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Balutia: un nuevo nombre para una ancestral y marginada tierra

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Balutia: un nuevo nombre para una ancestral y marginada tierra

Tras un largo e intenso caluroso verano, en el que no hemos podido publicar por motivos personales y laborales, volvemos con el primer artículo sobre Balutia que hemos conseguido que aparezca en una publicación impresa, en este caso, en el Libro de Feria de Belmez 2016. Se trata de un resumen en el que hacemos un repaso cronológico por la historia de nuestra región además de exponer los argumentos que sustentan nuestras ideas y concepto.

Agradecemos al Ayuntamiento de Belmez que nos haya dejado aportar nuestro granito de arena en esta publicación que llega a la mayor parte de la población aunque no hayan publicado el autor de tal artículo pero como nosotros no nos dejamos llevar por el ego personal, que es lo que acaba pudriendo casi todos los proyectos humanistas y culturales asociativos, estamos contentos y celebramos la difusión de nuestro argumentario y de este incipiente regionalismo balutí y betur.

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Fuente: artículo publicado por Fran Gallardo en el Libro de Feria de Belmez 2016 con imágenes de COVAP (Cooperativa Ganadera del Valle de Los Pedroches) y del libro Proyecto de una nueva división territorial de España de Lucas Mallada.

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La toponimia también nos une

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La toponimia también nos une

Hoy os traemos un artículo muy curioso sobre la toponimia común o similar de los pueblos y aldeas de las comarcas que forman este “sueño” llamado Balutia. Y es que en muchas ocasiones, las palabras gracias a su etimología o morfología, nos ayudan a atar cabos para seguir el rastro de la historia, de la cultura y en definitiva, de nuestras raíces que nos unen aunque estemos divididos administrativamente por separado entre 3 provincias y 3 comunidades autónomas diferentes en la actualidad.

Empezaremos el análisis con un municipio llamado Hinojosa del Duque (Los Pedroches), que comparte el topónimo con Hinojosas de Calatrava (Valle de Alcudia) y el apelativo “del Duque” con Villanueva del Duque (Los Pedroches) y con Herrera del Duque (La Siberia). El término “Hinojosa” o “Hinojosas” proviene de que en la zona abundaba el hinojo, una planta aromática. Por su parte, el apellido “del Duque” tiene su origen en Alonso Francisco de Zúñiga y Sotomayor, V Conde de Belalcázar y Vizconde de La Puebla de Alcocer, que al contraer nupcias con Teresa de Zúñiga y Manrique de Castro, que era III Duquesa de Béjar y Plasencia, II Marquesa de Ayamonte, II Marquesa de Gibraleón y IV Condesa de Bañares, adquirió el título de duque. Como Hinojosa del Duque y Herrera del Duque pertenecían al Señorío de la Tierra de Belalcázar, adquirieron ese apelativo por su gobernante, que lo había heredado gracias a que el rey Juan II de Castilla se lo había cedido a su abuelo Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara, en agradecimiento a su ayuda prestada en la primera Batalla de Olmedo contra los Infantes de Aragón. Por otra parte, no muy lejos, en la comarca extremeña de Tierra de Barros, también hay un municipio llamado Hinojosa del Valle. Además, parece que el topónimo “Hinojosa” se repite en muchas provincias de la Meseta (Guadalajara, Salamanca, Soria, Cuenca, Toledo, Segovia o incluso Teruel), por lo que deducimos que es un nombre muy recurrente en la toponimia castellana.

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Castillo de Belalcázar (Los Pedroches), símbolo del poder de los Duques de Zúñiga y Sotomayor

Seguimos nuestro particular periplo toponímico con dos pueblos que son homónimos; Higuera de la Serena (La Serena) e Higuera de Llerena (Campiña Sur o Comarca de Llerena). El correspondiente apelativo es el que distingue a estas dos localidades e indica a qué comarca pertenecen sus términos municipales. Lógicamente, este topónimo proviene de higuera, un árbol que posee la particularidad de producir dos cosechas cada año: los higos y las brevas.

