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Jugando a ser Javier de Burgos…

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Jugando a ser Javier de Burgos…

En estos últimos días hemos asistido al revuelo originado por la decisión de elegir las provincias como unidades territoriales para levantar el confinamiento debido a la pandemia del coronavirus.

Algunas comunidades autónomas no han visto con buenos ojos tomar las provincias como unidades territoriales básicas, ya que, aduciendo que sus límites son artificiales, no representan un territorio homogéneo, además de que algunas son demasiado grandes, sin contar con que algunos municipios pertenecen a la vez a dos provincias diferentes o tienen más relación, incluida la sanitaria, con municipios de la provincia contigua. Para más inri, España todavía mantiene algunos enclaves como vestigios de la Edad Media, esto es, territorios pertenecientes a una provincia pero enclavados en otra distinta.

Finalmente, algunas autonomías como Castilla y León, Cataluña o la Comunidad Valenciana han decidido fijar las áreas sanitarias como unidades territoriales mínimas para la llamada “desescalada”. La Comunidad Autónoma de Andalucía también se ha quejado de no haber podido fijar estas áreas más concretas como unidades básicas en lugar de las extensas provincias, ya que el nivel de incidencia no era igual en todas las zonas.

Debido a que esta polémica ha traído a algunos medios el debate sobre la creación de las provincias por Javier de Burgos o sobre los cambios que han sufrido durante la historia, hemos decidido “jugar” a imaginar las provincias que podría tener nuestra histórica región de Beturia en el caso de que fuera una comunidad autónoma, no sin antes recordar que nuestro movimiento es eminentemente comarcalista, ya que defendemos las comarcas naturales o tradicionales como unidades básicas para organizar las regiones.

Aclaramos antes que, para seleccionar las hipotéticas provincias, hemos tenido en cuenta tanto factores históricos, geográficos y demográficos como la combinación de los partidos judiciales y distritos sanitarios o educativos, ya que también sería importante basarse en las relaciones actuales entre los municipios y sus cabeceras comarcales.

HIPOTÉTICAS PROVINCIAS DE BETURIA

PEDROCHES: estaría basada en los territorios históricos de las Siete Villas de los Pedroches, el Señorío de Santa Eufemia, el Condado de Belalcázar y la Encomienda de Calatrava. Ya por extensión se denomina Pedroches a toda la Zona Norte de Córdoba, que incluye las comarcas de Los Pedroches y el Valle del Guadiato. Englobaría el Área Sanitaria Norte de Córdoba y los partidos judiciales de Peñarroya-Pueblonuevo y Pozoblanco, herederos de los antiguos partidos judiciales de Fuente Obejuna, Hinojosa y Pozoblanco. La única duda ha sido no unir el antiguo Condado de Belalcázar con el antiguo Vizcondado de La Puebla de Alcocer, ambos parte de la Tierra de Belalcázar, para formar otra provincia. En este caso, ha prevalecido la proximidad geográfica y la relación judicial y sanitaria actual del Condado de Belalcázar a Peñarroya-Pueblonuevo y Pozoblanco. Esta hipotética provincia perteneció íntegramente a la cora de Fahs al-Ballut junto a La Serena y el Valle de Alcudia pero al no disponer actualmente esta antigua cora de una capital céntrica y depender de sendas capitales comarcales, hemos decidido mantenerlas como provincias separadas. Esta provincia tendría como capitales Pozoblanco y Peñarroya-Pueblonuevo.

SERENA: estaría basada en la Real Dehesa de la Serena, que posteriormente se convertiría en el Partido de La Serena, formado por los territorios históricos del Priorato de Magacela, el Priorato de Zalamea, la Comunidad de Benquerencia y la Comunidad de Lares. Hay que señalar que los antiguos partidos no eran estrictamente partidos judiciales, sino más bien provincias. Englobaría los partidos judiciales actuales de Castuera, Villanueva de la Serena y Don Benito así como las mancomunidades de La Serena y La Serena-Vegas Altas. Forma parte del distrito sanitario y educativo de Don Benito-Villanueva de la Serena. Como hemos dicho anteriormente, también formó parte de la antigua cora de Fahs al-Ballut. Sus capitales serían la conurbación de Don Benito-Villanueva y Castuera.

SIBERIA: estaría basada en los territorios históricos del Vizcondado de La Puebla de Alcocer, la Tierra de Capilla y el Condado de Siruela y en el actual partido judicial de Herrera del Duque, que también absorbió el antiguo partido judicial de La Puebla de Alcocer. Englobaría las mancomunidades de Siberia y Cijara, que forman la comarca tradicional de La Siberia, también conocida como Los Montes. Como comentamos anteriormente, hemos decidido no incluir el Condado de Belalcázar en esta provincia, a la que históricamente ha estado relacionado, porque ha pesado más la realidad actual. También, y a pesar de formar parte del distrito sanitario y educativo de Don Benito-Villanueva de la Serena, hemos decidido ceñirnos al partido judicial de Herrera del Duque y mantenerla como provincia separada, debido también a la orografía del terreno y a intentar no crear provincias demasiado grandes para no caer en el error de Javier de Burgos para una mejor administración e identificación de sus gentes con el ente. Su capital sería Herrera del Duque, capital del partido judicial, aunque su hospital se encuentre en Talarrubias. La capital histórica sería La Puebla de Alcocer.

