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Las regiones de Beturia y Granada comienzan a despertar del letargo

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Las regiones de Beturia y Granada comienzan a despertar del letargo

Beturia y el Reino de Granada están cansadas ya de ser siempre las últimas, de encontrarse a la cola de este Frankestein apodado Andalucía, con epicentro en Sevilla, que va devorando todo lo que está en sus dominios y arrinconando cada vez más a la periferia.

En los últimos meses, la histórica región del Reino de Granada se ha puesto en pie de guerra contra la supremacía sevillana. Parece que por fin ha despertado después de un largo letargo desde la creación del ente autonómico que aglutinaba a los antiguos reinos de Sevilla, Granada, Córdoba, Jaén y Algeciras. El detonante no ha sido otro que el anuncio de la Junta de su intención de fusionar los hospitales de la capital granadina, con el famoso médico Jesús Candel, más conocido como “Spiriman”, a la cabeza de esta movilización que se propagó también por Málaga y Huelva. A este hecho le siguió la reivindicación del AVE para Andalucía Oriental, que lleva mucho tiempo incomunicada del resto de España por la red ferroviaria, encabezada por plataformas como Granada en Marcha o Marea Amarilla.

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Jesús Candel, “Spiriman”, el revolucionario médico granadino

Pero como no tenían bastante los granadinos con el tema de los hospitales y trenes, ahora el Colegio de Abogados de Sevilla ha instado al Consejo Superior del Poder Judicial y al Ministerio de Justicia a traspasar competencias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que se encuentra en la Real Chancillería de Granada, a la capital hispalense. Esta propuesta está respaldada por los Colegios de Abogados de Cádiz, Huelva y Córdoba. Además, el Colegio de Abogados de Málaga lo ve con buenos ojos, ya que también reclama la creación de una sección penal para su ciudad.

Por parte de Granada, esta proposición se ve como un desmantelamiento de la capitalidad judicial de Andalucía que ostenta la ciudad y un nuevo abuso del centralismo sevillano mientras que para Sevilla y Málaga significaría una descentralización judicial y un equilibrio de fuerzas en el territorio de la comunidad autónoma. Ya que apelan a la descentralización judicial, también podrían apelar a la descentralización administrativa y comenzar a otorgar más poder a las diferentes zonas, no gestionando por ejemplo la Alhambra o Sierra Nevada desde Sevilla.

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Real Chancillería de Granada, actual sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía

Por nuestra parte, Beturia también se empieza a movilizar, y en especial Beturia Túrdula o Balutia, ya que se están creando diversas plataformas para reivindicar los Fondos Miner que deben a la comarca minera del Alto Guadiato y también para reclamar mejoras en peligrosas vías de comunicación, tales como la N-432 (futura autovía A-81) y la N-430 (futura autovía A-43).

Sin embargo, todavía queda muchísimo por hacer, ya que los betures y los balutíes somos un pueblo que llevamos hibernando muchos siglos, a merced de lo que quieran disponer los señores feudales, los caballeros de las órdenes militares o ahora los políticos autonómicos o provinciales. Hemos olvidado nuestro carácter guerrero celta (algunos historiadores sitúan en Beturia el origen de Viriato), visigodo (Reino de Ardabasto) y bereber (Emirato de Creta y República de Salé) y nos conformamos con ver pasar el tren; bueno…¿qué tren? si teníamos dos líneas de ferrocarril (Córdoba-Belmez-Almorchón y Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano) que vertebraban Balutia y ya sólo permanecen en nuestro recuerdo, sin ni siquiera luchar por exigirlas. Al menos los granadinos se están organizando y manifestando por sus trenes, al igual que asturianos, leoneses y extremeños con el Movimiento por el Tren de la Plata. Incluso Los Pedroches, después de estar al pie del cañón durante 25 años consiguieron su estación de AVE. Pero el Guadiato sigue plácidamente durmiendo en su valle encantado que pronto se convertirá en fantasmagórico si sigue sin luchar por nada.