También existen dos pueblos con el nombre de Esparragosa; uno con el apelativo “de la Serena” y otro con el apelativo “de Lares”. Históricamente, ambas villas pertenecieron a la Real Dehesa de La Serena; sin embargo, actualmente a Esparragosa de la Serena se la incluye en la comarca de La Serena, mientras que a Esparragosa de Lares se la incluye en la comarca vecina de La Siberia, aunque se encuentra geográficamente entre ambas. Además, en la comarca del Valle del Guadiato existía una población llamada Esparragosa, hoy deshabitada, que se unió a la población de Los Prados, hoy también deshabitada, y a las poblaciones de Los Blázquez, Valsequillo y La Granjuela para formar el municipio de las Cinco Aldeas (1817-1842), ya que compartían el origen común de haber sido aldeas de Fuente Obejuna. Nuevamente nos encontramos con un topónimo relacionado con el reino vegetal, en este caso con los espárragos.

Hay un pueblo en la Comarca de Llerena o Campiña Sur de Badajoz, que se llama Trasierra, idéntico topónimo que el de de Santa María de Trassierra, aldea que aunque pertenece administrativamente a la ciudad de Córdoba, se emplaza en pleno Valle del Guadiato. La única diferencia entre ambos topónimos es la doble “s”, que es simplemente un resquicio de las grafías que coexistían en el castellano medieval, y el antroponímico de “Santa María de” precediendo al topónimo principal, aunque normalmente se la conoce también como Trassierra. Su etimología proviene de que ambas poblaciones están enclavadas en sendas sierras; Trasierra sobre la Sierra de San Bernardo y muy cerca de las primeras estribaciones de Sierra Morena, ya en Extremadura, y Trassierra sobre la misma Sierra Morena. Como curiosidad, cabe destacar que mientras Trasierra es un municipio con entidad propia, Trassierra es una aldea dependiente de Córdoba, a pesar de que ninguna de las dos traspasen los 800 habitantes e incluso la aldea tenga unos pocos más que el municipio. Otra curiosidad es que en Santa María de Trassierra (Valle del Guadiato), nació Beatriz Enríquez de Arana, amante de Cristóbal Colón y madre de su hijo bastardo Hernando Colón.

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Santa María de Trassierra (Valle del Guadiato)

Siguiendo con aldeas, La Coronada es una aldea que pertenece a Fuente Obejuna (Valle del Guadiato) pero también hay un municipio de La Serena con el mismo nombre. Otra aldea de Fuente Obejuna, La Cardenchosa, también comparte idéntico nombre con una pedanía de Azuaga (Campiña Sur), encontrándose estas dos tan sólo a 30 minutos en coche. Además, Belmez (Valle del Guadiato) posee una aldea llamada El Entredicho, que comparte topónimo con un embalse y con uno de los complejos minero-metalúrgicos más importantes del Valle de Alcudia en el municipio de Almadenejos, y famoso por su gran producción de mercurio durante décadas. Junto a ese complejo, se encuentra la Fuente de Peñarroya, una histórica fuente del siglo XVIII, que es ahora utilizada como espacio de recreo para la población y cuyo nombre es idéntico al del municipio de Peñarroya en el Valle del Guadiato. Por otra parte, entre Belmez, Peñarroya-Pueblonuevo y Fuente Obejuna (Valle del Guadiato), a la altura de la pedanía de El Porvenir de la Industria, se encuentra el Cerro Masatrigo, donde se ubicó la importante ciudad romana de Mellaria; por su parte, la conocida como “montaña mágica”, ubicada en medio de las aguas del Embalse de La Serena y próxima a Esparragosa de Lares (La Siberia), también recibe el nombre de Cerro Masatrigo.

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Cerro Masatrigo, popularmente conocido como “la montaña mágica” (Embalse de La Serena, Esparragosa de Lares)