ALCUDIA: estaría basada en el territorio histórico del Ducado de Alcudia así como en el Ducado de Almodóvar del Campo y en la Superintendencia de las Minas de Almadén, que constituían la parte occidental del extenso Campo de Calatrava histórico. Englobaría las comarcas del Valle de Alcudia y Montes Sur, también conocida como Comarca de Almadén. Se correspondería con el Área de Salud de Puertollano y con los partidos judiciales de Almadén y Puertollano, este último heredero del antiguo partido judicial de Almodóvar del Campo. Al igual que Los Pedroches y La Serena, formó parte de la antigua cora de Fahs al-Ballut. Sus capitales serían Puertollano y Almadén.

LLERENA: estaría basada en la antigua provincia de León de la Orden de Santiago, que más tarde pasaría a convertirse en el Partido de Llerena, ambos con capital en Llerena. Formarían parte de esta nueva hipotética provincia todos los territorios de la actual provincia de Badajoz al sur del Guadiana entre La Serena y los Llanos de Olivenza. Se correspondería grosso modo con el distrito sanitario y educativo de Llerena-Zafra. Hemos decidido mantener la denominación histórica de la antigua provincia y la capitalidad de Llerena para denominar a esta hipotética nueva provincia, reservando Zafra como distrito capital de toda Beturia, fuera de toda provincia. Su capital sería Almendralejo, por mayor población, aunque la capital histórica fuera Llerena.

CONSTANTINA: se basaría en el territorio histórico de la cora de Firrish así como en el de la Bailía de Setefilla. Se correspondería grosso modo con el partido judicial de Cazalla de la Sierra, con parte del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla y con parte del Área Sanitaria Sevilla Norte, sin contar los municipios al sur del Guadalquivir ni la Zona Básica de Salud de Santa Olalla del Cala. Englobaría también a Peñaflor, antigua Celti, con término municipal en Sierra Morena e importante en la historia de Beturia y sus límites meridionales. Sus capitales serían Constantina, capital histórica y sede del hospital comarcal, y Cazalla de la Sierra, capital del partido judicial.

ARACENA: estaría basada en el territorio histórico de la Banda Gallega, que servía para defender los territorios de Castilla y León de Portugal, aunque este territorio fue conquistado primeramente por los portugueses a los musulmanes y le dieron el nombre de Alto Algarve. Englobaría la comarca natural de la Sierra de Aracena, o lo que es prácticamente lo mismo, el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche y el partido judicial de Aracena. Su capital indudablemente sería Aracena.

ANDÉVALO: también estaría basado históricamente en la Banda Gallega que comenzó en la Sierra de Aracena y siguió por la comarca de El Andévalo para defender la frontera de los portugueses. Además, su clara diferenciación geográfica la configuran como una parte fácilmente aislada de las demás. Históricamente ha sido un territorio muy disperso en cuanto a población se refiere y siempre dependiente políticamente de antiguos señoríos como el Marquesado de Ayamonte, el Marquesado de Gibraleón o el Condado de Niebla. Su parte oriental tuvo una gran eclosión económica gracias al auge minero e industrial de las Minas de Riotinto. Esta hipotética provincia se correspondería grosso modo con los partidos judiciales de Valverde del Camino y Ayamonte. Su capital sería la capital del partido judicial, Valverde del Camino, aunque el motor económico fue Minas de Riotinto.

OLIVENZA: esta hipotética provincia estaría formada por la comarca de los Llanos de Olivenza más los municipios actualmente portugueses de Barrancos, Serpa, Moura y Mourão. Está basada en La Raya, la frontera hispano-lusa, a la altura de Beturia. Hemos decidido juntarlos en una misma provincia porque todos estos municipios se encuentran dentro de la frontera natural del Guadiana y comparten elementos culturales híbridos, fuertemente influidos por el Alentejo, ya que Olivenza y Táliga pertenecieron a Portugal hasta el siglo XIX y Barrancos, Serpa, Moura y Mourão todavía hoy pertenecen a Portugal, aunque también pertenecieron a España durante algunos momentos de la historia. En Olivenza y Táliga hablaban portugués y todavía se mantiene aunque en peligro de extinción pero con gran influencia en el extremeño de la zona mientras que en Barrancos tienen su propia manera de hablar: el barranqueño, mezcla entre el portugués y el extremeño. El nombre de la hipotética provincia así como la capital estaría en Olivenza, símbolo del mestizaje cultural a causa de los avatares de la historia y más grande que Barrancos.