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Antiguas líneas ferroviarias de Balutia: Córdoba-Belmez-Almorchón y Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano

Y lo peor de todo es que, pese a sufrir la marginación constante en la periferia, la mayoría de los betures y balutíes y los granadinos, levantiscos o suresteños siguen bailando al ritmo de sevillanas, taconeando en la Feria de Abril, olvidando su verdadera historia y cultura, sin defender su identidad propia, absorbidos por ese embrujo tan atrayente que ejerce la metrópoli del Valle del Guadalquivir.


Fuentes:

ABCdeSevilla

Blog Hoy Salgo en Moto

Wikipedia

El Español

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Balutíes por el mundo (II): la República de Salé

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Balutíes por el mundo (II): la República de Salé

Para celebrar estas fiestas y poco antes de finalizar el año, volvemos con una nueva entrada dedicada a la historia de los antiguos habitantes del territorio que bautizamos como Balutia, y en definitiva, dedicada a nuestra historia, a la historia de nuestros antepasados, historia olvidada o ignorada en la mayor parte de los casos.

Para poneros en situación, nos remontaremos al año 1610, en el que el rey de España, Felipe III, ordena la expulsión de todos los moriscos de la Corona de Castilla por Real Decreto; éste no era un hecho aislado, ya que también iba acompañado de la expulsión de todos los moriscos en la Corona de Aragón. En esa época, se llegaron a desterrar de su país a 300.000 personas aproximadamente, gentes que llevaban viviendo en España generación tras generación al menos durante 9 siglos y eran tan españoles como los castellanos, aragoneses y navarros o como los sefardíes, que también serían expulsados anteriormente en 1492 por los Reyes Católicos. Por otra parte, la expulsión de los moriscos venía precedida por numerosos intentos de conversiones forzosas o exilios y de aculturación propiciada por la Monarquía Hispánica, con sus consiguientes rebeliones, guerras y deportaciones hasta que finalmente llegaron los decretos de expulsión de España.

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Embarco de moriscos en Valencia tras su expulsión

La mayoría de esos moriscos expulsados, se exiliaron en la Berbería y en el Imperio Otomano aunque algunos lograron arribar a América durante la colonización, según las crónicas de la época, aunque lo tenían terminantemente prohibido también. Así fue como Argel, Orán, Tetuán, Fez, Tánger, Tlemecén, Xauen, Túnez, Salónica, Estambul, El Cairo o el Líbano, entre otros, fueron creciendo en población e integrando a la vez la cultura morisca en sus cimientos.

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Desembarco de moriscos en Orán (Argelia)

Pues bien, de esos 300.000 moriscos expulsados de toda España, nos centraremos en los 3.000 que fueron expulsados de Hornachos, localidad extremeña situada actualmente en la comarca de Tierra de Barros. Aunque Hornachos no formó parte de la cora de Fahs al-Ballut durante la época islámica, ya que pertenecía a la cora de Mérida, sí que formó parte de la Beturia Túrdula bajo el nombre de Fornacis; por ese motivo, tratamos el tema.

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Ubicación de Hornachos en la comarca de Tierra de Barros, en la Baja Extremadura

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Fornacis, Hornachos en la Beturia Túrdula

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Panorámica de Hornachos frente a su Sierra Grande

Los hornacheros, que habían embarcado en el puerto de Sevilla, se instalaron primeramente en la ciudad mediterránea de Tetuán, lo que fue aprovechado por Muley Zaidán para reclutarlos para la lucha por el poder contra su hermano Muley Xeque, ambos hijos del sultán Ahmad al-Mansur de Marruecos, que había fallecido en 1602. Aunque Muley Zaidán fue el vencedor, ninguneó a los moriscos que le habían ayudado a ganar la batalla haciendo que éstos maldijeran la Berbería y desertaran para finalmente establecerse en la desembocadura del río Bu Regreg, en la costa atlántica. Al llegar a esta desembocadura, se asentaron en el margen izquierdo del río, en la ciudad apodada como Salé la Nueva (actual Rabat, capital de Marruecos), ya que en la orilla de enfrente se situaba la ciudad de Salé, que aunque poblada también por moriscos, se trataba de andalusíes exiliados mucho tiempo atrás, por lo que rechazaron a los hornacheros recién llegados, que se distinguían de sus congéneres por los siglos de más de aculturación cristiana en la Península Ibérica que quedaba patente en aspectos como la vestimenta, la lengua castellana, nombres y apellidos o su islamización puesta en tela de juicio, llegando incluso a ser apodados como “los cristianos de Castilla”.