En cuanto a rasgos comunes en nombres de pueblos y aldeas de Balutia, tenemos la palabra “torre”, con alusiones a castillos, alcázares, fortalezas o iglesias, que podemos encontrarla explícitamente en nombres como Dos Torres o Torrecampo (Los Pedroches), Granja de Torrehermosa, Valencia de las Torres o Villagarcía de la Torre (Campiña Sur) o en alusiones como en el municipio de Belalcázar (Valle del Guadiato), Campanario, Capilla o Zarza Capilla (La Serena), Castilblanco (La Siberia); la palabra “fuente” como en Fuente la Lancha (Los Pedroches), Fuente Obejuna (Valle del Guadiato), Fuencaliente (Valle de Alcudia), Fuenlabrada de los Montes (La Siberia) o Fuente del Arco (Campiña Sur); alusiones  a “granja” como en el caso de La Granjuela (Valle del Guadiato) o Granja de Torrehermosa (Campiña Sur); menciones al “ganado” como en Fuente Obejuna (Valle del Guadiato), aunque en este caso no se sabe seguro si su origen está en oveja o en abeja, Obejo (Valle del Guadiato), Cabeza del Buey (La Serena); evocaciones al “campo” y a sus labores como en la Cañada del Gamo (Valle del Guadiato), Añora [ de noria] o Torrecampo (Los Pedroches), Cabezarados o Almodóvar del Campo (Valle de Alcudia), Campillo de Llerena (Campiña Sur); alusiones a la “orografía” como en El Guijo, El Viso, Fuente La Lancha o Pedroche (Los Pedroches), Cuenca, El Hoyo, La Raña [El Porvenir], Peñarroya, Trassierra o Valsequillo (Valle del Guadiato), Cabezarrubias del Puerto, Guadalmez, Puertollano, Solana del Pino o Valdemanco del Esteras (Valle de Alcudia), Monterrubio de la Serena, Peñalsordo o Valle de la Serena (La Serena), Fuenlabrada de los Montes, Helechosa de los Montes, Risco, Valdecaballeros o Villarta de los Montes (La Siberia), Guadalcanal [desde 1833 Sierra Norte de Sevilla], Trasierra, Valverde de Llerena (Campiña Sur); menciones al color de cabello “rubio” como en Cabezarrubias del Puerto (Valle de Alcudia), Monterrubio de la Serena (La Serena), Talarrubias (La Siberia), Los Rubios (Valle del Guadiato), Los Rubios (Campiña Sur); alusiones a otras especies “vegetales” abundantes en la zona como puede comprobarse en Doña Rama, El Alcornocal, Hinojosa del Duque (Los Pedroches), Alamillo, Hinojosas de Calatrava o Solana del Pino (Valle de Alcudia), Esparragosa de la Serena, Higuera de la Serena, La Haba o Zarza Capilla (La Serena), Esparragosa de Lares o Helechosa de los Montes (La Siberia), Higuera de Llerena, Peraleda del Zaucejo, Retamal de Llerena (Campiña Sur); “advocaciones marianas” como Santa Eufemia (Los Pedroches), San Lorenzo de Calatrava (Valle de Alcudia), Sancti-Spíritus (La Siberia) o numerosos pueblos que con sus denominaciones indican su “relativa reciente creación” o la “concesión del título de villa”, como Villaralto, Villanueva de Córdoba o Villanueva del Duque (Los Pedroches), Pueblonuevo del Terrible, Villaharta, Villanueva del Rey o Villaviciosa de Córdoba (Valle del Guadiato), Villamayor de Calatrava (Valle de Alcudia), Villanueva de la Serena (La Serena), Navalvillar de Pela, Puebla de Alcocer o Villarta de los Montes (La Siberia), Puebla del Maestre o Villagarcía de la Torre (Campiña Sur).

Hasta aquí mi arduo trabajo de investigación, documentación y elaboración de este nuevo artículo para demostrar que las palabras no están vacías y, a veces, pueden llevarnos al origen de nuestras raíces. Espero que os haya gustado a todos los que os sintáis betures y balutíes, ya que lo he hecho con todo el amor, dedicación, motivación y tiempo del mundo, como siempre.

¿Todavía crees que somos cordobeses y andaluces?

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En esta ocasión, dedicaremos nuestro blog a desmontar el falso mito de la “uniformidad andaluza”, difundido por la Junta de Andalucía y su aparato mediático Canal Sur, mediante seis factores principales como son los geográficos, naturales, socioeconómicos, históricos, culturales y lingüísticos, referidos a Balutia.