CÁSTULO: estaría basada en el Saltus Castulonensis, referido al sector de Sierra Morena al norte de Cástulo (actual Linares), que sirvieron de frontera entre la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior en época romana. También se basaría en la antigua Diócesis de Cástulo, en la antigua Intendencia de Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y en los intentos fallidos de creación de la provincia de Linares. También se corresponde con el Área Sanitaria Jaén Norte. Desde siempre, ha sido un importante nudo de comunicaciones de numerosos caminos desde la Antigüedad hasta la actualidad, que conectan la Meseta con el Valle del Guadalquivir y con Levante. Geográficamente se corresponde con Sierra Morena Oriental, tanto la parte de la actual provincia de Jaén como la de Ciudad Real. Hemos decidido llamar Cástulo a esta hipotética provincia y no Oretania porque Oretania ocupó mucho más territorio y la parte septentrional donde se encontraba su capital Oreto no forma parte de Sierra Morena. Tampoco la hemos llamado Linares para no despertar recelos de ciudades de la zona que tienen también un peso importante como Andújar o La Carolina. Sus capitales serían Linares, por poseer mayor población y ser la sede del Área Sanitaria Jaén Norte, y también La Carolina, antigua capital de las Nuevas Poblaciones, que cuentan con una historia diferente al resto de esta hipotética provincia.

HIPOTÉTICO DISTRITO CAPITAL DE BETURIA

ZAFRA: Zafra no estaría incluida en ninguna de las 10 provincias anteriores, ya que constituiría una entidad especial y diferenciada como distrito capital de la región de Beturia, ya que, como decía Lucas Mallada: “Zafra sería el punto más céntrico y más favorable para capital de esta región así limitada“. Además, y a pesar de no ser la población con más habitantes de Beturia, su estratégica situación la convierte en el centro de un importante nudo de comunicaciones que une varias capitales provinciales y regionales, lo que vertebraría nuestra región de oeste a este y también nos conectaría con los territorios hermanos de la antigua Corona de León de norte a sur a través de la Autovía Ruta de la Plata.

HIPOTÉTICAS PROVINCIAS 1 NOMBRES

Posteriormente nos dimos cuenta de que si verdaderamente queríamos meternos en la piel de Javier de Burgos en el siglo XIX, la mayoría de las hipotéticas provincias seguían siendo muy pequeñas en extensión y muy desiguales en población unas de otras, más parecidas a las comarcas naturales que a las provincias cuadriculadas del ministro, desprovistas de cualquier motivo geográfico, histórico o cultural. Y por eso, las agrupamos en territorios más grandes y de 10 pasamos a 7 “neoprovincias” más equilibradas, tanto en extensión como en población, ya que todas estarían entre los 100.000 y los 200.000 habitantes, al igual que las 7 provincias españolas reales con menos población (Soria, Teruel, Segovia, Ávila, Palencia, Zamora y Cuenca). En cuanto a los nombres de estas 7 nuevas provincias resultantes de la reagrupación de las 10 anteriores, decidimos decantarnos por nombres genéricos, que no hicieran referencia a ninguna localidad actual, para que todos los municipios se sintieran representados, a imagen y semejanza de los departamentos franceses, en los que se basó Javier de Burgos para crear las provincias de España, pero manteniendo algunos nombres históricos y no meramente geográficos.

  1. PEDROCHES: sería la única que se mantendría igual que antes, tanto en territorio como en denominación. Su capital sería Pozoblanco.
  2. SERENA: agruparía las anteriores provincias de Serena y Siberia y adoptaría el único nombre de Serena, ya que no queremos nombres con duplicidades tales como Castilla-La Mancha. Hemos elegido el de Serena porque es más histórico que el de Siberia. Su capital sería Don Benito-Villanueva.
  3. ALCUDIA: además de las comarcas del Valle de Alcudia y Montes Sur (Comarca de Almadén), en este caso englobaría también Sierra Madrona y Sierra Morena de Ciudad Real. Su capital sería Puertollano.
  4. LEÓN: es la anteriormente denominada como provincia de Llerena, que adoptaría el nombre de León en alusión a la antigua provincia histórica de León de la Orden de Santiago, y en este caso perdería la comarca de la Sierra de Jerez en favor de la provincia de La Raya. Su capital sería Almendralejo.
  5. LA RAYA: sería la anterior provincia de Olivenza, esta vez con una comarca más, la de la Sierra de Jerez (Sierra Suroeste), y con un nombre más integrador a la vez que tradicional, referido tanto a lo geográfico como a lo cultural. Su capital sería Olivenza.
  6. BANDA GALLEGA: la formarían las anteriores provincias de Aracena, Constantina y Andévalo, tres comarcas que mantienen lazos importantes y que formaron parte de la histórica Banda Gallega, la frontera defensiva del antiguo Reino de Sevilla frente a Portugal, llena de fortalezas y castillos. Su nombre hace alusión a que fue repoblada por gallegos, asturleoneses y extremeños. Su capital sería Aracena.
  7. CÁSTULO: esta hipotética provincia mantendría el nombre histórico de Cástulo, ya que no designa ninguna población actual, pero en este caso perdería las comarcas de Sierra Madrona y Sierra Morena de Ciudad Real. Su capital sería Linares.

ZAFRA: se mantendría como distrito capital separada de todas las hipotéticas provincias de la región, al igual que muchas capitales del mundo como Washington D.C., México D.F., Buenos Aires, Bruselas o Canberra. Además, sería capital de la región sin ser capital provincial y sin tener provincia propia, igual que Mérida, en Extremadura, o Santiago de Compostela, en Galicia. De esta manera, se evitaría que ninguna provincia tuviera hegemonía sobre las demás.

