruralidad, el cierre de caminos públicos, la baja densidad de población, mejoras de las vías de comunicación, el desempleo, el envejecimiento demográfico, la marginación socioeconómica como zonas periféricas o la reivindicación de una cultura en común así como su difusión y preservación.

Beturia Huelva 2

Cantabria y La Rioja: un modelo a seguir para Balutia

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Cantabria y La RiojaLas actuales comunidades autónomas uniprovinciales de Cantabria y La Rioja eran solamente unas de las muchas comarcas castellanas repartidas entre varias provincias (Palencia, Burgos y Soria) hasta 1833 que se erigieron en provincias diferenciadas con el nombre de Santander y Logroño respectivamente pero todavía dentro de Castilla la Vieja, llegando a convertirse en autonomías independientes de ésta en 1981, a pesar de no haber existido precedentes en la historia.

Además, ambas provincias cambiaron su nombre definido por sus capitales por otro nombre genérico que englobara a todas las comarcas sin sentirse agraviadas por su capital, adquiriendo Santander el nombre histórico de Cantabria, antiguo ducado visigodo de mayor extensión basado a su vez en el nombre de uno de los numerosos pueblos prerromanos que coexistían en la Península, los cántabros.

Por otra parte, la antigua provincia de Logroño adoptó el nombre de una histórica merindad de Castilla la Vieja y de una de sus comarcas naturales, de mayor extensión que la actual comunidad autónoma llamada La Rioja.

A día de hoy, ambos regionalismos, tanto el cántabro como el riojano, gozan de una gran aceptación entre sus habitantes habiendo movimientos procastellanistas desde otras provincias castellanas y no tanto desde estos territorios a pesar de su reciente separación de Castilla si bien es verdad que hasta hace relativamente poco tiempo, en la comarca de Cameros no había sentimiento de riojanidad identificando La Rioja con los valles y no con la sierra.

Sin duda, éste podría ser uno de los posibles modelos a seguir para Balutia en una hipotética reorganización territorial del Estado español, donde las comarcas que la forman podrían convertirse en una entidad provincial o autonómica siguiendo el ejemplo de Cantabria y La Rioja, adoptando el nombre histórico de Beturia, Turdulia o Balutia (Fahs al-Ballut castellanizado) y reafirmando así su particular idiosincrasia, supeditada a día de hoy a las provincias o autonomías que la conforman y diluyendo su propia cultura.

¿Quién sabe si pudiera ser una posible vía para Balutia en una futura e inminente reorganización territorial?

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El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

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El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

Partimos de la base de que el término moderno Andalucía no es sinónimo del término histórico al-Andalus. También partimos de la base de que Andalucía no es una de las nacionalidades históricas, como nos han querido vender desde la Junta. También partimos de la base de que si no hubiera un centralismo tan fuerte en Sevilla y se potenciaran las diferentes culturas e idiosincrasias que se dan en este amplio territorio y no se exportara el tópico sevillano para toda Andalucía, no estaría escribiendo ésto ahora mismo posiblemente. Pues bien, después de partir, avancemos…

La región de Andalucía como tal apareció nada más y nada menos que en 1833 (siglo XIX), hace tan sólo 181 años exactamente, con la nueva división provincial y regional de Javier de Burgos, secretario de Estado de Fomento bajo la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, basándose en los principios racionalistas del Nuevo Régimen que ya habían convertido las históricas provincias francesas en departamentos según criterios geográficos, en los que se basó, ya que se trataba de un afrancesado.
Pues bien, este hombre mediante una simple circular, creó un Estado centralizado. Hasta ese momento, en la actual Andalucía, existían 6 reinos históricos: Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada, Algeciras y Gibraltar; aunque estos dos últimos más nominales que efectivos. A los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén se les conocía popularmente por el nombre genérico el Andalucía, que no era más que un término geográfico como lo pudiera ser el Levante, la Meseta o la Cornisa Cantábrica, distinguiéndolo de Granada que era otra región como lo pudiera ser Murcia.
Javier de Burgos ni corto ni perezoso dividió los reinos de Sevilla y Granada en 3 provincias cada uno, convirtió los reinos de Córdoba y Jaén en provincias, cambiando algunos de sus límites y denominó a las nuevas 8 provincias resultantes como la región de Andalucía.

Reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada hasta 1833 Andalucía y Granada hasta 1833Región de Andalucía por Javier de Burgos a partir de 1833Más tarde llegaría el “genial” Blas Infante por 1910 inventándose el andalucismo que promulgaba que Andalucía tenía cohesión cultural y era una nacionalidad histórica diferenciada en España. Hasta entonces había existido una débil autoconciencia de la existencia de Andalucía como pueblo, frente al fuerte sentimiento localista o provincialista, que en muchos casos sigue patente y en otros latente.
Por otra parte, durante la I República Española de 1873, se había elaborado un proyecto de Constitución Federal en la que aparecerían Andalucía Baja (Sevilla, Córdoba, Huelva y Cádiz) y Andalucía Alta (Jaén, Granada, Almería y Málaga) como dos Estados diferentes pero nunca llegaría a promulgarse debido a la caída del gobierno.
En 1924, la Diputación Provincial de Granada aprobó un proyecto de bases para la creación de una Mancomunidad de Andalucía Oriental, a la manera de la Mancomunidad de Cataluña, que no llegó a prosperar. En 1933 (tras 100 años justos de haber reunido Javier de Burgos los reinos históricos en la región de Andalucía), tuvo lugar la Asamblea de Córdoba para abordar la propuesta de la Diputación Provincial de Sevilla de elaborar un estatuto de autonomía para las 8 provincias durante la II República Española de 1931, con la asistencia del “padre de la patria andaluza” pero fue un fracaso ya que el andalucismo aún no había cuajado y se retiraron los representantes de 4 provincias que estaban en contra del proyecto de la Andalucía de las 8 provincias: Granada, Almería, Jaén y Huelva.
Estados de Andalucía Baja y Andalucía Alta durante la I República Federal en 1873Por último, cuando cuajó más el invento del andalucismo con marca sevillana sobre las 8 provincias y todas sus comarcas, fue en 1981 en el proceso autonómico liderado por dos partidos de la transición, como son el desaparecido UCD y el superviviente PSOE en el que UCD Granada apostó por dos autonomías: Andalucía Occidental (Sevilla, Córdoba, Cádiz y Huelva) y Andalucía Oriental (Granada, Almería, Málaga y Jaén), siguiendo la estela de la división tradicional histórica entre Andalucía y Granada o Baja Andalucía y Alta Andalucía pero encontró una fuerte oposición en el PSOE que desde Sevilla defendía una autonomía única para las 8 provincias y finalmente consiguieron lo que ni Javier de Burgos ni Blas Infante habían conseguido: crear el sentimiento andaluz y la unidad cultural andaluza con disfraz sevillano que es totalmente falsa, ya que omite la rica variedad cultural que existe en una vasta región de 87 268 km², que va desde el Algarve del Océano Atántico hasta la Murcia del Mar Menor y desde la Meseta y Sierra Morena hasta los Sistemas Béticos pasando por el Valle del Guadalquivir y la Cuenca del Guadiana.
De nada serviría que la provincia entera de Almería dijera NO al Estatuto de autonomía junto a las comarcas más orientales de las provincias de Granada y Jaén o que Huelva hubiera querido unirse durante la Segunda República a Extremadura como su tercera provincia y su salida al mar; la Andalucía sevillana se impuso y sus cánones con ella, anulando el resto de realidades culturales para siempre y sometiendo a esta región a dos fuertes centralismos: el de Madrid y el de Sevilla hasta el día de hoy.
Comunidad autónoma de Andalucía desde 1981

Fuentes Imágenes: Asociación Socio-Cultural Castilla (ASCCAS)Getty Images, Wikipedia