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Comenzando por los factores geográficos, nos encontramos en la Submeseta Sur que forma parte de la Meseta, a diferencia de la mayor parte de Andalucía que queda conformada por la Depresión Bética o Valle del Guadalquivir (Baja Andalucía) o por los Sistemas Béticos o Cordilleras Béticas (Alta Andalucía). También formamos parte de la Cuenca Media del Guadiana, cuenca puramente extremeña y castellano-manchega; solamente el río Guadiato es afluente aún de la Cuenca del Guadalquivir. Mientras que Sierra Morena por el sur hace de frontera natural y cultural frente al resto de Andalucía, los Montes de Toledo por el norte nos marcan el límite. No somos la mal llamada Sierra Cordobesa, sino el Valle del Guadiato y Los Pedroches, valle el primero y penillanura el segundo, pero en ningún caso sierra y tenemos nombre propio. Figura-1Siguiendo por los factores naturales, nuestro paisaje más típico es la dehesa, como en Extremadura; es por ello que, como ya explicamos anteriormente, pertenecemos a la provincia biogeográfica llamada Luso-Extremadurense, pues compartimos la misma flora y fauna. En cuanto al clima, poseemos un clima mediterráneo continentalizado, en su piso bioclimático mesomediterráneo, que también nos aleja nuevamente de la mayor parte de Andalucía y nos acerca a la Meseta. Entre los recursos, cabe destacar los recursos mineros, famosos desde los tiempos de la Beturia, que nos distinguían del carácter agrícola de la Turdetania (Valle del Guadalquivir).

cma_FotoDehesa-600x398En cuanto a los factores socioeconómicos, nos basamos tradicionalmente en cuatro pilares: la agricultura, la agroforestería o agrosilvicultura, la ganadería trashumante y la minería. La trashumancia es muy común en otras zonas del interior o del norte peninsular. El único sustento de muchos de los pueblos era la minería que al desaparecer, por su baja rentabilidad en este sistema capitalista y al no dotar de alternativas a la población, produjo una alta tasa de desempleo con la consiguiente emigración, despoblación, envejecimiento demográfico y ruralización, de las más altas de toda la comunidad autónoma andaluza. Otros pueblos, han apostado por la industria agroalimentaria (COVAP) o por el turismo rural.

Denominaciones-origen-ibericoLos factores históricos también demuestran la evolución diferente que se produjo en esta zona. Esta zona llamada Beturia estaba poblada por túrdulos y célticos mientras que la Turdetania estaba poblada por turdetanos. Más tarde, fue denominada Soliente por los romanos por la importancia de la ciudad de Solia, que tenía entidad suficiente frente a Corduba. Durante la época musulmana, pertenecimos a la cora (provincia) de Fahs al-Ballut (en el mapa Al-Belalta), de mayoría bereber y no árabe como en la de Qurtuba o Kambania. También fuimos unas de las pocas zonas en las que los visigodos mantuvieron su feudo tras la conquista musulmana de la península, concretamente el Reino de Ardabasto. Tras la conquista cristiana, fuimos gobernados por las diferentes órdenes militares de la época y nuestra mezcolanza surgió a raíz de ser una zona de encrucijada entre los caminos de Córdoba, Mérida y Toledo y de los continuos cambios fronterizos entre los reinos de León, Toledo, Córdoba y Jaén.

Fahs al-Ballut 2Los históricos están muy relacionados con los culturales que nos acercan más a Extremadura y Castilla la Nueva, ya que los repobladores de nuestra zona durante la Edad Media eran eminentemente extremeños, manchegos y toledanos pero no serían de procedencia muy distinta los inmigrantes llegados durante la Edad Moderna debido al auge minero. Eso, sumado a que estamos limitando con esas regiones y que históricamente hemos tenido mejores vías de comunicación (carreteras, líneas de ferrocarril) con ellas que con el resto de Andalucía, han influido en que nuestro folklore (tradiciones, fiestas, gastronomía, música popular) y nuestro arte (arquitectura popular, artesanía) sea más parecido al extremeño o al castellano que al andaluz. Por ejemplo, nuestra música popular son las jotas, y no las sevillanas ni el vito cordobés, y las tarantas y mineras en las zonas mineras. Por otra parte, también dejaron su impronta la colonia de franceses o alemanes que dirigían las minas.