HIPOTÉTICAS PROVINCIAS 2 NOMBRES

Como ya hemos comentado anteriormente, debido al debate suscitado sobre las provincias en España, hemos querido jugar a ponernos en la piel de Javier de Burgos por un día y a imaginar cómo sería Beturia si hubiera sido una de las regiones elegidas y divididas en provincias por él. Recordamos de nuevo que nuestro movimiento es comarcalista y mancomunal y que si decidiéramos algún día reorganizar la región a modo de provincias clásicas, probablemente no sería tal cual. Esperamos que os haya gustado y divertido al menos.

¿Y vosotros/as con qué mapa os quedaríais si tuvierais que elegir uno de los dos?

¿Cómo hubierais dividido Beturia en provincias siguiendo el modelo de Javier de Burgos?

Balutia: un nuevo nombre para una ancestral y marginada tierra

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Balutia: un nuevo nombre para una ancestral y marginada tierra

Tras un largo e intenso caluroso verano, en el que no hemos podido publicar por motivos personales y laborales, volvemos con el primer artículo sobre Balutia que hemos conseguido que aparezca en una publicación impresa, en este caso, en el Libro de Feria de Belmez 2016. Se trata de un resumen en el que hacemos un repaso cronológico por la historia de nuestra región además de exponer los argumentos que sustentan nuestras ideas y concepto.

Agradecemos al Ayuntamiento de Belmez que nos haya dejado aportar nuestro granito de arena en esta publicación que llega a la mayor parte de la población aunque no hayan publicado el autor de tal artículo pero como nosotros no nos dejamos llevar por el ego personal, que es lo que acaba pudriendo casi todos los proyectos humanistas y culturales asociativos, estamos contentos y celebramos la difusión de nuestro argumentario y de este incipiente regionalismo balutí y betur.

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Fuente: artículo publicado por Fran Gallardo en el Libro de Feria de Belmez 2016 con imágenes de COVAP (Cooperativa Ganadera del Valle de Los Pedroches) y del libro Proyecto de una nueva división territorial de España de Lucas Mallada.

Columna literaria: “En el doblao”

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Columna literaria: “En el doblao”

La confusión de conceptos impera en nuestros días. La desvirtuación terminológica gobierna la sociedad. Ya muchos no sabemos ni lo que decimos o, mejor dicho, ni lo que queremos decir. Uno de los términos que se confunden es el de cultura. La mayoría entiende cultura como sinónimo de industria cultural. Relegan la verdadera cultura, inmaterial, a mero folklore. La desprestigian con el apelativo de “popular” que contraponen a élite. Cuando en realidad la cultura elitista es artificiosa per se y la cultura popular es intrínseca a la naturaleza humana. La cultura de una comunidad  es todo aquello que la hace existir y la diferencia de otras. La lengua o dialecto, la música y el baile, la gastronomía, las fiestas, tradiciones y costumbres, la vestimenta y la arquitectura. En España, tenemos una manía imperiosa de obviar los rasgos culturales; de asimilar las regiones culturales con los entes político-administrativos. Estos entes artificiales serían las élites y las zonas culturales, el pueblo. Pero la aculturación desde las élites absorbe al pueblo, olvidando su cultura matriz. La uniformidad autonómica gana adeptos a los que no les interesa nada más que controlar al rebaño. Da igual que sean churras o merinas. Lo importante es que estén bien aleccionadas desde pequeñas. Ovejas que llevo viendo desde que tengo uso de razón. Y no puntualmente de excursión a una granja escuela con el colegio. Provengo de un valle muy verde y ondulado que visualmente podría confundirse con alguno del norte peninsular. Pero solamente nos conformamos con ser el “doblao” de Andalucía. Es una dehesa infinita donde las encinas, y no los olivos, son la arboleda reinante. También hay cerdos pero ésos los hay por todo el país. Por allí no pasa el AVE aunque solamos usar esa muletilla al acabar las frases. Nuestra habla cantarina y desganada es idéntica a la de Extremadura pero según la Junta, todos hablamos andaluz y no se hable más, nunca mejor dicho. Quizás lo que falle sea que no tenemos otra lengua distinta al castellano y por eso sea más difícil reivindicar nuestras raíces. En esa tierra de la que hablo, se baila la jota; perdón, se bailaba, porque ya la sevillana se ha hecho emperatriz del baile y todos tan contentos con la sevillanización. Yo crecí escuchando palabras tan sonantes como “changar”, “engrillotar”, “chinato”, “chispenear” o “pitera”. Palabras que están en el acervo cultural de mi tierra y que no puedo utilizar bajando Sierra Morena porque simplemente no las entienden o se burlan. En mi tierra, no se sesea ni se cecea y se usa la “s” castellana, que no cordobesa ni sevillana. Pero no puedo expresar mi orgullo cultural plenamente y sin complejos porque en el DNI pone que nací en la provincia de Córdoba y en la comunidad autónoma de Andalucía. El capricho racionalista de un afrancesado llamado Javier de Burgos me lo impide. El Estado de las Autonomías construido sobre la artificialidad lo ampara. El sistema educativo perpetúa la supuesta cultura uniforme autonómica que nos ha tocado. La televisión pública ayuda a que nos sintamos andaluces sin darnos cuenta de nuestra particular idiosincrasia. Y sin espíritu crítico, por supuesto que pronto seremos los más andaluces de la región. Sustituiremos el “chacho” por el “illo”, el “ave” por el “ea”, dejaremos de comer “repápalos” y de decir chiquinino al minino.