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Ubicación de las ciudades de Salé y Salé la Nueva (Rabat) en la costa atlántica de Marruecos

Las ciudades de Rabat y Salé eran utilizadas por el sultán marroquí como base de los corsarios o piratas para que atacaran la flota europea y cometieran incursiones en los países cristianos desde el tiempo de las Cruzadas y, sobre todo, a partir de la toma de Constantinopla (1453) por los turcos otomanos. Entre estos corsarios, se encontraban principalmente berberiscos y turcos otomanos pero también europeos renegados, sobre todo holandeses, ingleses y franceses. Sin embargo, los moriscos hornacheros fueron los que ejercieron mayor influencia y poder en estas ciudades costeras y en 1626, aprovechando la debilidad del sultanato marroquí y con el beneplácito del caid (gobernador), Sidi al-Ayachi (de etnia morabita), declararon la independencia de la República de Salé. Esta república corsaria atrajo a numerosos refugiados moriscos de la Península Ibérica, andalusíes de otras partes de Marruecos y de la Berbería, más renegados europeos, sefardíes pero también comerciantes cristianos. Se hicieron famosas sus incursiones en Ceuta y en las costas del Reino de Sevilla y del Reino de Granada, que pertenecían a la Corona de Castilla y, por ende, a la Monarquía Hispánica. Llegarían incluso a sitios tan lejanos como Islandia.

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Diferentes banderas de la República de Salé

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Mapa de la República de Salé (1627-1668)

La república estaba en todo su apogeo económico cuando se desataron las luchas internas por el poder entre los moriscos hornacheros y los antiguos andalusíes que llevaban allí mucho más tiempo. Finalmente, se resolvió todo con un acuerdo en el que se dividirían equitativamente los 16 puestos del gobierno, el beneficio de las mercancías y esclavos y los derechos de aduanas. Mientras todo esto se aclaraba, los hornacheros por su parte le propusieron un tratado de entrega de la República de Salé a la Monarquía Hispánica de Felipe IV en 1631 a cambio de algunas condiciones, entre las que se encontraban poder volver a su tierra de origen, Hornachos, algo que jamás conseguirían, ya que el acuerdo se interrumpió por nuevas luchas internas acaecidas en 1636, en las que intervendría el Reino de Inglaterra apoyando a los indígenas morabitos y en contra de los moriscos hornacheros. A partir de 1640, la república cayó en manos de los berberiscos del Valle del Muluya hasta que en 1668, fue reintegrada en el Sultanato de Marruecos, bajo la recién llegada dinastía alauí, procedente del Reino de Hedjaz (en la actual Arabia Saudí), que actualmente sigue gobernando el país. Sin embargo, mantendría su actividad corsaria hasta 1829.

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Puerta de la Casba (alcazaba o fortaleza) de los Udayas, centro de poder de los hornacheros

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Ciudadela de la República de Salé

CON NOMBRE PROPIO

A la República de Salé también se la conoce como República de Rabat-Salé, República del Bu Regreg o República de las Dos Orillas.

Los cuatros moriscos hornacheros firmantes del tratado para entregar la República de Salé a la Monarquía Hispánica fueron Mahamet ben Abdelkader, gobernador de la Casba (alcazaba), el caid (gobernador) Bexer Brahin de Bargas y los escribanos Mumamet Blanco y Musa Santiago.

Entre los piratas moriscos más célebres encontramos a Alonso de Aguilar “El Joraique”, Mami Arráez o Manuel de Guadiana.

También se tiene constancia de moriscos llegados a América durante la colonización como Alvaro González de Hornachos o María Ruiz de Albolote además de esclavos moriscos granadinos llevados por sus dueños.

Muchos de los habitantes de la Berbería (Marruecos, Argelia y Túnez) todavía conservan antropónimos que dejan patente su origen morisco: Carrasco, Palomino, Blanco, Pérez, Rodríguez, Medina, Toledano, Almodóvar, Piro (Pero o Pedro), Balafrej (Palafox), Bargash (Vargas), Mulina (Molina), Baes (Páez o Báez), Sordo, Moreno, Chiquito, Conde, Luis, Méndez, Morisco, Palau, etc.