Jota BelmezPor último, pero no menos importante, los factores lingüísticos (rasgos dialectales) son quizás los que más evidencien nuestros lazos con Extremadura y Castilla. Se trata de una zona distinguidora (entre “s” y “c” o “z”), en la que no existe el seseo ni el ceceo, ambos gozando de plena vitalidad en la mayor parte de Andalucía. También nos caracterizamos por el uso de la “s” apical, la llamada “s” castellana, que nos aleja de las eses andaluzas, ya sea la sevillana o la cordobesa. Utilizamos el pronombre “vosotros” en lugar de “ustedes” que es lo normal en Andalucía Occidental. Alternamos indistintamente tres sufijos para formar los diminutivos: el -ino extremeño, el -ito castellano y el -illo bajoandaluz. Pero lo que más llama la atención a la gente que no es de allí, es sin duda la entonación “cantarina” y a veces algo “desganada” que compartimos nuevamente con los extremeños. Nuestro léxico no se queda atrás y palabras como “pitera”, “changar”, “doblao”, “engrillotar” o la recurrente interjección “ave” o “chacho/acho”, demuestran al visitante que ya hemos dejado atrás Córdoba y Andalucía.

C.A. ANDALUCÍAEspero que les haya gustado este viaje por Balutia. Es sólo una síntesis de lo mucho que les queda por descubrir poco a poco en este blog, que irán saboreando si me acompañan fielmente. Gracias por seguir ahí.

Hablamos castellano meridional

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Muchas veces, el lugareño del Norte de Córdoba (Valle del Guadiato y Los Pedroches) se habrá encontrado en la tesitura de conocer a alguien y que cuando esta persona descubre su lugar de origen, le espete alguna de estas frases tan comunes: “tú no tienes mucho acento [cordobés]”, “no se te nota o no parece [que seas de Córdoba]”, “hablas muy fino”, etcétera.

Pues bien, la respuesta es que no tenemos ni mucho ni poco acento cordobés, que no se nos nota o no parece que seamos de Córdoba y que hablamos muy fino según con quiénes nos comparen porque en realidad lo que ocurre es que hablamos con otro acento.

800px-Andalucía_ceceante_y_seseante.svgEn España, la inmensa mayoría de la población tiene la certeza errónea de que las provincias constituyen una única zona cultural en la que todas las comarcas que engloba tienen el mismo folklore, acento o gastronomía cuando en realidad las provincias vigentes fueron creadas hace tan sólo 181 años para ser exactos y de una forma un tanto arbitraria basándose en los antiguos reinos históricos pero modificando algunos de sus límites siguiendo el patrón racionalista aplicado en Francia.

En nuestro caso concreto, Córdoba, la Ciudad Califal, hace de línea divisoria entre dos mundos, entre dos zonas culturales totalmente diferentes que confluyen en la capital provincial. Ni la gente del Norte suele conocer el Sur ni viceversa y suele pasar que cuando coinciden en la Universidad jóvenes de ambas zonas, es cuando surge el choque y la sorpresa.

C.A. ANDALUCÍAEl acento, el léxico, las costumbres, los bailes y música típicos, la gastronomía y hasta el paisaje del Norte de Córdoba no tienen nada que ver con los del Sur, más parecidos a los de sus provincias colindantes Sevilla, Málaga o Granada mientras que nosotros bebemos las aguas de Extremadura y Castilla.

Entonces, quizás os preguntaréis cuál es el acento del Norte de Córdoba o cómo denominarlo y la respuesta es que teniendo en cuenta que el dialecto andaluz no existe, ya que no hay elementos unificadores en todas las comarcas que actualmente forman parte de la comunidad autónoma llamada Andalucía, y teniendo en cuenta también que los repobladores cristianos de nuestra zona fueron eminentemente extremeños y castellanos nuevos (toledanos y manchegos) a los que se sumaron las modernas oleadas de extremeños y castellanos nuevos en los siglos XIX y XX debido al auge de la minería además de la cercanía y mejores comunicaciones que posibilitaron una mayor predisposición a una natural relación con las tierras de la Baja Extremadura y Castilla la Nueva, con las que compartimos geográficamente la Meseta y parte de la Cuenca del Guadiana, la respuesta sería que hablamos una mezcla de extremeño, toledano, manchego y cordobés, ya que nos encontramos en una zona de transición que es lo que ha conformado nuestra particular idiosincrasia, aunque lo más correcto e inequívoco sería decir que hablamos castellano meridional, término preferido por la lingüística actual.

DIALECTOS Y ACENTOS DEL ESPAÑOLDIALECTOS DE TRANSICIÓN DEL CASTELLANO MERIDIONAL