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Paisaje del Valle del Guadiato, concretamente Belmez

 

FUENTE TEXTO E IMAGEN: FRAN GALLARDO

El Estado Federal Mancomunado

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El Estado Federal Mancomunado

Me gustaría proponer una idea original e innovadora que hasta ahora no he leído en ningún otro sitio y es la supresión y disolución de las Comunidades Autónomas y de las Diputaciones Provinciales pero no para crear después de ello un Estado unitario centralizado, sino para crear un ESTADO FEDERAL MANCOMUNADO de abajo arriba pues las casas no se pueden comenzar por el tejado, sino por los pilares, y os explico por partes:

  • Las PROVINCIAS fueron creadas mediante una simple circular en noviembre de 1833 por el secretario de Estado de Fomento bajo la Regencia de María Cristina de Borbón, Javier de Burgos, que creó un Estado centralizado, dividido en 49 provincias (acabarían siendo 50 al dividir posteriormente Canarias en 2) y 15 regiones. Las provincias recibieron el nombre de sus capitales (excepto cuatro de ellas, que conservaron sus antiguas denominaciones: Navarra, con capital en Pamplona, Álava con Vitoria, Guipúzcoa con San Sebastián y Vizcaya con Bilbao). El proyecto de Javier de Burgos fue prácticamente el mismo que el proyecto de 1822, pero sin las provincias de Cartagena, Calatayud, El Bierzo y Játiva; además, otras provincias cambiaron de nombre al cambiar de capital. Además del proyecto de 1822, el modelo a seguir para Javier de Burgos fueron los departamentos franceses y si muchas de las decisiones de límites y adscripciones a provincias fueron arbitrarias y algunas se cambiaron en años posteriores, otras no.
  • Las COMUNIDADES AUTÓNOMAS fueron creadas tres años después del referéndum de la Constitución de 1978, el 31 de julio de 1981, por dos partidos políticos, UCD y PSOE, que aprueban los pactos autonómicos por los cuales España se vertebra en 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas (estas últimas lo serán oficialmente en 1995). Cada autonomía se divide en varias provincias (excepto las uniprovinciales) que son las mismas, salvo modificaciones menores, que las de la división de Javier de Burgos.
  • Por lo tanto, actualmente contamos en España con las provincias de tan sólo 181 años de antigüedad y con las comunidades autónomas de tan sólo 33 años de juventud y ahora os voy a señalar algunos MOTIVOS por los que me gustaría que en España se eliminaran las comunidades autónomas y las provincias actuales:
  1. Porque tanto comunidades autónomas como diputaciones provinciales son grandes focos donde se concentra mucho poder y por consiguiente, mucha corrupción.
  2. Porque gracias a las comunidades autónomas y a las provincias, se han creado nuevos centralismos y ahora todas las comarcas tenemos que depender de tres capitales, de la capital provincial, de la capital autonómica y de la capital estatal. Gracias a ellas, sufrimos no sólo un centralismo desde Madrid, sino 17 nuevos centralismos autonómicos y 50 nuevos centralismos provinciales.
  3. Porque las provincias fueron impuestas por un ministro y no por el pueblo y se basaron en los principios centralistas del Nuevo Régimen y por tanto se utilizó un criterio racional sin contar con la idiosincrasia propia de los pueblos y de sus comarcas vecinas con las que tenían un vínculo mayor que con las que fueron agrupadas, en el mayor de los casos.
  4. Porque las comunidades autónomas fueron impuestas por dos partidos políticos, anteriormente mencionados, sin contar con el sentir de los pueblos, que en muchos casos se sienten agraviados frente a sus capitales provinciales o capitales autonómicas, creándose en algunos casos autonomías que son engendros artificiales sin ningún sentido.
  5. Porque ha pasado el tiempo y la situación de las distintas zonas de España ha cambiado y también sus necesidades y su importancia demográfica o económica y es por eso que también algunas grandes ciudades españoles deberían ocupar un puesto importante en la nueva organización del país, ya que ahora mismo no son capitales autónomicas ni capitales provinciales ni siquiera como es el caso de Jerez de la Frontera, Talavera de la Reina, Vigo o Gijón, por citar algunas solamente.
  6. Y el motivo más importante es porque sólo debemos ser los pueblos los que decidamos como queremos organizarnos territorialmente y qué modelo de Estado queremos, con qué comarcas queremos caminar juntos para sentirnos propios y no extraños en algunas provincias o comunidades autónomas, como pasa ahora en muchos casos, pues a la vista está que crecen los regionalismos y provincionalismos que piden mayor autonomía para sus territorios como por ejemplo La Mancha, León (antigua región), Granada (antigua región), El Bierzo, Valle de Arán, Cartagena o Campo de Gibraltar por citar algunos de los movimientos más relevantes o con más tradición e historia.
  • Por último, éstos son los PASOS que yo llevaría a cabo para construir la nueva organización territorial de España:
  1. Referéndum modelo de Estado (Federación, Confederación, Estado unitario/centralizado, Estado de las Autonomías).
  2. Supresión de las comunidades autónomas y provincias/diputaciones provinciales.
  3. Referéndum para que todos los habitantes de todos los municipios de España pudieran decidir crear mancomunidades con las comarcas vecinas más afines, ya sea por vínculos históricos, culturales, lingüísticos, sociales, económicos, geográficos o de cualquier otro tipo.
  4. Esas Mancomunidades de comarcas, a efectos, se conformarían como la nueva entidad subnacional de España habiéndose creado el Estado desde abajo (municipios) y con la voz y voto del pueblo y no de un ministro borbónico (Javier de Burgos) ni de dos partidos de la transición (UCD, PSOE) evitando nuevos centralismos en capitales que gobiernen desde una sola ciudad territorios tan grandes como Castilla y León o Andalucía, impidiendo así también la gran corrupción.
  5. El Senado sería reconvertido en una especie de Cámara Regional, que serviría como plataforma de encuentro para todas las Mancomunidades de comarcas del nuevo Estado Federal.
  6. España quedaría conformada como una Federación (me gustaría también la unión con Portugal pero eso tendría que esperar un poco más) y en lugar de un Estado de las Autonomías, nacería el Estado Mancomunado, en el que estarían unidos los pueblos afines fomentándose un alto grado de cooperación entre ellos. Tampoco se negaría un nivel más alto si algunas mancomunidades de comarcas se quisieran agrupar en Estados pero correríamos el peligro de nuevo de darle vía verde a nuevos centralismos en mi opinión.

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Hablamos castellano meridional

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Muchas veces, el lugareño del Norte de Córdoba (Valle del Guadiato y Los Pedroches) se habrá encontrado en la tesitura de conocer a alguien y que cuando esta persona descubre su lugar de origen, le espete alguna de estas frases tan comunes: “tú no tienes mucho acento [cordobés]”, “no se te nota o no parece [que seas de Córdoba]”, “hablas muy fino”, etcétera.

Pues bien, la respuesta es que no tenemos ni mucho ni poco acento cordobés, que no se nos nota o no parece que seamos de Córdoba y que hablamos muy fino según con quiénes nos comparen porque en realidad lo que ocurre es que hablamos con otro acento.

800px-Andalucía_ceceante_y_seseante.svgEn España, la inmensa mayoría de la población tiene la certeza errónea de que las provincias constituyen una única zona cultural en la que todas las comarcas que engloba tienen el mismo folklore, acento o gastronomía cuando en realidad las provincias vigentes fueron creadas hace tan sólo 181 años para ser exactos y de una forma un tanto arbitraria basándose en los antiguos reinos históricos pero modificando algunos de sus límites siguiendo el patrón racionalista aplicado en Francia.

En nuestro caso concreto, Córdoba, la Ciudad Califal, hace de línea divisoria entre dos mundos, entre dos zonas culturales totalmente diferentes que confluyen en la capital provincial. Ni la gente del Norte suele conocer el Sur ni viceversa y suele pasar que cuando coinciden en la Universidad jóvenes de ambas zonas, es cuando surge el choque y la sorpresa.

C.A. ANDALUCÍAEl acento, el léxico, las costumbres, los bailes y música típicos, la gastronomía y hasta el paisaje del Norte de Córdoba no tienen nada que ver con los del Sur, más parecidos a los de sus provincias colindantes Sevilla, Málaga o Granada mientras que nosotros bebemos las aguas de Extremadura y Castilla.

Entonces, quizás os preguntaréis cuál es el acento del Norte de Córdoba o cómo denominarlo y la respuesta es que teniendo en cuenta que el dialecto andaluz no existe, ya que no hay elementos unificadores en todas las comarcas que actualmente forman parte de la comunidad autónoma llamada Andalucía, y teniendo en cuenta también que los repobladores cristianos de nuestra zona fueron eminentemente extremeños y castellanos nuevos (toledanos y manchegos) a los que se sumaron las modernas oleadas de extremeños y castellanos nuevos en los siglos XIX y XX debido al auge de la minería además de la cercanía y mejores comunicaciones que posibilitaron una mayor predisposición a una natural relación con las tierras de la Baja Extremadura y Castilla la Nueva, con las que compartimos geográficamente la Meseta y parte de la Cuenca del Guadiana, la respuesta sería que hablamos una mezcla de extremeño, toledano, manchego y cordobés, ya que nos encontramos en una zona de transición que es lo que ha conformado nuestra particular idiosincrasia, aunque lo más correcto e inequívoco sería decir que hablamos castellano meridional, término preferido por la lingüística actual.

DIALECTOS Y ACENTOS DEL ESPAÑOLDIALECTOS DE TRANSICIÓN DEL CASTELLANO MERIDIONAL

“Andalucía [no] sólo hay una”: contra la visión uniforme de su cultura

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“Andalucía [no] sólo hay una”: contra la visión uniforme de su cultura

Hoy quiero compartir con todos los balutíes y betures un original mapa del actual territorio que conforma la comunidad autónoma de Andalucía con banderas integradas en él, que está cargado de paralelismos y sin duda, no dejará indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal. Lo ha confeccionado exclusivamente para la Región de Balutia un regionalista granadino que desea que vuelva la antigua región de Granada formada por Granada, Almería, Málaga y quizás también Jaén.
Os explico a continuación todas las comparaciones que se dan en el curioso mapa:

1.-En primer lugar, comenzamos con nuestra amada Balutia, representada la parte actualmente cordobesa con la bandera de Euskadi, la parte actualmente castellana con la bandera de Navarra y la parte actualmente extremeña con la bandera del departamento francés de los Pirineos Atlánticos, donde se incluye el Iparralde o País Vasco Francés y simbolizando que esta región con vínculos culturales comunes está dividida entre 3 provincias y 3 comunidades autónomas diferentes, algo similar a lo que le pasa a Euskal Herria, dividida en 3 entidades distintas y entre 2 países diferentes. También elegí la ikurriña para Los Pedroches y el Valle del Guadiato porque somos el punto más alto de la comunidad autónoma y por ello somos “los vascos de Andalucía” aunque históricamente hayamos estado vinculados al Reino de Córdoba, igual que las Vascongadas a la Corona de Castilla.

2.-Córdoba capital con el Valle del Guadalquivir (excepto Palma del Río que culturalmente es sevillana claramente), la Campiña y la Subbética simbolizaría el Reino de Castilla, ya que fue uno de los primeros reinos históricos de la actual Andalucía en ser cristianizado y castellanizado. Además de que la ciudad de Córdoba es la capital andaluza que más al norte se encuentra y todavía posee un carácter regio que recuerda su pasado señorial y es la única ciudad andaluza con una plaza mayor cuadrada de estilo castellano.

3.-Sevilla sin la Sierra Norte y con Palma del Río incluido, aparece bajo la bandera de la moderna Comunidad de Madrid, simbolizando el gran centralismo que ejerce Sevilla sobre el resto de la actual comunidad autónoma de Andalucía y también vinculada a la “castellana” Córdoba, ya que Madrid fue parte de Castilla la Nueva y Sevilla fue otro de los reinos históricos más prontamente cristianizado y castellanizado además de convertirse durante la Conquista de América en una ciudad tan importante como Madrid a nivel estatal.

4.-Huelva más la Sierra Norte aparecen bajo la bandera de Extremadura, ya que mantienen fuertes vínculos con esa región, sobre todo la Sierra Norte de Sevilla y la Sierra de Aracena además de que en 1931 con la Segunda República, Huelva quiso unirse a Extremadura y no a Sevilla ni a la Andalucía actual de las 8 provincias. Además como Extremadura formó parte de la Corona de Castilla, también simbolizaría que Huelva formó parte del Reino de Sevilla.

5.-Cádiz es representado por la bandera de la Región de Murcia mientras que el Campo de Gibraltar está representado por la bandera de Cartagena, ya que tanto el Campo de Gibraltar como Cartagena han reclamado ser provincias distintas a las de Cádiz y Murcia respectivamente. Al igual que el Reino de Murcia formó parte de la Corona de Castilla, también Cádiz formó parte del Reino de Sevilla. Por otra parte Jerez, donde también existe un movimiento procapital o provincialista, y la Sierra de Cádiz, que son culturalmente distintos a los de la Bahía de Cádiz, aparecen representados bajo la bandera de Ceuta, ya que esta ciudad autónoma formó parte de Cádiz.

6.-Málaga, Granada y Almería aparecen bajo las banderas del Reino de Valencia, del Reino de Mallorca y la estrelada de Cataluña (ya que Almería es la que menos andaluza se siente y dijo no a la autonomía andaluza) respectivamente recordando a los reinos que estuvieron unidos bajo la Corona de Aragón como estas 3 provincias estuvieron unidas en el Reino de Granada. En la Serranía de Ronda, hay un movimiento provincialista también por lo que está representada con la bandera de Melilla, ya que esta ciudad autónoma dependió de Málaga, como actualmente depende Ronda. Por otra parte, la franja este de Jaén, Granada y Almería es una metáfora de la Franja de Aragón que es una zona de transición con Cataluña, siendo ésta una zona de transición con Murcia.

7.-Por último, Jaén está representado por la bandera del Reino de León, que estuvo bajo la Corona de Castilla pero era distinto al Reino de Castilla, algo similar a lo que pasó con el Reino de Jaén, que también fue cristianizado junto al de Córdoba y al de Sevilla y se les denominó a los tres genéricamente Andalucía diferenciándolos de la región de Granada, pero manteniéndose sus reinos separados hasta la nueva división provincial de 1833. Bajo la bandera de El Bierzo, comarca que reclama ser provincia distinta a la de León, se encuentra la Campiña Norte que reclama la provincia de Linares distinta a la de Jaén.

8.-Como detalle, señalar que Gibraltar aparece representado por la bandera de Andorra (aunque no se puede apreciar con claridad por su pequeña extensión) ya que son los dos únicos diminutos reductos de la Península Ibérica que no forman parte ni de España ni de Portugal actualmente.

ANDALUCÍA PLURAL

El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

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El invento de Andalucía: Javier de Burgos, Blas Infante y PSOE/UCD

Partimos de la base de que el término moderno Andalucía no es sinónimo del término histórico al-Andalus. También partimos de la base de que Andalucía no es una de las nacionalidades históricas, como nos han querido vender desde la Junta. También partimos de la base de que si no hubiera un centralismo tan fuerte en Sevilla y se potenciaran las diferentes culturas e idiosincrasias que se dan en este amplio territorio y no se exportara el tópico sevillano para toda Andalucía, no estaría escribiendo ésto ahora mismo posiblemente. Pues bien, después de partir, avancemos…

La región de Andalucía como tal apareció nada más y nada menos que en 1833 (siglo XIX), hace tan sólo 181 años exactamente, con la nueva división provincial y regional de Javier de Burgos, secretario de Estado de Fomento bajo la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, basándose en los principios racionalistas del Nuevo Régimen que ya habían convertido las históricas provincias francesas en departamentos según criterios geográficos, en los que se basó, ya que se trataba de un afrancesado.
Pues bien, este hombre mediante una simple circular, creó un Estado centralizado. Hasta ese momento, en la actual Andalucía, existían 6 reinos históricos: Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada, Algeciras y Gibraltar; aunque estos dos últimos más nominales que efectivos. A los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén se les conocía popularmente por el nombre genérico el Andalucía, que no era más que un término geográfico como lo pudiera ser el Levante, la Meseta o la Cornisa Cantábrica, distinguiéndolo de Granada que era otra región como lo pudiera ser Murcia.
Javier de Burgos ni corto ni perezoso dividió los reinos de Sevilla y Granada en 3 provincias cada uno, convirtió los reinos de Córdoba y Jaén en provincias, cambiando algunos de sus límites y denominó a las nuevas 8 provincias resultantes como la región de Andalucía.

Reinos de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada hasta 1833 Andalucía y Granada hasta 1833Región de Andalucía por Javier de Burgos a partir de 1833Más tarde llegaría el “genial” Blas Infante por 1910 inventándose el andalucismo que promulgaba que Andalucía tenía cohesión cultural y era una nacionalidad histórica diferenciada en España. Hasta entonces había existido una débil autoconciencia de la existencia de Andalucía como pueblo, frente al fuerte sentimiento localista o provincialista, que en muchos casos sigue patente y en otros latente.
Por otra parte, durante la I República Española de 1873, se había elaborado un proyecto de Constitución Federal en la que aparecerían Andalucía Baja (Sevilla, Córdoba, Huelva y Cádiz) y Andalucía Alta (Jaén, Granada, Almería y Málaga) como dos Estados diferentes pero nunca llegaría a promulgarse debido a la caída del gobierno.
En 1924, la Diputación Provincial de Granada aprobó un proyecto de bases para la creación de una Mancomunidad de Andalucía Oriental, a la manera de la Mancomunidad de Cataluña, que no llegó a prosperar. En 1933 (tras 100 años justos de haber reunido Javier de Burgos los reinos históricos en la región de Andalucía), tuvo lugar la Asamblea de Córdoba para abordar la propuesta de la Diputación Provincial de Sevilla de elaborar un estatuto de autonomía para las 8 provincias durante la II República Española de 1931, con la asistencia del “padre de la patria andaluza” pero fue un fracaso ya que el andalucismo aún no había cuajado y se retiraron los representantes de 4 provincias que estaban en contra del proyecto de la Andalucía de las 8 provincias: Granada, Almería, Jaén y Huelva.
Estados de Andalucía Baja y Andalucía Alta durante la I República Federal en 1873Por último, cuando cuajó más el invento del andalucismo con marca sevillana sobre las 8 provincias y todas sus comarcas, fue en 1981 en el proceso autonómico liderado por dos partidos de la transición, como son el desaparecido UCD y el superviviente PSOE en el que UCD Granada apostó por dos autonomías: Andalucía Occidental (Sevilla, Córdoba, Cádiz y Huelva) y Andalucía Oriental (Granada, Almería, Málaga y Jaén), siguiendo la estela de la división tradicional histórica entre Andalucía y Granada o Baja Andalucía y Alta Andalucía pero encontró una fuerte oposición en el PSOE que desde Sevilla defendía una autonomía única para las 8 provincias y finalmente consiguieron lo que ni Javier de Burgos ni Blas Infante habían conseguido: crear el sentimiento andaluz y la unidad cultural andaluza con disfraz sevillano que es totalmente falsa, ya que omite la rica variedad cultural que existe en una vasta región de 87 268 km², que va desde el Algarve del Océano Atántico hasta la Murcia del Mar Menor y desde la Meseta y Sierra Morena hasta los Sistemas Béticos pasando por el Valle del Guadalquivir y la Cuenca del Guadiana.
De nada serviría que la provincia entera de Almería dijera NO al Estatuto de autonomía junto a las comarcas más orientales de las provincias de Granada y Jaén o que Huelva hubiera querido unirse durante la Segunda República a Extremadura como su tercera provincia y su salida al mar; la Andalucía sevillana se impuso y sus cánones con ella, anulando el resto de realidades culturales para siempre y sometiendo a esta región a dos fuertes centralismos: el de Madrid y el de Sevilla hasta el día de hoy.
Comunidad autónoma de Andalucía desde 1981

Fuentes Imágenes: Asociación Socio-Cultural Castilla (ASCCAS)Getty Images, Wikipedia